Prosa aprisa
¿Un lunes caliente?
Arturo Reyes Isidoro
Todavía me pregunto que hubiera sido de la actual administración
estatal si el gobernador Javier Duarte de Ochoa hubiera salido siempre a
enfrentar personalmente los más graves y complicados problemas que se le han
presentado al Gobierno del Estado como lo hizo el miércoles de la semana pasada
cuando prefirió dejar una comida a la que había convocado en Xalapa a los
alcaldes de la entidad para ir a negociar personal y directamente con el
alcalde de Soledad Atzompa, un pequeño municipio enclavado en la Sierra de
Zongolica.
En realidad se había estado negociando y el acuerdo era que una
representación de ese municipio vendría al Palacio de Gobierno para ser
informado sobre el resultado de peticiones de obras y servicios, y la sorpresa
fue mayor pues cuando ya tenían todo listo en la capital del estado para
recibirlos se enteraron de que acababan de tomar y bloquear la autopista
México-Veracruz (en ambos sentidos) a la altura de la caseta de Fortín.
El primero en irse de inmediato a dialogar con ellos y llevarles los
informes que les iban a dar en Xalapa fue el Secretario de Gobierno, Gerardo
Buganza Salmerón. Aun así, el alcalde Bonifacio Aguilar Linda no cedió en
liberar el paso y mantendría una actitud intransigente hasta en la noche, no
obstante que ya le habían concedido todo lo que había pedido (según informes
que se tienen en el Gobierno, lo están asesorando grupos radicales de la ciudad
de México, a donde viaja muy seguido, y temen que otros intereses relacionados
con la delincuencia organizada estén contribuyendo a azuzar para crear
inestabilidad en la región).
Duarte empezó a estar pendiente de la situación y cuando supo que en
una hora ya había una cola de 8 kilómetros de vehículos parados y atorados ordenó
que los cuerpos de seguridad empezaran a recorrer el tramo para auxiliar a las
personas afectadas. Consideró entonces ir a negociar como lo pedían los
inconformes, cosa que hizo a las 2:30 de la tarde, que era la hora en que debía
comenzar su comida.
Que sepamos, fue la primera vez en más de cuatro años de su
administración que tomó una decisión de esa naturaleza. Aguantó seis horas de
negociación (y sin comer, ¡y sin comer!), fue concediendo lo que le pedían no
sin dejar de pedir que abrieran el paso, argumentando en qué tenían razón y en
qué no y, según testigos presenciales, siempre mostró serenidad de ánimo y
hasta buen humor. Ese Duarte es el que hubieran querido Veracruz y los
veracruzanos desde el inicio de su gestión.
Pero habrá que ver si ese Javier Duarte del miércoles pasado sale,
igual, a enfrentar el problema de la no entrega de los subsidios que
corresponden a la Universidad Veracruzana y que amenaza estallar este lunes
cuando 7,500 académicos podrían parar y mañana iniciar movimientos de protesta
en todo el estado porque no les han pagado a una parte de ellos, así como
tampoco a investigadores del Sistema Nacional de Investigadores (SIN), un
adeudo global preliminar de 80 millones de pesos que podrían llegar hasta los
350 millones de pesos, según informó el dirigente sindical de los trabajadores
académicos, Enrique Levet Gorospe, exdiputado local del PRI.
El viernes los afectados protestaron ante la Rectoría de la Máxima Casa
de Estudios exigiendo el pago al estímulo a la productividad académica, que se
les debió haber depositado el pasado 29 de junio con retroactivo al mes de
abril. Aparte del estímulo al desempeño, se les deben a los académicos gastos
médicos, liquidaciones, quincenas del periodo vacacional y prima vacacional,
entre otros rubros, informó Levet Gorospe.
El dirigente desglosó los adeudos: 35 millones de pesos por
productividad (estímulo al desempeño académico), 40 millones de pesos de
liquidaciones a maestros por jubilación, a quienes no se les ha pagado, 5 millones por concepto
de gastos médicos. En el primer caso, el recurso es federal, que se deposita en
la Secretaría de Finanzas y Planeación, y al decir del dirigente sindical, la
Sefiplan, el Gobierno del Estado, no ha entregado, lo que ha hecho caer a la
máxima casa de estudios en la insolvencia.
Pero el problema, de no resolverse satisfactoriamente este lunes,
podría escalar a nivel nacional pues durante su pasada gira de trabajo por el
norte del estado, miércoles y jueves, académicos de Poza Rica viajaron a Tuxpan
para entrevistarse con el senador José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla, a quien
le platicaron con detalles el problema y le solicitaron que los apoyara y los
ayudara, ante lo que el legislador se comprometió a promover un punto de
acuerdo en el Senado de la República para exhortar al Gobierno del Estado a que
cumpla y pague los recursos que le corresponden a la Universidad Veracruzana.
Pepe les dijo que haría un pronunciamiento pues el Gobierno Federal ha
cumplido, además de que se solidarizaba con una causa justa como es la de los
académicos e investigadores, y en general con la Universidad Veracruzana y toda
su comunidad, pues si algo no se debe afectar es a la educación, a la
enseñanza, al conocimiento y a la investigación, bases para el desarrollo del
estado y del país.
Así amaneceremos este lunes, que podría ser un lunes caliente, pues la
comunidad académica no es sólo pensante y no
manipulable, sino que sabe muy bien qué le corresponde por derecho y no
aceptará abonos o promesas de abono como los que reciben los proveedores del
Gobierno y los prestadores de servicios a lo que se les adeuda, en algunos
casos desde 2011.
Claro, todo lo anterior a menos que este lunes por la mañana muy
temprano salga el gobernador a decir en conferencia de prensa que abriendo los
bancos ahí estará el dinero y que en Veracruz no pasa nada.
Si se observa el panorama en lo general, menos de un mes demoró el
contento político que pudo haber en el poder por el triunfo electoral en 16 de
los 21 distritos el pasado 7 de junio, pues se ha vuelto a la realidad real,
terca, contundente, caracterizada por el enorme y crítico déficit económico de
la administración estatal, que no tiene para pagar. Ahora sólo quedan 16
veracruzanos contentos, los diputados federales electos del PRI, pero miles,
millones, con un descontento que si no es bien canalizado desembocará en una
histórica derrota y pérdida de la gubernatura en 2016.
El miércoles pasado, durante una gira de trabajo por la Huasteca, Pepe
Yunes hizo un paréntesis de más de media hora para platicar conmigo sobre todo
lo que hay que platicar acerca de Veracruz, su actualidad y su posible futuro,
abordamos sobre una encuesta que se haría pública al día siguiente y no le dio
vueltas al asunto: Miguel Ángel Yunes Linares, esto es el PAN, o viceversa,
amenaza seriamente la permanencia del PRI en el Gobierno. Pepe, el mejor
posicionado, le saca sólo un punto de ventaja al panista, o sea, nada. En
parte, o en mucho, eso refleja el descontento ciudadano por la forma en que se
ha administrado, o mal administrado al Gobierno, y quiere un cambio. Si en el
PRI no lo encuentra, esto es, si continúa o pretende continuar el actual grupo
en el poder, el cambio ya sabe con quién lo va lograr afuera, ya lo tiene bien
definido y con qué persona. Mientras, dejemos correr este lunes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario