Prosa aprisa
Haré lo que Duarte me indique: Tomás
Arturo Reyes Isidoro
Fue una charla distendida, larga, placentera si se quiere, la de ayer
por la tarde con Tomás Ruiz González, actual secretario de Infraestructura y
Obras Públicas del Gobierno del Estado y uno de los actores financiero y
político veracruzano más importante no sólo del estado sino del país.
Sus veintinueve años en el servicio público y en la política se
reflejan en su charla, que a ratos se convierte en declaración. Su bagaje de
experiencia se enriquece con su inteligencia y su conocimiento en especial del
tema económico y financiero, pero también político.
Brinca de un tema a otro. No rehúye a las preguntas que le hacemos lo
mismo Tulio Moreno Alvarado, de La
Jornada Veracruz, que Quirino Moreno Quiza, de Entorno Político, o José Ortiz Medina, de Versiones, o Salvador Muñoz de Los
Políticos Veracruz. Atento, su enlace de prensa Emilio Cárdenas.
Los compañeros aprovecharon incluso para satisfacer su curiosidad
personal y periodística acerca de su relación pasada (y hasta presente) con la
actriz Ana de la Reguera (nos confesó que de hecho el Cupido indirecto fue
Javier Duarte de Ochoa), nos dijo que desde hace mucho no tiene relación con
Elba Esther Gordillo, nos reveló que fue diputado federal por recomendación del
exgobernador Miguel Alemán Velasco y que siempre le consultó sus decisiones
como legislador, nos recomendó una marca de Tequila –esta vez me concreté a
sólo un güisqui–, nos mencionó nombres y más nombres de hombres públicos con los
que ha tratado, conoce y tuvo sucedidos, habló de las obras, de los por qué de
ellas, de cifras, de la situación económica del estado, etc., hasta que
aterrizamos en el tema de actualidad política: la próxima sucesión
gubernamental.
Entre la “entrada” a base de chistorra y queso asado con nopales,
cebolla asada, frijoles charros y guacamole (en realidad cuando llegaron las
carnes ya casi nadie le entró pues estaba más sabrosa la plática), le dije que
según había leído una declaración suya de que ya “está listo” para “lo que
viene”. Como una forma de quitarle fuerza a ello respondió que “los énfasis de
las entrevistas, como ustedes los periodistas lo saben bien, los ponen
ustedes”.
No le dio muchas vueltas al asunto. Se soltó y fue directo: “Yo soy el
único que sí tiene jefe. Mi jefe es Javier Duarte. A diferencia de los dos
senadores (se refería a José Francisco Yunes Zorrilla y a Héctor Yunes Landa)
que son mis amigos, a quienes respeto y que pueden decir lo que quieran, yo
tengo un jefe que se llama Javier duarte de Ochoa. Voy a hacer lo que él me
indique y hoy por hoy estoy haciendo lo que él me ha pedido que es ayudarlo en
el tema de infraestructura y obras públicas, esa es mi tarea, yo sé que si
incumplo o no hago bien esa tarea no puedo aspirar a otra cosa, mi
responsabilidad es ahorita con la infraestructura del estado; para eso sí estoy
listo, para eso sí he estado trabajando”.
Le pregunté si entonces él acataría cualquier instrucción del
gobernador: “Totalmente”, fue su respuesta. Y en seguida agregó: “El gobernador
es mi jefe. Ahora, sí te quiero decir algo, yo tengo más de 25 años en el
servicio público, empecé en el Banco de México en el 86. Para algo me ha
servido durante 29 años. Es una aspiración que me honraría muchísimo, pero
también creo, honestamente lo digo, que no son los tiempos, está todo mundo muy
acelerado; no son los tiempos todavía; para mí el gobernador es Javier Duarte y
lo va a seguir siendo; y todavía queda mucho por hacer por el estado. Ahora, a
mí me encantaría aspirar a ser gobernador, por supuesto sería el mayor honor de
mi vida, pero en su momento y las circunstancias serán las que lo determinen.
Ya llevo algunas vueltas en esto, ustedes lo saben, son mis amigos, algunos
desde el 2003 o antes. Las circunstancias juegan”.
A continuación sacó la experiencia no sólo de haber sido legislador
federal, sino también aspirante del PRI a la gubernatura en 2004 y dirigente
nacional del Partido Nueva Alianza: “El gobernador es el veracruzano mejor enterado y mejor
posicionado para esta decisión, y más después del resultado de la elección
federal que acabamos de pasar; creo que los números avalan que el primer
priista del estado, Duarte, es quien va a jugar un papel fundamental en la
decisión que viene, por todo el capital político que tiene. Yo diría que es,
sin duda, el que está avalado por los resultados de las elecciones. Entonces la
decisión va a tener que pasar por él. Sí, es cierto que también el centro
participa, claro, porque hay un presidente priista, pero mal haría si no empieza
por pedir la opinión, hasta la recomendación, del gobernador. Entonces, no es
que rehúya la pregunta, simplemente creo que no son los tiempos, y por supuesto
que me encantaría, me honraría muchísimo, lo he dicho siempre, pero mi tarea
ahorita de tiempo completo es la infraestructura y la obra pública. Y en ese
sentido, los que tienen ventaja son los senadores que pueden decir lo que
quieran. Yo nunca niego, y a ambos los respeto por su trabajo político y por su
trayectoria”.
Se le preguntó si ya tenía el permiso del gobernador para poder
participar. Respondió: “Tengo permiso del gobernador para hacer la tarea que me
ha encomendado y a eso estoy, pero lo primero es que lo pueda ayudar en el tema
de la infraestructura y obra pública, porque además es muy sencillo: si no lo
ayudo en esta tarea cualquier otra aspiración pierde sentido, si no puedo
ayudarlo mucho; yo tengo una chamba muy concreta que es ayudarlo en
infraestructura y obras públicas y si no puedo hacer esa tarea cómo puedo
aspirar”.
Cuando lo escuchó expresarse como se expresa ahora, no me queda duda
que estoy ante un político que superó totalmente la relación tormentosa con el
gobernador a su salida de la Secretaría de Finanzas y Planeación en su primera
incursión en el Gobierno del Estado. Es un hombre institucional, que sabe de
jerarquías, así se conduce, así se pronuncia. Sobre el tema político sucesorio
remata: “Yo creo que cuando se den los tiempos habrá que preguntarle al
gobernador. Él es un gran observador de la política y va a estar viendo cómo se
mueve cada uno de los actores, él sabrá en ese
momento y en esas circunstancias qué le conviene a Veracruz, qué perfil
le conviene. Su opinión va a ser tomada en cuenta, sin duda. Al igual que el
centro seguramente tendrá algo que decir, pero partirán de lo que opine Javier
Duarte y de lo que recomiende”.
La charla se prolonga, y casi al final el columnista José Ortiz Medina
le comenta tener conocimiento, de buena fuente, de movimientos que se darán en
el PRI nacional y en el Gobierno Federal. Tomás escucha atento y sólo con base
en ello se atreve a hacer un pronóstico sobre quien sería entonces el candidato
si esos movimientos llegaran a ser ciertos. Antes había comentado sobre lo que
le parecía la actuación de los senadores del PRI, y sobre eso también saca una
conclusión sobre cómo ve sus posibilidades. Pero es su opinión personal y es
fuera de la grabadora de los teléfonos celulares, off the record.
Al final resume todo, para que no quede ninguna duda, y a su juicio que
fue lo fundamental que no dijo, con una frase: “Mi jefe es Javier Duarte de
Ochoa y haré lo que él me indique”.

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