Prosa aprisa
Las cifras, la posibilidad de las cifras
Arturo Reyes Isidoro
En la elección de gobernador en 2004, esto es, en la
inmediatamente anterior a la de 2010 que ganó Javier Duarte de Ochoa, el PRI
estuvo en un tris de perder la gubernatura.
El candidato entonces, Fidel Herrera Beltrán, se enfrentó al
en aquel tiempo panista Gerardo Buganza Salmerón y al exgobernador Dante
Delgado Rannauro, quien encabezó una coalición de izquierda formada por los
partidos PRD-PT-Convergencia.
El priista ganó la elección en los tribunales, aunque Buganza
asegura tener todas las pruebas documentales de que le ganó en las urnas. Las
cifras finales fueron: 961,725 votos para el PRI contra 936,470 para el PAN, o
sea, apenas una diferencia de 25,255 votos, casi nada en un universo de poco
más de cinco millones de electores.
Pero otro dato relevante es que Dante alcanzó 748,132
sufragios, cifra nada desdeñable porque la izquierda hasta entonces no había
demostrado tanta fuerza en el estado.
Ciertamente 2004 no es 2015, pero las cifras sirven para dar
una idea de lo que hubiera sucedido si la derecha y la izquierda hubieran ido
en alianza o coalición como pretenden ahora, al menos una parte de la
izquierda. En aquel entonces hubieran sumado 1,684,602 votos, que hubieran arrasado
al candidato tricolor.
Gerardo Buganza ha platicado que no llegó a la gubernatura
porque el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa negoció su derrota con
los priistas y porque escuchó y le hizo caso a Miguel Ángel Yunes Linares,
quien lo fue a malinformar de que se entendía y tenía negocios con Fidel
Herrera.
Eso fue lo que hizo que el cordobés renunciara al PAN y dejara
de militar en cualquier partido político, de los que desde entonces se dice
decepcionado (alguna vez me ofreció poner en mis manos toda la documentación
del caso para que escriba un libro sobre ello), pero también de que rompiera
relaciones con Miguel Ángel.
Once años después el PRD ya no es lo mismo, la izquierda se ha
fraccionado con el surgimiento de Morena, pero de todos modos conserva todavía
un capital político que se podría acrecentar de nuevo si quienes se han alejado
de sus filas ven que van en serio en su alianza con el PAN y si empiezan a
crecer ante el electorado hasta constituirse en un serio peligro para el PRI en
su disputa por la gubernatura.
En el PAN no se desdeña la fuerza que tiene uno de los
aspirantes a la candidatura, Juan Bueno Torio, aunque en las encuestas le saca
una gran ventaja Yunes Linares. Si en la cúpula nacional los llaman, negocian y
logran que decline el que vaya abajo, esto es, si permanecen unidos y no se
dividen, y si además el sistema priista en el poder no logra impedir que Miguel
Ángel alcance la candidatura de su partido, pero además concretan su alianza
con el PRD, entonces el PRI estará en serios problemas para conservar el poder.
Sumados los votos de los verdaderos perredistas, de los
amarillos, y de los panistas, pueden fácilmente superar el millón de votos,
posibilidad que desde ahora seguramente quita ya el sueño a los tricolores.
A esta posibilidad hay que sumarle otros factores que pueden
significar más votos, como una aspirante a la candidatura a la Presidencia en
2018 como lo es Margarita Zavala, quien para hacer crecer a su partido en el
estado pero también para fortalecer su imagen, seguramente vendría a hacer
campaña con el candidato de su partido. La señora Zavala, según una reciente
encuesta del diario Reforma, ya
rebasó en la encuesta de ese diario a Andrés Manuel López Obrador en la carrera
rumbo a la Presidencia.
Pero otro factor que podría gravitar a favor de la alianza
PAN-PRD, de llegar a concretarse, es el enorme descontento popular que hay
entre la población afectada por la forma en que se ha ejercido el actual
gobierno, que provoca que haya manifestaciones todos los días lo mismo en la
capital del estado que en muchas ciudades de la entidad.
Una estrategia inteligente de la oposición puede capitalizar
todo el descontento, lo que además compensaría la pérdida que ha sufrido el PRD
por quienes se han puesto al servicio del gobierno y se han sumado a la campaña
por impedir la alianza.
Todo el anterior panorama explica por qué desde el poder
priista se ha desatado una ofensiva en todos los frentes posibles para tratar
de impedir la alianza, para invalidar políticamente al más fuerte prospecto
para encabezarla y para impedir que alcance la candidatura.
No es para menos la preocupación. Se trata del poder de un
estado tan grande como el que representa Veracruz tanto en lo político como en
lo económico y en lo social en el panorama nacional.
En adelante, el éxito de la oposición, de la posible alianza
del PAN y el PRD dependerá de que el gobierno no logre dividirlos, de que
resistan todas las embestidas y tentaciones económicas a los que los someterán,
incluso todos los amagos y amenazas que podrían recibir, pues es tanto lo que
está en juego que el sistema priista hará hasta lo imposible por no perder la
elección de 2016 y con ello el poder, ya que en ello pondría en riesgo también
su permanencia en la Presidencia.
Al gobierno lo único que le garantizaría no perder terreno
sería hacer un gobierno de calidad en sus servicios, de construir la gran obra
pública que demandan los ciudadanos, de hacer efectiva la seguridad pública
para todos en todo el territorio estatal, de transparentar el manejo de los
recursos públicos, de saldar la enorme y pesada deuda pública sin lesionar el
bolsillo de los veracruzanos, de pagar todo lo que se le debe a proveedores,
prestadores de servicios, jubilados y pensionados, y de llevar a prisión a los
responsables del desfalco público pero también de recuperar todo lo mal habido.
Si en el gobierno, si en el PRI no actúan con inteligencia,
pueden ellos mismos perder la elección, no que la oposición se las gane, aunque
esta hará todo lo posible por lograrlo. Decisivo será tomar en cuenta al
electorado. El que lo haga o el que mejor lo haga, ese se alzará con el
triunfo.

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