Prosa aprisa
Héctor ya no espera más y se deslinda de Duarte
Arturo Reyes Isidoro
Cuando más precisa hacerlo, Héctor Yunes Landa
reiteró que una vez gobernador, tendrá acceso a toda la información sobre el
manejo de los recursos públicos durante la actual administración y que si
detecta actos de corrupción los responsables serán castigados, “llámese como se
llame”.
Así respondió a la reportera Liliana Padilla, del
diario Milenio, cuando le preguntó
que si gana la elección qué va a pasar con Javier Duarte.
La pregunta no era específicamente qué va a pasar
con el gobernador por el mal manejo de recursos públicos, pero el candidato
direccionó la respuesta hacia ese tema. Se advierte que lo tiene muy presente.
Recordó que la Auditoría Superior de la Federación ha
hecho observaciones, que deben ser solventadas, y dijo que él le pidió al
auditor que una vez que haya pasado el periodo legal para poder solventar, por
quien no lo haya hecho que dé vista a la Procuraduría General de la República
(PGR).
De paso, ya puso en un brete al Fiscal General del
Estado, Luis Ángel Bravo Contreras, pues señaló que fue nombrado por nueve años
para estar en el cargo, pero le advirtió que si no cumple con su trabajo,
deberá salir.
Se sobreentiende que el trabajo que quiere que
cumpla es que llegado el momento actúe contra quienes ahora son sus compañeros
en el gobierno porque les resulte responsabilidad por el mal uso de los
recursos de todos los veracruzanos que hayan hecho.
En “Prosa aprisa” publiqué oportunamente que la
reunión que sostuvo Héctor con el Auditor Superior de la Federación (ASF), Juan
Manuel Portal Martínez, el 30 de septiembre del año pasado, fue para hacerle
esa petición.
Eran días aquellos en que como aspirante, Yunes
Landa venía denunciando el mal manejo de los recursos públicos y desde el
gobierno lo desmentían, pues trataban de impedir que lograra la candidatura.
Pocos días después de que en una reunión en la
Ciudad de México el resto de los aspirantes declinó para que él fuera el
precandidato único, en una plática ocasional con cuatro columnistas con los que
coincidió en un restaurante de Xalapa, el hoy candidato reveló detalles de
aquella reunión con el Auditor.
Éste sistemáticamente se resistía a recibirlo, por
lo que no le quedó otra opción más que hacer valer su condición de senador, y
aun así encontró resistencia para obtener la información que quería, que no era
más que la confirmación de que había anomalías en la administración pública
estatal y que existían denuncias ante la PGR.
Por eso cuando se platicaba con el ahora candidato
el tema de si procedería legalmente en contra de los responsables del abuso de
los recursos públicos, decía que lo único que tenía que hacer era exigirle a la
ASF que actuara, que denunciara, y a la PGR que procediera, algo así como yo no
necesito ni despeinarme porque la investigación ya está hecha.
Pero tiene razón. Bien dice el dicho que sólo el
cucharón sabe cómo está el fondo de la olla, y Héctor tendrá muy preciso qué
pasó con los recursos cuando sea el titular del Ejecutivo, y sólo entonces
tendrá la oportunidad histórica de actuar, si es que no le tiembla la mano y
decide hacerlo, y de rezarcir el daño que se le ha causado al tesoro público.
Digo al inicio que el candidato hizo su
pronunciamiento cuando más precisaba hacerlo, cuando se está en la recta final
de la campaña, porque en realidad ese es el plus, más que cualquier otra cosa, que
está vendiendo con éxito ante el electorado su principal contrincante Miguel
Ángel Yunes Linares.
Como dijera Armando Méndez de la Luz, me muevo a
ras de tierra, o viajo lo mismo en camión urbano que en combis peseras (ahora
cobran seis pesos), o bien en taxi, y lo mismo en los cafés que entre la gente
que va a misa escucho que Miguel despierta simpatías porque ofrece que va a
meter a Duarte a la cárcel y que va a hacer que él y sus colaboradores regresen
lo que hayan dispuesto en forma indebida.
Es un clamor general que eso se haga y por eso
Yunes Linares está vendiendo bien su oferta electoral. Pero para ser justos,
Héctor también se ha pronunciado en ese sentido y, como he narrado líneas
anteriores, acudió desde el año pasado ante quien tenía que hacerlo, el Auditor
Superior de la Federación, por eso sus declaraciones posteriores de que están
abiertas las denuncias ante la PGR.
Tiene razón también cuando ha dicho que no se trata
de un acto de venganza sino simple y sencillamente de aplicar la ley, y creo
que eso es lo correcto.
Pero el candidato priista aprovechó bien la
entrevista (apareció publicada ayer) para deslindarse también de Duarte de
Ochoa, un día después de que maestros de todo el estado abuchearon al
gobernador en el desayuno el domingo con motivo del Día del Maestro.
Por si le quedaba alguna duda de si le pesa y le va
a pesar a su candidatura la imagen de Duarte y de su gobierno entre el
electorado a la hora de ir a las urnas, ya vio el rechazo que recibe. Se trató
de una reacción espontánea, aunque de milagro y no le echaron la culpa al
villano favorito.
Héctor volvió a su actitud crítica con respecto a
la situación que priva en el estado en materia de seguridad, de la que nunca
debió haberse alejado, pues la realidad no se puede ocultar.
Primero la crítica: las cifras son malas, “los
números no nos ayudan”, “tenemos nubes
grises en más de la mitad del estado”, luego la solución: se necesita mando
único en los 212 municipios y actuar de manera inmediata; con una dosis de
realismo: si bien dos años no son suficientes para resolver el problema, sí lo
son para detener la caída en picada, poner orden y sentar las bases.
Pero también reconoció los “negativos” que tiene el
gobierno”, así como los “muchos pendientes, que ha dejado marcado al estado con
algunas graves deficiencias”.
Y el deslinde: quien irá en la boleta se llama Héctor Yunes; “además, la
gente tiene claro que yo no he sido parte de este gobierno. No tengo ningún
freno, porque no tengo complicidades ni compromiso con nadie. Obtuve la
candidatura por encuestas y que algunos no me quieran no me afecta”.
Contundente afirmó: “No hay motivo
para encubrimiento, no hay compromiso, no tengo nada que me mueva a la
complicidad, a ser tapadera de nadie, llego sin compromiso”.
Los
talones de Miguel Ángel
Era ineludible que le preguntaran
sobre su relación con su primo hermano Miguel Ángel Yunes Linares, al que
equiparó con Aquiles, por su talón que lo hacía vulnerable, aunque dijo que el
panista ¡tiene varios!, que muchos veracruzanos los conocen y que él dio pie
para que salieran a flote, “sólo era cosa de recordar el pasado”.
Le dejo los tres últimos párrafos:
“La manteníamos (la relación),
era una relación muy cercana, de hermandad. Somos de un pueblo que se llama
Soledad de Doblado y nos enseñaron a pelear por la familia, no a pelear con la
familia, por mi parte cumplí hasta el último momento.
Miguel Ángel vivió en mi
casa, mis papás lo trataban como hijo. Manteníamos una relación cercana, todo
se rompió con la designación, pues nunca creyó que yo fuera a ser el candidato.
Él apostaba al veto del
gobernador. Mi propuesta fue mantener una relación de respeto, pero de su parte
no fue así. Empecé a recibir sus embates y agresiones desde la precampaña. A
partir de ahí hubo rompimiento. Me dolió, con los conocidos te enojas, pero con
quien lleva tu sangre, te lastima".
Y
El País le da duro
En el momento menos oportuno,
el diario español El País le dio
relieve internacional ayer a la acusación por pederastia contra Miguel Ángel
Yunes Linares.
Una nota de Zorayda Gallegos,
una de sus reporteras en México, consignó que la semana
pasada diversas organizaciones internacionales pusieron una denuncia penal en
su contra y ayer lunes Edith Encalada, quien presuntamente fue víctima de abuso
sexual cuando era niña, señaló que el panista fue cómplice de la red de
corrupción de menores que encabezó el empresario Jean Succar Kuri.
La información
hace alusión a la historia ya conocida a raíz del libro de Lydia Cacho, Los demonios del Edén, y pone en boca de
Escalada, ahora de 31 años, la afirmación de que “Miguel Ángel es un pederasta
y siempre lo supo todo” (los abusos que cometió con ella Succar).
El encabezado
de la nota resume todo: “Una
acusación de pederastia empaña la contienda electoral en México”. Estamos en la
recta final y esto se pone al rojo vivo. Inesperadamente, Héctor ha recibido un
valiosísimo regalo envuelto en una finísima y llamativa envoltura. Suerte te dé
Dios que el saber poco te importe, dice el refrán. Yunes Landa lo debe estar
disfrutando y aun preguntándose cómo fue que le cayó del cielo,
inesperadamente.
Qué
Héctor ganará con una diferencia de 150 mil votos
La estimación, según su padrón y las encuestas del
equipo de Héctor Yunes, es que éste ganará la elección por una diferencia
mínima de 150 mil votos sobre Miguel Ángel Yunes Linares, afirmó ayer en una
comida con columnistas el líder de la CNC en el estado, Juan Carlos Molina Palacios.
Afirmó que ellos en el campo veracruzano combaten paralelamente a Cuitláhuac
García Jiménez, de Morena.

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