Prosa aprisa
Polvos de aquellos lodos
Arturo Reyes Isidoro
El escándalo estalló aquella noche del
lunes 30 de enero de 2012: policías federales habían asegurado en el Aeropuerto de Toluca 25 millones de pesos en
efectivo transportados en un avión del Gobierno de Veracruz. El dinero quedó de
inmediato a disposición del Ministerio Público Federal, informó entonces la
Procuraduría General de la República (PGR).
El efectivo lo habían trasladado en una
maleta y en una mochila Miguel Morales Robles y Said Zepeda, a quienes se
identificó como “colaboradores del gobierno del estado”, aunque se dijo que en
realidad eran empleados de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan),
lo que nunca se aclaró pero se supo que les dieron de baja de inmediato porque
resultaban comprometedores para la administración duartista.
Los detenidos finalmente fueron puestos en
libertad sin cargos en su contra porque el gobierno estatal reclamó el dinero,
ya que dijo que era para el pago de eventos, dos millones de pesos para las fiestas
de La Candelaria, que iniciarían tres días después, 15 millones para el
Carnaval de Veracruz y ocho millones para el Festival Cumbre Tajín.
Quien dio la cara en aquellas fechas para
tratar de justificar lo que nadie creyó fue el secretario de Finanzas, Tomás
Ruiz González, quien informó que se tramitaba la devolución ante la PGR, pues
los recursos servirían para la contratación de artistas, el montaje de
escenarios y la producción de materiales de promoción.
Declaró a la sazón a Radio Fórmula que los pagos
se realizarían en efectivo por la “premura de tiempo” y se tenían que hacer
“inmediatamente”. El caso le costó la cabeza al en aquel tiempo Tesorero de la
Sefiplan, Vicente Benítez González, quien fue utilizado como chivo expiatorio
para tratar de parar el escándalo.
No quedaron conformes con la explicación el
PAN y el PRD, que a través de su secretario de Acción de Gobierno, Juan Molinar
Horcasitas, y de su presidente nacional, Jesús Zambrano, respectivamente,
acusaron que el dinero era para financiar la campaña del entonces
presidenciable Enrique Peña Nieto, por lo que pidieron al Gobierno Federal y al
Instituto Federal Electoral que investigara el caso.
Otro de los que pidió investigar el asunto
fue el también entonces presidenciable Andrés Manuel López Obrador, quien en un
foro sobre economía celebrado en Boca del Río dijo: "Cualquiera que ha
estado en la administración pública sabe que no se puede pagar así ningún
servicio. Está prohibido por las normas legales. El hecho de que el gobierno de
Veracruz diga que es dinero del presupuesto de Veracruz para pagar un servicio
es una anomalía. No se pueden pagar servicios en efectivo, de ninguna
manera".
La
versión que obtuvo “Prosa aprisa”
En aquel tiempo la investigación
periodística para ahondar en el caso me dio el siguiente resultado: una fuente
de la Sefiplan que no estuvo vinculada al asunto pero que sabía la historia
desde adentro, en el transcurso de un desayuno me dijo que en realidad el
dinero era para Televisa, aunque no sabía si para alguna persona en especial,
Emilio Azcárraga Jean o Joaquín López Dóriga, por ejemplo.
Me contó que, institucional, Tomás Ruiz
González se había echado el trompo a la uña y había dado la cara para proteger
al gobernador Javier Duarte de Ochoa, aunque no tenía nada que ver, lo mismo
que Vicente Benítez González, quien calló y apechugó, pero que tampoco había
sido el responsable del envío del dinero en efectivo.
Tomás renunciaría en marzo de 2013 a la
Sefiplan luego de una agria discusión con el gobernador en la Casa Veracruz
después de que se había negado a firmar la Cuenta Pública 2012 al grito de “¡Yo no voy a ir a parar a la
cárcel por culpa de ustedes!”, pues al revisar los documentos que le habían
llevado para su firma había descubierto que sin informarle, subrepticiamente
habían dispuesto de dinero que ya estaba comprometido para pagar los
compromisos adquiridos luego de que ya se había reestructurado la deuda (desde
entonces empezó el desastre) y que ya había cuadrado el manejo de las finanzas
para hacer frente a la deuda que ya se tenía.
La caída de Vicente habría sido por
sugerencia de Joaquín López Dóriga, quien ante el escándalo le habría dicho al
gobernador Duarte vía telefónica que buscara un chivo expiatorio para tratar de
calmar las cosas y que no lo acusaran. Ante la bocina Javier habría dicho que
así lo haría aunque en el fondo no estaba seguro si finalmente tomaría la
decisión, pero por una precipitación deliberada o por celo profesional de la
entonces coordinadora de Comunicación Social, Gina Domínguez Colío, quien
estaba escuchando el diálogo, sin consultarlo soltó un escueto boletín de
prensa anunciando la renuncia de Benítez González que lo inculpó y le dejó la
mancha para siempre (en realidad la falta de cuidado en el envío del dinero habría
sido de la propia oficina del Gobernador, según la versión).
Un
nuevo escándalo
El viernes pasado, el diario norteamericano
The Wall Street Journal desató un
escándalo al revelar la existencia de una carta de fecha 20 de abril con un
remitente anónimo en la que se acusa al vicepresidente ejecutivo de Grupo
Televisa, Alfonso De Angoitia, y al director de administración y finanzas,
Salvi Foch, como los presuntos orquestadores de un presunto fraude por 1,000
millones de dólares.
La carta con la acusación habría sido dirigida
el jueves 5 de mayo a la Securities and Exchange Commission (SEC) –la máxima
autoridad de regulación bursátil de Estados Unidos– y al Departamento de
Justicia, lo que Televisa intentó desmentir el viernes 6 al calificar las
acusaciones de “ficticias y sin fundamento” y como “un intento orquestado para
infligir un daño a la reputación de la compañía y sus empleados”.
El documento revela: “Grupo Televisa recibe
dinero en efectivo de partidos políticos y gobiernos estatales para cobertura
noticiosa tanto a nivel local como nacional, con apariciones en noticiarios de
la pantalla, revistas y promociones especiales. Esta es una operación continua
y esta es la razón por la que es difícil rastrear la pista y calcular el costo
del product placements (“desplazamiento
del producto”) de las producciones especiales en cada segmento de tiempo aire”.
Los pagos se habrían venido haciendo desde 2012.
La carta alertó que la operación ha dañado
la imagen de Televisa pues partidos políticos y miembros de la sociedad mexicana
han acusado al grupo televisivo de tener una información tendenciosa (¿guerra
sucia?) lo que ha afectado su credibilidad, y uno de los gobiernos estatales
que habría hecho ese tipo de pagos es Veracruz, y en la reconstrucción parcial
del reporte de pagos que hace el documento refiere que en 2015, entre los
gobiernos de Puebla, Nuevo León, Chiapas, Chihuahua y Veracruz pagaron entre
300 y 450 millones de pesos.
En edición de ayer domingo la revista Proceso publicó que el documento aclara
que los montos se realizaron en pagos bulk
cash cada mes o bimensualmente, por lo que no hay registro de facturas o
comprobantes del dinero que en su mayoría proviene de recursos públicos. Presuntamente
las cuentas de Televisa con los gobernadores están bajo la lupa en Estados
Unidos.
¿Hay relación entre aquellos misteriosos 25
millones de pesos con el escándalo que se ha desatado? En principio cabría
pensar que lo que me dijo mi fuente fue cierto: el dinero era para Televisa.
¿Para qué?, sería la pregunta obligada. Cosa de recordar que en aquella fecha
el Gobierno Federal estaba en manos del PAN, en la persona de Felipe Calderón
Hinojosa, y por lo tanto no había recursos federales para la campaña priista de
Peña Nieto, quien finalmente ganó la Presidencia.
¿Eso explica por qué Javier Duarte de Ochoa se mantuvo y se mantiene firme en la
gubernatura y por qué Enrique Peña Nieto le perdonó y le sigue perdonando sus
pecados y los vamos a ver irse tranquilamente a casa el próximo 1 de diciembre,
y si gana el PRI y retiene la
gubernatura nadie lo va a molestar?
¿Eso explica por qué la PGR no actuó y
delegó a la Fiscalía General del Estado (FGE) dictaminar las acusaciones de la
Auditoría Superior de la Federación por peculado o desvío de recursos en contra
del Gobierno del Estado, que la FGE desechó y falló –lógicamente– a favor de la
administración estatal? ¿Eso explica por qué cayeron en el vacío los
señalamientos de Manlio Fabio Beltrones, César Camacho Quiroz y Héctor Yunes
Landa para que se investigara al gobernador Javier Duarte de Ochoa, y aunque
diga que lo hará Héctor no podrá molestarlo si gana la gubernatura?
Ineludible el sospechosismo.
Sigue
ofensiva contra Miguel Ángel
“Julen y Bingen Rementería ofrecieron
escrituras de casas y dinero en efectivo para frenar nuestras aspiraciones de
convertirnos en candidatos independientes por el distrito XV de Veracruz,
denunciaron Diego Santamaría Leyva y Eusebio Salces Hoyos, aspirantes a la
diputación local por la vía independiente”.
Este primer párrafo de un boletín de prensa
que hicieron circular ayer, fechado en Veracruz, resume otro señalamiento en
contra de Miguel Ángel Yunes Linares, ya que la intención es denunciar que
“Hijo de jefe de campaña de Yunes
Linares ofrece casas y dinero para frenar candidatura independiente”.
En rueda de prensa, esos candidatos,
jóvenes, hicieron la denuncia e incluso presentaron un audio donde
presuntamente quedó registrado el ofrecimiento “de estos dos sujetos
abanderando la corrupción y la falta de valores”. Más tarde, Bingen negó todo,
dijo que ha sido víctima de agresiones y que todo es un “montaje ridículo”.
Independientemente de este tipo de
“denuncias” y de “ayudas”, el candidato del PRI Héctor Yunes Landa no se debe
confiar pues a pesar de todos los señalamientos Miguel Ángel sigue imparable,
como lo demostraron los concurridos mítines que encabezó el fin de semana en
Tantoyuca y en Álamo, lo que demuestra que miles de veracruzanos no hacen caso
de las acusaciones contra el azul.
Héctor, en la disputa electoral de poder a
poder, también tuvo un acto muy concurrido en Misantla. El sábado, el senador
José Francisco Yunes Zorrilla me invitó a acompañarlo a un “Encuentro de
jóvenes para mejorar Veracruz”, acto en el que lo acompañó el alcalde Américo
Zúñiga Martínez. Además de concurrido estuvo interesante. Pepe está empujando
para la causa priista, sin duda alguna. Eso sí ayuda a Yunes Landa.

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