Prosa aprisa
A más tardar el 20 se debe pagar
el aguinaldo
Arturo Reyes Isidoro
Como entretenimiento, el asunto del PRI, que si el candidato va ser
Chano o Chon, que si patatín que si patatán, no está nada mal. Pero para el
hombre, la mujer de a pie, de la calle, eso los tiene sin menor cuidado. Para
ellos hay cosas más importantes. En algunos casos son, incluso, de
sobrevivencia.
En Xalapa las protestas son frecuentes, por no decir que diarias, por
parte de trabajadores, porque no les pagan a tiempo sus sueldos, o no les dan
lo que les corresponde por prestaciones laborales. Pero ha llegado una época
especial, como es la navideña.
Más allá de los intereses de los políticos que aspiran a ser
gobernador o diputados locales el próximo año, quienes gozan de una solvencia
económica en algunos casos hasta insultante para el trabajador, el empleado
promedio, la clase popular, la de abajo, la que se transporta en combi, en
camión urbano o en taxi, vive ahora mismo horas de incertidumbre, por no decir
de angustia, ante el temor bien fundado de que no les pagarán a tiempo lo que
les corresponde por derecho.
Ayer, un amigo funcionario me confirmó: les han notificado –en el caso
de la burocracia estatal– que el aguinaldo se los pagarán en dos partes, la
primera el 30 de diciembre y la segunda en enero. Pero temen que eso no suceda
y que, además, como ha ocurrido en años anteriores, por cualquier pretexto no
se los entreguen completo y se los mochen.
Hasta hace no muchos años con la primera quincena de diciembre les pagaban
su aguinaldo, completo o la mitad, pero sin que les faltara un solo peso. Lo
que se sabe es que no hay dinero en las arcas públicas para cumplir con esta
prestación de los trabajadores, lo que no es su culpa. Todo indica que pasarán
una Navidad muy austera, sin deberla.
En esa preocupación he platicado con Jonathan Cortés Vargas, el
presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Estado de
Veracruz, sobre el aguinaldo, que todos los trabajadores junto con sus familias
lo esperan y en ese pago cifran mucho sus esperanzas de acabar con el año sin
deudas o con menos deudas, y de poder satisfacer algunas necesidades.
Hay decenas, cientos, miles, millones de trabajadores que hacen su
esfuerzo todo el año para cumplir con su responsabilidad, porque saben que al
final del año tendrán su recompensa, el pago de su aguinaldo, un derecho que
por ley les corresponde.
Me explica el funcionario que de acuerdo al artículo 87 de la Ley
Federal del Trabajo, una de las principales prestaciones que debe recibir un
trabajador es el aguinaldo, que se debe pagar de manera anual por parte del
patrón, a más tardar el día 20 de diciembre, o sea, en lo que resta de esta
semana y en las dos semanas próximas. Si el Gobierno del Estado ha
calendarizado pagar la primera mitad hasta el día 30 –si es que lo paga–,
entonces está violando la ley y un derecho humano de todos sus
trabajadores.
Me explica el funcionario que las cantidades a pagarse pueden variar
de acuerdo al tiempo laborado o si el empleado está sujeto a las condiciones de
un contrato colectivo de trabajo.
Un trabajador –me precisa–, con un mínimo de un año de antigüedad,
debe recibir un mínimo legal equivalente al de 15 días de salario diario. Me
comenta que, sin embargo, si por costumbre el patrón le ha pagado durante
varios años más de esos quince días, considerando que la costumbre hace
Derecho, la cantidad a pagar deberá ser similar a la de los años anteriores.
Por otro lado, agrega, quienes se encuentran amparados por un contrato
colectivo de trabajo, deberán percibir el número de días de salario que se
encuentra establecido en dicho documento, así como también deberán sujetarse a
su contenido para recibir cualquier otra prestación como lo puede ser una
gratificación anual, bono de fin de año, canasta navideña, etc.
Señala que respecto a los trabajadores que cuentan con menos de un año
laborado o que lo han hecho en períodos parciales, deberán percibir un monto
proporcional a los días trabajados.
Puntualiza: Una inquietud común de la clase trabajadora suele ser la
prima vacacional, que puede ser pagada en la fecha que también haya quedado
establecida en el contrato, no precisamente en el mes de diciembre,
considerando que el trabajador no renuncia a ella pero sí puede ser pagada en
otra fecha diferente a este mes.
Jonathan Cortés invitó a que quienes no reciban las prestaciones de
ley en tiempo y forma, recurran a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, y
a la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, para recibir asesoría y
representación legal de manera gratuita, privilegiando la conciliación entre
las partes ante todo, llegando hasta el tribunal laboral de ser necesario.
“La Junta Local de Conciliación y Arbitraje, atiende durante todo el
año las controversias que se presentan entre patrones y trabajadores, y el
aguinaldo y las prestaciones decembrinas no son la excepción, por lo que los
funcionarios de dicha dependencia están dispuestos en todo momento a hacer
valer los derechos, sus derechos en estas fechas”.
Entiendo que esto vale para todos los trabajadores, incluyendo a los
del Gobierno del Estado. Pocas veces se les da voz a los de abajo, que son
quienes sostienen a las instituciones y a los políticos y gobernantes mismos, y
estas líneas son para solidarizarme con ellos y sumarme a su preocupación.
Ellos no quieren saber si el candidato
va a ser Héctor, Pepe, Alberto, Adolfo, Tomás; o Miguel Ángel o Juan; o
Gerardo. Ellos quieren tener la seguridad de que se les va a pagar su
aguinaldo, completo y a tiempo, para poder llevar algo más a la mesa de los
suyos. Tienen razón. “Prosa aprisa” se solidariza con su inquietud y
preocupación y hace votos porque les cumplan.
Bien por Juan Octavio
En este espacio he dicho que Juan Octavio Pavón González es el mejor
de los coordinadores de Comunicación Social que ha tenido el Gobierno del
Estado. Si él hubiera llegado desde un principio, no tengo duda que otra sería
la circunstancia y la imagen del Gobierno del Estado en relación con los medios.
Hace poco se lo dije personalmente, y delante de varios compañeros le reconocí
que ha sido respetuoso al menos conmigo, aunque todos coincidieron, en cuanto a
mi línea, que nunca me llama para pedir que modifique mis escritos, o me amaga,
o de plano me amenaza, o toma represalias como las tomaron contra mí al inicio
del sexenio.
Una noche me sorprendió tanto que me marcara por teléfono que hasta
sospeché. No lo creía. Le pregunté qué se le ofrecía. Me dijo que nada, que era
sólo para saludarme y para preguntarme cómo estaba. Estaba yo que no me lo
creía. Luego de que colgó le volví a marcar para cerciorarme de que era él. Se
mostró sorprendido y extrañado. Le dije que ningún coordinador de este gobierno
había tenido esta atención y detalle conmigo. Sin duda, estaba haciendo su
trabajo, y bien.
Juan Octavio dialoga, es respetuoso, defiende muy bien la posición del
Gobierno del Estado y la imagen del gobernador, pero lo hace de la mejor
manera, en forma respetuosa, con argumentos, que predisponen a uno, más en mi
caso que pasé por el área, a entenderlo y a atenderlo y a ser lo más justo y
equilibrado con la posición del gobierno. Me gustó que ayer haya comparecido
ante los diputados con motivo del V Informe de Gobierno él solito, sin ningún
aparato de asesores y achichincles y sin ninguna parafernalia, menos sin
acarreados. Bien por Juan Octavio.
Pero también compareció el único de los secretarios de despacho que
sobrevive del sexenio: el de Desarrollo Económico y Portuario, Erik Porres
Blesa, de quien he dicho en varias ocasiones que es de los que verdaderamente
valen pero que no lo presumen, de los que no dan de qué hablar mal del
gobierno. Erik ha realizado una labor callada pero de resultados, y es de los
contados funcionarios que no manchan la imagen de la administración estatal.

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