Prosa
aprisa
Los “aviadores”, aaah, los “aviadores”
Arturo Reyes Isidoro
Ni como ayudarlos.
Me atengo al primer párrafo
del boletín oficial del Comité Directivo Estatal del PRI de ayer, donde se
afirma que Alberto Silva Ramos, líder estatal de ese partido, en conferencia de
prensa dijo “que hoy (o sea ayer lunes) las autoridades competentes darán a
conocer los nombres de 124 aviadores que fueron dados de alta cuando el hoy
legislador del PAN (Miguel Ángel Yunes Linares, obviamente) fue secretario de
gobierno, ‘con pruebas en la mano será demostrado’, indicó”.
Horas más tarde, el propio
Gobierno del Estado le enmendó la plana pues subió otro boletín de prensa al
portal de la Coordinación General de Comunicación Social donde se dice que el
Oficial Mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz, Vicente Benítez
González, “detalló que no es posible dar a conocer la lista de nombres de
‘aviadores’ debido al proceso administrativo que se realiza actualmente y al
apego que hace la SEV a la Ley Federal de Protección de Datos Personales”.
En medio de todo ello, el
diputado federal panista Yunes Linares presentando denuncia contra funcionarios
y ex funcionarios del Gobierno del Estado, incluido el Gobernador –que fue
quien reveló el numero de “aviadores” (2 mil 173) que se habían detectado–, por
el desvío de recursos por más de 9 mil millones de pesos, un monto aproximado
de lo que se pagó a los “aviadores” por lo menos en los dos últimos sexenios y
“por quién sabe cuántos años más”.
La declaración de Benítez es
muy clara: se llegará “al cese de las personas que cuentan con plaza de maestro
y no la trabajan”, pero, por lo que se advierte, no hay cifra concluyente, pues
“reiteró que la dependencia está en proceso de revisión de las plantillas para
que Contraloría Interna determine la situación de estos lugares detectados”.
A lo más que se aventuró
Vicente fue a expresar que “todo aquel que tenga plaza y no la trabaje, que se
preocupe, pues hemos encontrado un importante número de personas en esta
situación y que no son de la actual administración”, al tiempo que subrayó “que
por el momento se ha encontrado el mayor número en los años de 1992 a 1998”,
pero no se arriesgó a dar ninguna cifra (en el gobierno mismo de Patricio
Chirinos, siendo Miguel Ángel Secretario de Gobierno, se armó escándalo por la
versión del manejo de cinco mil cheques, que, se dijo entonces, eran cobrados
cada vez con nombres ficticios y el dinero era utilizado para operar
políticamente).
.
Dio un mejor argumento de
defensa a favor de la causa oficial rechazando “las críticas vertidas por
exservidores públicos y la denuncia interpuesta por diputados (en clara alusión
a Yunes Linares) sobre esta medida consecuente de la Reforma Educativa, ya que
a través del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y
Especial (CEMABE), es que se ha podido tener acceso a información que antes
estaba restringida”.
“La Reforma Educativa es muy
clara, no existen comisionados, todo docente debe estar frente a un grupo, y
nosotros somos respetuosos de la Ley y la estamos cumpliendo a cabalidad”.
“Se darán a conocer los
nombres, fechas, montos”, dijo en conferencia de prensa ayer, aclarando que
“obviamente no tiene que ser el PRI el que dé a conocer los nombres”, sino la
SEV. No pasaron muchas horas para que la SEV, su Oficial Mayor, dijera que no
se podía dar a conocer la lista, sin embargo, cuando ya enviaba esta columna
casi sobre las 22 horas se filtró una lista de nombres de presuntos “aviadores”
de la época de Yunes Linares.
¡Qué comedia de enredos! Y
ni decir que es cosa de la oposición oposición, o de Miguel Ángel, pues éste se
agarró de una revelación oficial y con su denuncia sólo le puso el cascabel al
gato, lo demás ha corrido a cargo de los actores de reparto oficiales.
Es triste decirlo, “aviadores”
siempre los ha habido, en todos los gobiernos, ya sea porque el gobernante en
turno los meta o porque otros funcionarios menores los recomienden al titular
del ramo y no haya manera de decirles que no “por servicios a la causa”, o por
mera complicidad, o porque se necesite ese recurso para campañas, por ejemplo. Ahí
sí, no hay nadie que esté libre de pecados.
Dado que es un viejo vicio,
por no llamarlo delito, acaso tan antiguo como la profesión más antigua del
mundo (porque siempre ha habido necesidad de trabajar y de ser consecuente con alguien), los gobiernos lo
han vuelto una práctica común, por lo que sería preferible para todos los
involucrados que guardaran silencio sobre el tema. Se castiga el escándalo, no
el pecado.
Aparte de todo ello, me llamó
mucho la atención que por la mañana el Fiscal Luis Ángel Bravo Contreras se
haya negado a recibir en su despacho a Miguel Ángel Yunes Linares con el
argumento de que no lo tenía agendado, pues éste además de que es diputado
federal es ni más ni menos que presidente de la Comisión de Seguridad Pública
de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, alguien con quien se supone
debiera tener una relación institucional y de cooperación dada la concurrencia
de sus cargos en un tema tan delicado como es el de la seguridad y por los
altos índices de inseguridad que hay en el estado.
¿Si a un diputado federal,
que tiene fuero, con una comisión relevante, no lo recibe el encargado de
procurar justicia en el estado, que nos podemos esperar el resto de los mortales
que no somos ni siquiera jefe de nuestra manzana donde vivimos?
Por lo demás, pese a las
bravatas mediáticas, el enemigo público número uno vino a dar la cara, y el
Fiscal, que ya se sabe de qué lado está y obedece instrucciones, tuvo la gran
oportunidad de enfrentar personalmente al odiado enemigo y de ponerlo quieto
bajo advertencia haciendo uso de su poder, pero ni siquiera le dio la cara, al
contrario, ha de haber metido por dentro doble llave no se le fuera a querer meter
el otro. ¿Con este tipo de colaboradores es como están enfrentando a quien
piensan y quieren destruir?
Qué triste que habiendo
tantos problemas graves y urgentes por resolver se esté perdiendo el tiempo en
dimes y diretes. Mientras, voces tan autorizadas y con verdadero liderazgo como
es el presbítero José Manuel Suazo Reyes, vocero de la Arquidiócesis de Xalapa,
mejor cifran sus esperanzas en un milagro de San Rafael Guízar y Valencia para
que nos vaya ya no bien sino mejor, pues –no se midió y lo dijo con mucha
claridad recogiendo el pensar de toda su feligresía y sin duda de todos los
veracruzanos– al recordar que a la llegada a Veracruz de Guízar y Valencia en 1920, el pueblo
veracruzano había sido azotado por un terremoto que dejó muchos damnificados, y
“hoy también estamos viviendo los resultados de otros ‘terremotos’ provocados
no por la naturaleza sino por los malos manejos de las políticas públicas, la
corrupción y la complicidad. Nuestro estado de Veracruz está endrogado, no se
puede ocultar; ha sido saqueado y devastado por los malos administradores; la
violencia y delincuencia parece que no la para nadie, no han funcionado las
estrategias de seguridad, al menos no han tenido el impacto que se esperaba,
sigue habiendo asesinatos a plena luz del día, secuestros y complicidades; las
renegociaciones de la deuda pública, que se anuncian con bombo y platillo, son
en realidad paliativos en los que pocos creen. Seguramente, muchos de los
peregrinos que visitaron la tumba de San Rafael Guízar, también suplicaron a
Dios por un mejor futuro para sus hijos.

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