Prosa aprisa
La nueva prensa hará la diferencia
Arturo Reyes
Isidoro
En el seno del PRI, o están
seguros, pero muy seguros de ganar la elección del próximo 5 de junio, o saben
controlar muy bien sus emociones para fingir seguridad, aunque no la tengan, no
sólo de que van adelante en la contienda electoral sino que tienen asegurado el
triunfo.
Luego se sorprende uno cuando
habla con quienes toman las decisiones, o con quienes están cerca de los que
toman las decisiones, y los escucha decir: vamos a ganar, con una tranquilidad
pasmosa que hasta desconcierta.
El principal argumento que
ofrecen para apuntalar su seguridad es que ellos tienen la estructura, esto es,
el equipo humano conformado por los potenciales votantes, los cautivos a los
que les llaman el voto duro, pero también el que va a manejar –y a manipular a
su antojo– todo el proceso el día de la elección.
El PRI, pues, está atenido a su
sistema de operación el mero día de las elecciones, experto en rellenar urnas,
comprar votos, alterar actas del escrutinio y manipular el sistema informático
del cómputo de los sufragios y, por lo que se advierte, esta vez no será la
excepción que finquen en esa capacidad la victoria que esperan.
O sea, como le ha funcionado,
una vez más van a atenerse a su vieja práctica, la del chanchullo, aunque, por
las nuevas condiciones y circunstancias que prevalecen, habrá que ver qué tanta
eficacia tiene o sigue teniendo, y si resiste el paso del tiempo cuando muchas
cosas están cambiando.
Con esto último me refiero, por
ejemplo, a que por primera vez en la historia del estado el PRI, el régimen
priista en el Gobierno, ya no contará en su totalidad, o casi en su totalidad,
e incondicionalmente con la prensa a su favor, pues otro de los grandes errores
que cometieron los que ahora están en el poder, para bien de la democracia y de
la sociedad, aunque mal para el sistema priista, fue haber perseguido en
algunos casos, haberse peleado en otros, o dejado de pagarles a muchos o a casi
todos, convenios o acuerdos que tenían pactados, lo que ha llevado a un
deterioro de la relación que mantuvieron por muchos años y a la sana
independencia de la prensa, que seguramente va a contribuir a un proceso más
equitativo, donde tengan voces todos los contendientes.
Quedaron atrás los días en que por expresar públicamente una aspiración
natural por contender para alcanzar la candidatura priista al gobierno del
estado, como fue el caso del mismo candidato del PRI ahora, Héctor Yunes Landa,
la primera batalla que tuvo que librar
fue en contra del gobierno anterior, el de Fidel Herrera Beltrán, no obstante
que eran de la misma filiación partidista.
Yunes Landa había aspirado a
ser el candidato en 2010 y había cobrado relevancia siendo diputado local y
presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, por lo que
para restarle fuerza, Fidel lo depuso del cargo y a cambio le ofreció la
dirigencia estatal del PRI, a la que lo llevó pero sólo para destituirlo poco
después y actuar en su contra con tal de imponer a su candidato Javier Duarte de
Ochoa.
Pero no sólo lo despojó de
la presidencia del tricolor sino que lo persiguió ordenando que le cerraran las
puertas en las dependencias oficiales, amenazó a los alcaldes para que no le
dieran ningún apoyo, habló (y pagó) a estaciones de radio, televisoras y
periódicos para que no le dieran voz –muchas entrevistas ya concertadas se le
cancelaron de última hora por presión oficial aunque él ofreciera pagarlas–, en
columnas políticas se le empezó a golpear, se pagaban planas enteras en su
contra, como aquella en la que supuestamente lo denunciaba un periodista, quien
rápidamente se apresuró a aclarar que él no había mandado a insertar nada y que
habían falsificado su firma. En general, todos le daban la espalda.
Esto lo
tengo muy presente porque por aquellos días, cuando casi estaba prohibido
mencionar su nombre, fui de las excepciones que rompió el veto y desafió el
poder de Herrera Beltrán comentando bien la aspiración de Yunes Landa en mi
columna “Prosa aprisa”, pero también pidiendo respeto para su aspiración y para
que cesara la persecución en su contra.
Aún
recuerdo que estando un día en gira por el norte el defenestrado aspirante,
cuando ningún medio de la región les quiso publicar ni transmitir nada aunque
se les ofrecía pagar por adelantado, el colega Gustavo Cadena Mathey, operador
de prensa de Héctor entonces tuvo que
“bajar” mi columna de internet donde hablaba yo de él, la fotocopió por
cientos y las fue repartiendo en todos los actos como una forma de publicitarlo
y hacerle propaganda.
Otra excepción
fue un grupo de compañeros conformado por Joaquín Rosas Garcés, Víctor Murguía
Velasco, Raymundo Jiménez, Manuel Rosete Chávez y José Ortiz Medina, quienes entonces
tenían un programa de análisis en Radiotelevisión de Veracruz (RTV), “En
Abierto”, que alguna noche en un programa en vivo abrieron el debate para que
el maestro Guillermo Zúñiga Martínez (q.e.p.d.), Rafael Arias Hernández y
Gonzalo Morgado Huesca abogaran también por Héctor y reprobaran el acoso del
que estaba siendo objeto.
Pero, en general,
el control de los medios, con sus contadas excepciones, era férreo, y si al
mismo aspirante del PRI lo bloqueaban, cuantimás era con el desde ya entonces
enemigo número uno de la fidelidad, del Palacio de Gobierno, Miguel Ángel Yunes
Linares, cuyo nombre estaba estrictamente prohibido mencionar, so pena de que
retiraran el convenio, el contrato de publicidad, o el acuerdo de pago sin
documento de por medio a quien lo hiciera, de tal forma que estaba proscrito de
las páginas de los periódicos, de los noticiarios de radio o de televisión,
porque entonces los portales informativos no tenían la fuerza de penetración de
que hoy gozan.
Hoy, para
salud de la democracia y de la sociedad veracruzana, las cosas han cambiado. No
sólo se puede mencionar ya con toda libertad el nombre de Miguel Ángel, sino
que algunos medios, aunque sea para desquitarse del Gobierno priista que no les
paga más y que les adeuda sumas millonarias por esos contratos, convenios, o
acuerdos pactados pero incumplidos, a propósito hasta reproducen textualmente
las declaraciones o los boletines de prensa del panista, muchas veces llenos de
duros calificativos contra el propio gobernador o el candidato del PRI, aunado ello
a que ante el vacío que dejó la administración por su divorcio con la prensa,
el astuto precandidato blanquiazul lo está llenando y tiene acercamiento con
ella y, según se comenta, está ofreciendo, o estaría por ofrecer, atractivos
acuerdos con tal de que manejen bien su imagen, y a quien le dan PAN que llore.
El PRI,
pues, se aferra a sus viejos métodos. No cambia (ya escuchamos los
nombramientos de futuros funcionarios sólo con base en la compadrecracia, o la
imposición de candidatos afines a quienes toman las decisiones) y no quiere ver
que todo está cambiando o ha cambiado ya.
Hoy hay
una prensa plural, ya no controlada, crítica, no incondicional, más
profesional, a la que si se le desdeña y no se le toma en serio, esto es, no se
le informa para que informe en forma suficiente, no se le razona y argumenta,
no se le precisa, no se cabildea con ella, no se le toma en serio, y si se le
trata de presionar o acosar, inclinará el resultado hacia donde vea la mejor
opción para el mejor desarrollo y ejercicio de su libertad, la de informar.
En este
contexto, no puedo más que felicitar, y felicitarme por el espacio que tengo
ahí, al portal informativo alcalorpolitico.com
y a su Director General y mi compañero de muchos años de ejercicio
periodístico, Joaquín Rosas Garcés, por el décimo primer aniversario de dicho
periódico virtual, ejemplo del buen periodismo al que aquí me refiero.
En
general, mucho hemos avanzado en Veracruz en el desarrollo de una nueva prensa
y no debemos dar un solo paso atrás. Los políticos y gobernantes deben saber y
entender que como prensa, como empresa periodística (toda empresa aspira a
tener ganancias, claro está, siempre y cuando sean legales), prestamos un
servicio a la sociedad, a la opinión pública, y que en nuestros medios vendemos
espacio, pero no nuestra conciencia ni nuestro criterio editorial.
Una buena
prensa, independiente, profesional, responsable, fortalece a los mismos hombres
en el poder. Los hace, los obliga a ser mejores. Los grandes ganadores, que sí
los hay, son los ciudadanos y el estado en general.
El proceso
electoral en desarrollo, las campañas en puerta, serán diferentes. Hay una
nueva prensa. Seguro que hará la diferencia.
Loyo y
Miguel, fuerte abrazo
Vaya abrazo, efusivo, el que se dieron ayer
el candidato de la alianza PAN-PRD a la gubernatura, Miguel Ángel Yunes
Linares, y el ex secretario de Salud en el sexenio del ex gobernador Miguel
Alemán Velasco, Mauro Loyo Varela, en el evento con motivo del 21 aniversario
de la fundación Tony del empresario del mismo nombre Tony Chedraui, en Boca del
Río. Loyo está considerado el mejor amigo del licenciado Alemán. Cuando Fidel
Herrera Beltrán llegó a la gubernatura, lo hostilizó.
Que Molina
pide pero no para él
Juan Carlos Molina, líder de la CNC en
Veracruz, niega que el manotazo que dio y el grito que pegó para pedir
diputaciones para la Liga Agraria tuviera como intención presionar para obtener
una plurinominal para él o para su esposa Rosy Guizar; “no se trata de ningún
familiar cercano, político o de sangre, menos de un compadre, sino de los
agremiados que han luchado por el bien de la organización y del campo”.

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