Prosa aprisa
Héctor, su
lucha contra la adversidad
Arturo Reyes Isidoro
Que se recuerde, como aspirante a la
gubernatura, Héctor Yunes Landa hizo todo lo que tenía que hacer para construir
su candidatura, recorriendo una y otra y otra vez el estado para granjearse al
electorado, para reafirmarse ante sus simpatizantes y para tratar de obtener
todo el apoyo de los priistas de Veracruz.
Internamente, el único que le hacía la
competencia era el senador José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla, y era un
verdadero duelo, limpio, de poder a poder con base en el trabajo de campo, sin
nada de guerra sucia, de lodo, entre ambos, y por eso permeó entre el
electorado que cualquiera de los dos sería un buen candidato del PRI.
Desde 2014 Héctor apretó el paso y en
2015, con el pretexto de la senaduría, metió a fondo el acelerador para estar
cerca de los veracruzanos, y por el material informativo y gráfico que manejó
entonces –lo digo con la experiencia de haber participado en el manejo de
muchas campañas políticas para gobernador– sus recorridos semejaron ya una
campaña formal, una buena campaña.
Se recuerdan sus declaraciones a la
prensa de que no sólo iba a ser el candidato del PRI sino el próximo
gobernador, y no fue sino hasta que una resolución de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación lo frenó al sancionar a un aspirante de otro estado por
adelantarse a los tiempos políticos cuando tuvo que bajar su ritmo, pero no
dejó de picar piedra.
El resto está más fresco: hizo alianza
con Pepe y determinaron quien sería el candidato primero y quien después,
alianza necesaria porque antes que la oposición partidista, uno y otro tenían
otra muy fuerte, la del fidelismo-duartismo priista que quería imponer su
propio candidato a toda costa para conservar el poder y garantizar sus privilegios,
su protección y su impunidad.
El desgaste que sufrió Yunes Landa fue
considerable porque además, en realidad antes que contra Miguel Ángel Yunes
Linares, la primera guerra sucia, de lodo, desde el poder fue en contra de él,
y por eso fue que en un momento dado hubo acuerdo entre los tres Yunes para no
dejarse arrebatar lo que consideraban que por méritos les correspondía, uno
desde la oposición: la candidatura al Gobierno del Estado.
Pero era indudable que Héctor tenía ya
un gran capital político por su trabajo de acercamiento con el electorado, que
se fortaleció cuando Pepe se hizo a un lado y le dejó la vía libre sumándole
también todo el capital político que posee, que no es cualquier cosa.
¿Si se le quería ayudar desde el
Gobierno, no hubiera sido mejor fortalecer el trabajo que ya tenía, destacar
todos sus positivos como el hecho de que no está señalado como corrupto, en
lugar de quererlo hacer ganar con una guerra sucia, de lodo, que en lugar de
ayudarlo es rechazada por el electorado, además de que deslegitima su triunfo
si gana dentro de 24 días?
No es ningún secreto para los
veracruzanos que el odio enfermizo en contra de Miguel Ángel Yunes Linares
proviene de la Fidelidad, heredado por el duartismo, que harán todo cuanto
puedan, todo lo que tengan que hacer para que el panista no llegué al Palacio
de Gobierno, si es necesario sacrificando a Héctor, me atrevo a pensar.
O sea, la guerra sucia, de lodo, más que
para ayudar a Héctor es para destruir a Miguel Ángel, para impedir que nunca
llegue al poder en Veracruz, y aunque desde el lado oficial se niega que esa
sea la intención, por los últimos hechos puestos al descubierto, por las
trapacerías, por las mapacherías operadas desde los programas sociales para
beneficiar al PRI, tal parece que lo que importa no es Yunes Landa sino, en
última instancia, que se anule la elección, su resultado, y se nombre a un
gobernador interino ante la eventualidad que pudiera ganar el candidato de la
oposición.
No pasa que como unos novatos, en forma
muy corriente, burda, los operadores político-electorales del Gobierno ventilen
sus chanchullos a bocina abierta cuando saben que el de enfrente, que es todo
un experto en el ramo, no va a dejar pasar una sola oportunidad, la más mínima,
para espiarlos, para grabarlos y así tener pruebas para echar abajo un
resultado adverso e incluso tumbar todo el proceso incluida la elección.
¿Cuántas grabaciones comprometedoras más tendrá en su poder para lo que resta
de la elección y para sacarlas en los tribunales si la disputa llega hasta esa
instancia, en caso de ser necesario?
Creo que Héctor Yunes Landa por sí solo
es un buen candidato en comparación con los dos inmediatos anteriores y tiene
con qué para ser competitivo, pero debe ser lamentable para él que cuando ha
recuperado terreno entre el electorado y ha repuntado en las encuestas salen a
la luz pública pruebas, testimonios, producto de un descuido, de un exceso de
confianza, ¿o de una acción deliberada?, de y desde el lado de su cancha,
cuando que debieran cuidarlo con el mayor celo como el que impone una empresa
política del tamaño de una gubernatura.
Ahí está, pues, Héctor, una vez más,
luchando contra la adversidad, por culpa de quienes se supone que son sus
aliados. ¿Su enemigo, su adversario, está en la oposición? ¿Necesita tenerlos
enfrente?
Por lo pronto, ayer en Soconusco, en el
sur del estado, municipio casi conurbado con Acayucan, declaró a un enviado de El Universal que en su campaña no hay
mapaches ni tampoco recursos públicos municipales, estatales o federales, que
la suya es la más austera que ha habido en Veracruz, por lo que no hay ni
desayunos, ni comidas ni apoyos, y dijo desconocer detalles de la renuncia y
mapacherías del ahora ex titular de Prospera, Alejandro Baquedano Sánchez.
A su vez, el titular de la Sedesol
federal, José Antonio Meade, en declaración también a El Universal, reitero su compromiso con el Programa de Blindaje
Electoral y dijo que la dependencia a su cargo participa en las investigaciones
por los señalamientos contra Baquedano, quien es un presunto delincuente
electoral pero contra quien, seguramente, no va a pasar nada.
Recorre
su distrito ¡en bicicleta!
Carlos Antonio Morales Guevara es un
joven político, actualmente alcalde del municipio de Altotonga con licencia
porque participa como candidato del PRI a diputado local por su distrito, el de
Perote.
Me ocupo de él porque me llamó la
atención ver una de las formas en que recorre algunas de las comunidades de su
distrito para estar cerca de sus futuros representados en la Legislatura local
y visitar a la mayoría posible: ¡en bicicleta!
Creo que no es una pose de él ni para
llamar la atención, porque su modo de conducirse ha sido con mucha sencillez,
como lo conocen bien sus vecinos, y me atrevo a pensar que porque tiene la
buena escuela de su mentor político el senador José Francisco Yunes Zorrilla.
Extremadamente educado, atento y
respetuoso, este joven llamó la atención al inicio de su función como
presidente municipal porque el 2 de enero de 2014 la primera decisión que tomó
por acuerdo del Cabildo fue bajarse el sueldo a menos del 50% en comparación
con su antecesor Rubén Martínez Juárez, quien dejó endeudado al Ayuntamiento,
decisión que también se aplicó para todos los ediles de su gobierno. Con el
dinero ahorrado, de inmediato inició una obra en la calle principal.
Pero en 2015 sorprendió cuando durante
la firma de un convenio de todos los ayuntamientos del estado presentó y
compartió los primeros resultados de una iniciativa que llamó “Cambio-ALFA” que
su administración implementó en coordinación con los gobiernos federal y
estatales para mejorar las condiciones de vida de sus paisanos del municipio.
Con base en dicha iniciativa comprobó
que el analfabetismo era demasiado elevado en su demarcación, ya que el 85% de
beneficiarios del programa “Prospera” del Gobierno Federal no sabía leer ni
escribir, lo que explicaba en mucho que Altotonga fuese uno de los 33
municipios más pobres de la entidad.
Por ello determinó que durante un
semestre todo el capital humano al servicio del Ayuntamiento con capacidad para
hacerlo, 75 funcionarios incluido él mismo, apadrinara a un grupo de
beneficiarios analfabetos de 12 comunidades, enseñándoles a leer y a escribir
durante una hora y media tres veces a la semana, previa capacitación que
recibieron del IVEA. Espera que al final del cuatrienio se haya abatido en 50%
el analfabetismo.
Estos hechos, más otras gestiones a
favor de su municipio hablan de su conducta como político joven, nada que ver
con los llamados “jóvenes de la Fidelidad”, por fortuna.
Cierta mañana por casualidad coincidimos
en un laboratorio público de Xalapa, lo que me dejó muy grata impresión porque
se conduce como cualquier veracruzano, sin camionetota, sin guaruras, sin
“ayudantes”, sin ir a atenderse a hospitales privados lujosos y caros o del
extranjero, él solito confundido entre varias personas que ni siquiera lo
reconocieron.
No tengo duda que ganará la elección de
su distrito por méritos propios y que distinguirá a la diputación a la que
pertenecerá.
Corintia,
¡contra la guerra sucia!
De acuerdo a un escueto boletín de
prensa de su campaña, la candidata a diputada local por Xalapa, Corintia Cruz
Oregón (“la güerita que ayuda), dijo ayer que lo que los ciudadanos quieren son
propuestas que beneficien su economía popular, “no guerra sucia”.

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