Prosa aprisa
Héctor: no tengo pactos
vergonzantes
Arturo Reyes
Isidoro
Ante el llamado primer priista de la entidad y
gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, el senador Héctor Yunes Landa,
aspirante también a sucederlo, finalizó ayer su informe de resultados afirmando
que no tiene ataduras, compromisos ni pactos vergonzantes.
No fue la primera vez que lo dijo, pero aprovechó el
mejor escenario que se le ofrecía en el World Trade Center para deslindarse,
una vez más, de la versión de que en febrero pasado habría pactado con Duarte
un apoyo a su intención de convertirse en el candidato del PRI a la gubernatura
a cambio de bajarle el tono a la crítica que lo había venido caracterizando
contra la actual administración, que se recrudeció al aprobarse la gubernatura
de dos años en diciembre anterior.
Quería remarcarlo. Lo llevaba preparado para decirlo
por escrito. Ante la toma de posiciones que han venido teniendo sus
competidores como su homólogo priista José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla y el
independiente Gerardo Buganza Salmerón, Héctor quiso quitarse el sambenito
duartista que le han querido colgar para proclamarse libre e independiente.
Y quiso dar muestras de ello saludando “con mucho
gusto” a quien llamó su aliado, su compañero de partido, de escaño, “de ideales
y de sueños” (la próxima gubernatura), el senador Pepe Yunes. “¡Veracruz nos
une, Pepe. Nos seguirá uniendo!”, proclamó, y también destacó la presencia del
senador Fernando Yunes Márquez, panista, “con quien me vincula el cariño y la
sangre”, a quien lo trabajador “le viene de familia”.
Uno de los hechos significativos de la ocasión fue,
sin duda, haber logrado la cohabitación política bajo un mismo techo, así haya
sido a la distancia, por primera vez en siete meses, de Javier Duarte de Ochoa
y de Pepe Yunes Zorrilla. Estuvieron juntos, aunque no revueltos.
Pepe rompió con Javier en diciembre pasado cuando se
aprobó la gubernatura de dos años y desde entonces sistemáticamente se ha
negado a hablar o reunirse con él, y ayer, cuando se esperaba que el legislador
de Perote se ausentara del World Trade Center (WTC) al llegar el cordobés,
permaneció en su lugar, en otro extremo del sillerío, flanqueado por el senador
Yunes Márquez y por la senadora suplente Erika Ayala Ríos. Cuando terminó el
acto, Yunes Zorrilla se retiró de inmediato para enfilar por carretera vía
Perote hacia la ciudad de México.
Novedoso en su formato el acto, fresco aunque muy
formal, tipo gringo –mucho Hillary Clinton y menos Héctor–, sin el sabor
jarocho que hizo que muchos lo consideraran muy “frío”, sin el presídium
tradicional ni la pasarela estilo desfile de modas, sino con un octágono
simétrico al centro, Yunes Landa giró a veces alrededor del escenario con el
atril giratorio y a veces se desplazó de un lugar a otro como si fuera un
artista, haciéndose escuchar a través de un micrófono de diadema que al final
se le estaba cayendo por lo que tuvo que pedir que alguien subiera a auxiliarlo
para colocárselo bien de nuevo aunque mejor le llevaron
un micrófono de mano.
Y llegó al tema de la actualidad, sobre el que todos
querían escuchar: el de la corrupción. Repitió lo que ha venido diciendo. Dio
la razón al hartazgo de los ciudadanos sobre el mal. “¡Yo también estoy
harto!”, proclamó, y agregó: “¡Hay hartazgo y también hay indignación!”.
Señaló que cada peso que se desvía es un peso que no
llega a su destino, que es una necesidad social insatisfecha.
“Por
ello, estoy convencido de que hay que castigar al corrupto con todo el peso de la ley, y si el corrupto es un servidor público,
este debe quedar impedido para siempre, de por vida, para trabajar en el
gobierno, porque la cleptomanía burocrática es una enfermedad grave que no se
cura ni con cinco, ni con diez, ni con cien años”, pronunciamiento que generó
aplausos.
Dejó en claro su postura: si se trata de castigar a
los malos servidores públicos, se trata de hacer justicia, no de cobrar
venganza. “Por eso aquellos que enarbolan la corrupción como bandera de
conveniencia, me parece que son iguales de corruptos porque sólo señalan al
vecino y callan los escándalos que ocurren en su propia casa”.
Para él, eso no es luchar contra la corrupción sino
tratar de ver la paja sólo en el ojo ajeno. “Un servidor al menos, además de
observar el ojo ajeno ha estado particularmente atento a la paja de los
nuestros”.
Se trataba de un informe de actividades, pero el
senador quiso recordar que el próximo año se definirá la suerte de Veracruz
para los años que vendrán y, claro y fuerte, se redestapó: “¡Estoy listo!”.
Minutos antes de que iniciara el acto se apareció por ahí, sonriente, Erick Lagos Hernández, esta vez amistoso,
por lo que cuando se acercó a darnos la mano le pedí que nos diera la exclusiva a mí y a mi compañero columnista
Raymundo Jiménez: ¿Vas o no vas?, lo
que lo sacó
de balance aunque
reaccionó de inmediato:
“Hay que esperar a lo que viene mañana”.
Pero también, sonriente, a los grandes abrazos,
llegó el diputado federal electo Jorge Carvallo Delfín. Carajo –le dije–,
vienes saludando como si ya fueras candidato a la grande. Le gustó. Soltó la
carcajada y siguió brincando sillas para continuar saludando. En cambio,
tranquilos,
Adolfo Mota Hernández y Noemí Guzmán Lagunes se
acercaron también a saludar.
“Por la uno por
favor, que ya llegó mi papá”
Las cifras de los asistentes variaron según cada quien
las vio: unos calculaban a ojo de buen cubero tres mil, otros cuatro mil, los
más generosos siete mil. Lo que fue un hecho es que hubo orden, la gran mayoría
ocupó su lugar vestidos de guayabera, camisa o playera blanca y no hubo
tumultos como se esperaba.
Hasta aproximadamente los primeros 45 minutos, Héctor
uso el micrófono de diadema estilo artista de actualidad, hasta que se le movió
producto de una gesticulación, que fue cuando pidió ayuda y le fue entregado un
micrófono manual con el que cerró su discurso.
Presentes, acompañando al senador choleño, su familia,
su esposa Verónica, sus hijas Liz y Andrea y el pequeño Héctor. “Como verán
sigo siendo productivo”. De hecho, minutos antes de que el senador hiciera su
entrada al salón acompañado por el gobernador Duarte de Ochoa por un acceso
especial en el pasillo principal del WTC, una bella jovencita con un vestido
blanco, algo preocupada, o más bien ocupada en ayudar, invitaba a quienes
todavía no entraban al salón principal a entrar por la puerta número uno.
“Por favor, por favor, por la uno (puerta), accesen
por favor por la uno que ya llegó mi papá”, invitaba al tiempo que intentaba
alzar su suave voz. Se trataba de la hija menor del actor principal, Andrea Yunes
Yunes, quien de manera espontánea ayudaba a orientar sobre cuál acceso estaba
disponible.
Así, lejos de poses, como cuando en la fiesta de
cumpleaños la familia del festejado deja de lado el papel de anfitriona y decide
atender a los invitados para que estén cómodos, Andrea, de manera espontánea y
sin dudarlo, asumió su papel con el claro afán de contribuir al proyecto de su
padre.
En su cuenta de Facebook, muy temprano, a las 06.59
AM, compartía: “ESTOY DESPIERTA DESDE LAS 4 DE LA MAÑANA QUE YA ME URGEEE QUE
SEAN LAS 11!! ESTAMOOOS LISTOSSSS !!! HOY NOS VEMOS TODOS DE BLANCO AMIGOS
MANDEN BUENA VIBRA Y BUENOS DESEOS Y SOBRE TODO MANDEN SU PRESENCIAAAAA QUE
QUEREMOS COMPARTIR CON UDS ESTE DIA!!!!!!
DIOS LOS BENDIGA EXCELENTE DOMINGO!! OBVIAMENTE ALRATO
O MAÑANA SUBOOOOOO UN CHINGO DE FOTOS VIDEOS DE TODOOO VAYA!!”.

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