Prosa aprisa
Aprobarán
antipopular aumento a impuesto
Arturo
Reyes Isidoro
Oficialmente, la LXIII
Legislatura del Congreso del Estado invitó ayer a la sesión extraordinaria que
tendrá lugar este jueves a las once de la mañana. No será una sesión
cualquiera. Todo indica que será para que los diputados del PRI y sus aliados
aprueben la iniciativa que envió el gobernador Javier Duarte el pasado 30 de
septiembre para “homogenizar” la tasa del Impuesto sobre Erogaciones por
Remuneraciones al Trabajo Personal a 3% a todos los contribuyentes, que no es
otra cosa que un aumento de 50% al mejor conocido como “Impuesto a la Nómina”,
que hasta ahora es de 2%.
Ese mismo día la propuesta
fue enviada a la Comisión Permanente de Hacienda del Estado que preside la
diputada priista Mariela Tovar Lorenzo y que integran también los diputados
Julen Rementería del Puerto, panista, como secretario, y Adolfo Jesús Ramírez
Arana, también priista, como vocal.
En su exposición de motivos,
el titular del Ejecutivo argumentó que el aumento sería “para fortalecer la
recaudación de las constribuciones estatales y asegurar los subsidios a
diversas instituciones prioritarias para el desarrollo del estado”, como, por
ejemplo “la Universidad Veracruzana (UV) y el Instituto de Pensiones del Estado
(IPE), y aceleraría el calendario de pagos a contratistas y proveedores”.
También se expuso: “La
recaudación total de este impuesto se destinaría al financiamiento de obra
pública, inversión de capital en materia de protección civil, pago de deuda
pública, saneamiento financiero y como base de garantía líquida en el
otorgamiento de créditos para las micro, pequeñas y medianas empresas”.
Sin embargo, estos
argumentos no convencieron a los empresarios veracruzanos, a colegios de
contadores, a economistas, a los senadores priistas José Francisco “Pepe” Yunes
Zorrilla y Héctor Yunes Landa, a toda la diputación local del PAN, del PRD, a
los diputados del PT y de Movimiento Ciudadano, al diputado local priista
Ricardo Ahued Bardauil, quien adelantó que se abstendrá “porque vengo del
sector empresarial tanto pequeño como mediano y al ser así estoy obligado
moralmente a tomar un posicionamiento” (es posible que se le sumen los
diputados David Velasco Chedraui, del PRI, y Mónica Robles Barajas y Renato Tronco
Gómez, del Partido Verde), así como a diversos personajes de la vida pública de
Veracruz, quienes han expresado públicamente su total desacuerdo y rechazo.
Los partidos de oposición
son factores de equilibrio y en su nombre llevan el compromiso de oponerse con
razones, que las dan, pero llama la atención que por primera vez en la historia
política del estado los dos senadores del PRI objeten una iniciativa del
gobernador de su mismo partido.
El senador Pepe Yunes, ante
la inminencia de la iniciativa, había dicho que el aumento de ingresos con la
creación de nuevos impuestos debía hacerse mediante una previa negociación con
el sector al cual se le va a exigir que cumpla con el sacrificio fiscal, además
de dejarles claro a dónde irán los recursos, que habrá transparencia y
rendición de cuentas.
Al día siguiente, el 27 de
septiembre, ante la alusión que hizo a él por el tema el gobernador Duarte en
el acto en el que le regaló una caña de pescar al senador Héctor Yunes Landa, reiteró
su postura: antes
de aumentar las tasas de cualquier gravamen debe hacerse un esfuerzo por
eficientar el gasto público con medidas de austeridad y mediante una
reingeniería administrativa. “Si después de instrumentar lo anterior deben
votarse impuestos, entonces hay que hacerlo, pero socializándolo con los
sectores a quienes se les pedirá el sacrificio fiscal”.
Yunes
Landa se alineó en contra. Todavía ayer envió un boletín de prensa diciendo que
por las condiciones económicas que registra
Veracruz no es conveniente incrementar el Impuesto, agregando que la entidad
registra una crisis económica que roza la recesión, en donde la economía
veracruzana creció en 2013 y 2014 sólo 0.5 por ciento, por lo que incrementar
el impuesto, “no será una medida benéfica para la economía, ni para la
generación de empleo”. El martes había enviado un comentario para columna en
ese mismo sentido.
En su artículo semanal del domingo
pasado había escrito: “Desde hace algunos días se intenta asestar un golpe a la
economía de trabajadores y empresarios de Veracruz, al pretender incrementar el
impuesto a la nómina del 2 al 3 por ciento. La desconfianza generalizada radica
en el manejo del recurso público, en la falta de obra pública, el adeudo
a proveedores del estado y a la deuda enorme que lejos de traducirse en
mejoría para los veracruzanos, se evidencian las carencias en sectores
sensibles como el de salud, que los propios trabajadores han denunciado”.
Preguntó: “¿Dónde está el dinero producto
de la deuda y del presupuesto? ¿Por qué subir impuestos en lugar de incentivar
la generación de empleos? ¿Se justifica la aprobación del incremento propuesto
para tapar los huecos financieros del estado?”. Demandó entonces a “las
autoridades estatales se sensibilicen y atiendan el rechazo empresarial y
ciudadano; no es momento de pensar en salidas fáciles para obtener recursos, no
es momento para el incremento de impuestos”.
También los afectados, los empresarios,
habían pedido que fueran escuchados tanto por los diputados del PRI como por el
Gobierno del Estado, pero se quejaron de que no fueron atendidos. Ante la
inminencia de que se apruebe el controvertido aumento al impuesto, adelantaron
que al menos 30 mil de ellos se ampararán. Su principal objeción para oponerse
es que el recurso se quiere para pagar deuda, pasivos, y como un respaldo para
solicitar más créditos.
Todo hace pensar que el Gobierno a través
de los diputados de su partido van a hacer valer su mayoría y van a aprobar el
aumento, sin duda una medida antipopular que abrirá un frente más con el sector
más poderoso del estado, el empresarial, que seguramente significará ya una
ruptura total pues su relación está sólo prendida por alfileres a raíz de que
les adeuda la administración estatal en algunos casos desde 2010 y 2011, y que
abrirá una disputa legal que será como dejar abierta una herida.
Pero al menos el PRI como partido tendrá
esta vez un atenuante, si bien una posición muy singular por yuxtapuesta pero
contrapuesta: votará a favor pero también tendrá una posición en contra, por lo
que los costos y los méritos se personalizarán, unos quedarán como malos y
otros como buenos, unos se ganarán la repulsa y otros el aplauso. A ver si no
esta medida les pega en el voto en 2016. En el fondo, como quiera que sea, si
hoy se da el sí se estará abonando a favor de la oposición, en especial del PAN,
que ante tanto descontento podría ganar por primera vez la gubernatura. Habrá
que estar pendientes de lo que suceda en el Congreso.
Premian a la señora Verónica de la Medina
de Yunes
Por su gran labor social en favor de los
niños del estado de Veracruz, la señora Verónica de la Medina de
Yunes, esposa del senador Héctor Yunes, recibió ayer el premio “Estrella de
Diamante” por parte del Círculo Internacional Periodístico (CIP), un galardón
de gran importancia personal y seguramente un aliciente para que las mujeres
veracruzanas se vinculen cada vez más con las problemáticas sociales de la
entidad. La premiación tuvo lugar en el Centro Social y Cultural Veracruzano,
A.C., en el Distrito Federal.
Sin duda, el trabajo de la señora De la
Medina de Yunes va de la mano con la vocación social que caracteriza y lleva a
cabo su esposo. La admiro como admiro a las esposas de los políticos, que
aguantan todos los incidentes que les suceden y que cuando más se necesita
están solidarias y hasta amorosas con sus esposos, que muchos se derrumbarían
si no fueran por ellas. Ya alguna vez expresé mi reconocimiento a la señora
Verónica de la Medina por su labor social en la Sierra de Zongolica, meritoria.
El premio es bien merecido.
Que el
acto se pospuso
Que la inauguración del Campo Militar de la
Huasteca, en Tempoal, se pasó para la próxima semana. Que se pospuso porque el
Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, acompañaría al Alto
Comisionado de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al
Hussein, de visita en México, a una reunión con el presidente Enrique Peña
Nieto. Mi fuente: una fuente allegada al Palacio, que me juró que por eso fue.

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