Prosa aprisa
Investiga la PGR delitos electorales en Veracruz
Arturo Reyes Isidoro
Para el aparato oficial las noticias
fueron malas ayer. El titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de
Delitos Electorales (FEPADE), Santiago Nieto Castillo, dijo que las denuncias
recurrentes registradas durante el actual proceso electoral convierten a
Veracruz en zona de “atención prioritaria” para la dependencia a su cargo,
dependiente de la Procuraduría General de la República.
En declaraciones a El Universal confirmó que en el caso de nuestro estado se han
presentado más de 250 denuncias por la comisión de presuntos delitos
electorales –es el que más tiene– que van desde el condicionamiento de
programas sociales y la compra de votos hasta el llamado turismo electoral, que
implica el acarreo de votantes de un estado a otro, de Tabasco a Coatzacoalcos,
por ejemplo.
Fue más allá. Dio a conocer que en
Veracruz se han presentado dos denuncias por financiamiento ilícito destinado a
las campañas electorales, por lo que la Fiscalía a su cargo realiza las
primeras diligencias para conocer el fondo del asunto, aunque no quiso revelar
más detalles, y expresó que por ello se realizará un gran despliegue
ministerial a partir del jueves 2 de junio en el territorio estatal.
Yo que conocí al PRI por dentro y por
fuera, autoritario casi dictatorial, vertical, omnipotente y omnipresente,
avasallante, que hacía lo que quería en el siglo pasado, nunca me imaginé que alcanzaría a ver en vida a un PRI
que en vísperas de una elección se quejara de “focos rojos” en Veracruz.
Ayer Jorge Carlos Ramírez Marín,
representante del PRI ante el Instituto Nacional Electoral, denunció que en
nuestro estado tienen zonas muy localizadas donde podrían presentarse
conflictos, debido a la complejidad del proceso electoral, según una nota del
diario Reforma.
La quejumbre antes era de la oposición,
por su impotencia ante los abusos de los gobiernos priistas que cometían fraude
electoral a su antojo pero, no cabe duda, luego de más de 80 años de gobernar
Veracruz, el PRI ya cojea, se apoya en un bastón para andar y en una de esas se
cae y se descalabra. Y para colmo, la FEPADE le está amarrando las manos y lo
tiene bajo la lupa.
Dos
columnistas
Por otro lado, dos leídos y reconocidos
columnistas, Ciro Gómez Leyva (“La historia en breve”, de El Universal) y Leo Zuckermann (“Juegos de poder”, de Excelsior), el primero dio por hecho ayer
que la elección la va a ganar Cuitláhuac García Jiménez, de Morena, y el
segundo apuntó que de acuerdo a los encuestadores, “el morenista tiene
posibilidades serias de ganar la elección”.
Ciro expresa que las mediciones
“perfilan” que ganará Morena, y coincide con lo que publiqué ayer en “Prosa
aprisa” de que sea cual sea el resultado el ganador será Morena, porque, dije,
“no cabe ya ninguna duda, se ha colocado entre las tres grandes fuerzas
políticas de Veracruz, se ha hecho de un nuevo voto duro y de un gran capital
electoral y en una de esas gana”. Ciro apuntó: “Pienso que ganará porque la
votación que alcance el partido de López Obrador en esa entidad de más de 5
millones de electores será la gran nota nacional del 5 de junio”. Y enumera
cuatro razones por las que, a su juicio, ganará Cuitláhuac.
Sin embargo, dejó la víbora chillando,
cuando en el remate de su columna señaló:
“Mal comienza la semana… vienen trabajos muy duros contra Miguel Ángel Yunes
Linares y Javier Duarte, lunes y martes”. ¿Qué quiso decir? ¿A qué se refirió?
¿Alguna actuación de la PGR en contra de ambos para despejarle el camino a
Héctor Yunes Landa?
Zuckermann, a su vez, expresó: “Mientras
los Yunes del PAN y del PRI se echan estiércol de un lado a otro, crece
Cuitláhuac García, candidato de Morena”.
Duarte
hizo lo correcto
El domingo por la noche se filtró en las
redacciones de los medios e incluso entre columnistas que ayer lunes a temprana
hora el gobernador Javier Duarte de Ochoa ofrecería una conferencia de prensa
sobre temas diversos, sin precisar alguno.
Pero no fue él sino el Secretario de
Seguridad Pública Arturo Bermúdez Zurita y el Fiscal Luis Ángel Bravo Contreras
quienes salieron a informar sobre el hecho de sangre que tuvo lugar en los
primeros minutos del domingo en un antro de Xalapa.
Por fin el gobernador, a seis meses de
terminar su gestión, hizo lo correcto: para eso están sus colaboradores, para
que den la cara e informen sobre los problemas que se presentan y atañen a sus
áreas, lo que no le quita la responsabilidad que le toca como conductor de la
vida pública de Veracruz.
Aconsejado por quién sabe quién, mal
asesorado, Duarte durante casi todo el tiempo que lleva de su gobierno se
sometió al escrutinio de los medios saliendo a responder sobre temas por los
que debieron haber respondido siempre sus subalternos. El costo para él en
materia de imagen fue desastroso.
En la vieja ortodoxia política, cuando
había verdadera clase política en Veracruz, el gobernador era la última
instancia para enfrentar y resolver personalmente un problema, un conflicto; lo
hacían los propios secretarios de despacho y ya en el mayor nivel, sólo por abajo
del gobernante, el Secretario de Gobierno.
Ellos eran incluso hombres de
sacrificio, esto es, aunque el gobernador tuviera la culpa de algún error o
mala decisión, los pendejos eran sus colaboradores y si era necesario se les
cesaba fulminantemente para que cargaran con la culpa, aunque discretamente se
les siguiera manteniendo en la nómina hasta que se presentara alguna
oportunidad para rescatarlos.
Claro, el gobernador gobernaba, es
decir, estaba atento a todo y disponía, ordenaba para resolver, pedía cuentas a
sus colaboradores, recibía a las partes cuando ya se habían agotado todas las
instancias, o lo hacía cuando era para que le fueran a agradecer por alguna
gestión. El gobernador era el hombre infalible, era el generoso, el bondadoso,
el bienhechor, el campeón, al que todos querían y respetaban… hasta que
llegaron los chamacos llamados de la Fidelidad y acabaron con todo.
Nunca es tarde para aprender aunque ya
es bastante tarde para querer revertir el daño causado en la figura e imagen
del gobernador. Pero al menos, esta vez políticamente se hizo lo correcto.
El
candidato a diputado más votado
Nos vimos en un café de Coatzacoalcos y
Víctor Rodríguez Gallegos, candidato del PRI a diputado local me dijo en forma
contundente: “Voy a ganar. Seré el candidato más votado a favor del PRI en todo
el estado”.
Para él no existe el fantasma de Morena,
pese a que la generalidad de los comentarios es que esa plaza es de Andrés
Manuel López Obrador.
En realidad, a diferencia de otros
anteriores a él, no es mal candidato. Está muy identificado con la clase
popular porque proviene de ella y, al contrario, en todo caso no lo verían bien
las familias porteñas de abolengo, de apellidos famosos.
Casado, con dos hijos, nació en el
Polígono Sur, un amplio sector de familias precaristas (no muy lejos de donde
vive mi familia, que lo conoce y a la que conoce), y desde los seis años fue
“cerillito” y luego mil usos: ayudante de albañil, de plomero, de pintor, de
samblastero (limpian tubería corroída), taxista y mesero, hasta que pudo
ingresar a la UV a cursar una carrera con la ayuda de su madre, doña Sirenia
Gallegos, quien fue la nana del hoy Director General de Pemex, José Antonio
González Anaya (ella se ganaba la vida trabajando en las casas de doméstica o
lavando ropa ajena).
Inició su carrera política como
dirigente juvenil universitario, luego fue Director de Atención Ciudadana y
Secretario de Gobierno del Ayuntamiento porteño, fue delegado regional de la
SEV, analista político de la Secretaría de Gobierno, Director de Recursos
Materiales de la Legislatura local, Jefe de la Unidad Administrativa de la
Sedesol local y más tarde por concurso ganó la Subdelegación de Administración
y Finanzas de la Sedesol federal, por lo que le sobra experiencia. Actualmente
es el dirigente estatal del Movimiento Territorial del PRI.
En buena parte su seguridad de que va a
ganar la basa en que es un verdadero ¡padrino!, pues en 2014 apadrinó a 5 mil
estudiantes, en 2015 a 8 mil y en este 2016 ya lo ha hecho con 12 mil, todos de
distintas generaciones de 210 centros
educativos de todos los niveles. Se le desea suerte.
Jarocho
en Xalapa y en Coatzacoalcos
A propósito de Coatzacoalcos, el próximo
4 de junio se presentará allá el famoso espectáculo Jarocho, de lo cual darán
detalles este martes en conferencia de prensa Alejandra Aguilar Cobos, gerente
del Fondo de Empresas Universitarias de la UV, Verónica Alanís Moreno,
coordinadora general del espectáculo, y Perla Hernández Luna, coordinadora de
Relaciones Públicas.
En Xalapa, donde se presentará el 27 y
28 de mayo luego de nueve años de no hacer una presentación pública, los
boletos están casi agotados. Jarocho es un espectáculo que nació en 2003 bajo
el aliento y patrocinio del gobernador Miguel Alemán Velasco, el año pasado
tuvo una temporada triunfal en París y el próximo año viaja de nuevo a Europa,
a Suiza y Holanda. A la fecha es la representación artística que más pone en
alto el nombre de la Universidad Veracruzana a nivel nacional e internacional.

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