Prosa aprisa
Los pendones de la iglesia de Bakalar
Arturo Reyes Isidoro
Me sucedió
en Bakalar, un pequeño pero muy acogedor pueblo de origen maya de Quintana Roo,
muy cerca de Chetumal (a 45 kilómetros).
Recorriendo
su centro histórico fui a dar a la iglesia dedicada a San Joaquín (siempre que
viajo, a donde quiera que voy no dejo de acudir a la casa de Dios para darle
las gracias por lo que me da).
A media
mañana el calor era ya sofocante y disfrutaba un helado para refrescarme. Me
asomé y noté que estaba llena porque había misa. Era el domingo 24 de julio. Un
joven sacerdote con acento yucateco hablaba y hablaba.
Decidí
sentarme en lo que fue una fuente en su amplio patio para terminar mi helado,
lo que hice con toda calma, y luego ya entré al templo. El religioso seguía con
su bla bla bla.
En lugar de
escucharlo me dediqué a curiosear el interior del recinto y de pronto vi que
desde el altar mayor un Cristo clavado en su cruz me miraba. Seguí en lo mío.
El padre no paraba.
De pronto,
¡zas!, me llamaron la atención grandes pendones que colgaban de las paredes
laterales y atrajeron mi atención lo que en cada uno de ellos se podía leer:
Enterrar a
los muertos.
Visitar a
los presos.
Rogar a
Dios por vivos y muertos.
Soportar
los defectos de los demás.
Consolar al
triste.
Vestir al
desnudo.
Corregir al
que se equivoca (me acordé de Duarte pero él nunca se deja).
Dar de
beber al sediento.
Dar posada
al peregrino.
Dar de
comer al hambriento.
Visitar a
los enfermos.
Perdonar
las injurias.
Dar buen
consejo (otra vez me acordé de Duarte aunque nunca lo escucha).
De reojo vi
como Cristo me veía tomar nota de las leyendas.
Y el
sacerdote continuaba habla y habla. Me pregunté si nunca se ha planteado que
bastaría con que su feligresía se aprendiera las frases y las pusiera en
práctica y las cumpliera al pie de la letra. Si así lo hicieran, todos sus
sermones saldrían sobrando.
¿Acaso no
hay mejor religión y amor a Dios que cumplir las recomendaciones de los
pendones, practicar las buenas acciones o la solidaridad, o al menos una de
ellas?
La riqueza
de esa iglesia está en unos pedazos de tela, en unas palabras hechas de papel
que seguramente mujeres piadosas se encargaron de confeccionar.
Cuando me
salí para seguir mi camino, el párroco continuaba con su perorata. Lo mejor ya
lo llevaba yo en mi libreta de apuntes.
(Una noche
antes, no dejé de visitar en Chetumal el restaurante Almina, en el que todos
los 31 de diciembre celebran el fin de año Héctor Aguilar Camín y toda su
familia, y disfruté lo que recomienda: las empanadas de chaya, los chiles
rellenos de camarón, el soberbio salpicón de camarón y el agua fresca de chaya,
teniendo al alcance de la mano la rivera beliceña, de cara al mar caribe. Tan
pronto pueda he de volver.)
San Miguel Ángel vs San Juan
Ya acá en
la aldea local, al menos han salido a relucir el conocimiento bíblico y el
ingenio político.
El pasado
sábado 27 de julio, Javier Duarte nos sorprendió con una frase dominguera
poco habitual en él, en realidad una
frase bíblica.
Citando el
Evangelio de Juan (8:31-32, Biblia versión Reyna-Valera, que en lo personal a
mi me gusta aunque no es la que leen los católicos), reviró a Miguel Ángel
Yunes Linares, o más bien reaccionó ante la información de que la Procuraduría
General de la República lo está investigando a él, a sus familiares más
cercanos, a colaboradores o excolaboradores y a empresarios, todos presuntos
prestanombres suyos a través de quienes tiene muchas propiedades.
Como ya es
habitual en él, usó su cuenta de Twitter para expresar: “Celebro que la PGR
participe en la investigación derivada de la ridícula denuncia que presentó en
mi contra M. Yunes. La verdad nos hará libres”.
En los versículos
31-32 del capítulo 8 dice Juan:
“31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él:
Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;
32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.
Duarte fue a
denunciar ayer a Miguel Ángel ante la Fiscalía General del Estado (o sea fue a
denunciar ante sí mismo, porque él maneja la Fiscalía) por presunto
enriquecimiento ilícito.
Yunes Linares no
acudió a la Biblia para responderle. Simple y sencillamente usó su ingenio
político y parafraseando la cita bíblica soltó a botepronto mediante un boletín
de prensa:
“La denuncia que presentó Duarte
tiene tanto sustento como su declaración de bienes.
No podrá impedir el Cambio ni evadir
la acción de la justicia.
La verdad os
hará presos”.
O sea, si hay un
San Juan, ¿por qué no va a haber un San Pedro? (“Quisiera ser un San Juan
quisiera ser un San Pedro” dice la letra de “Las mañanitas”), perdón, ¡¿por qué
no va a haber un San Miguel Ángel si hay un San Miguel Arcángel?!
Duelo de acompañantes
Pero el duelo se
extendió al nivel de acompañantes, de uno y otro, en las acciones que
realizaron ayer.
En la
instalación del Comité Rector del Plan Veracruzano de Desarrollo, Miguel estuvo
acompañado por los poderes celestial y terrenal, este último económico.
Flanqueándolo
estaban la anfitriona del Museo de Antropología de la UV, representante de otro
poder, el académico y de investigación, la rectora Sara Ladrón de Guevara, y el
empresario Antonio Chedraui Obeso, uno de los presidentes del Grupo Comercial
Chedraui, pero también el arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Xalapa,
Sergio Obeso Rivera, un dignatario de la Iglesia Católica muy querido y
apreciado por todos, a quien acompañaba el párroco de la catedral de Xalapa,
Rafael González Hernández, el empresario Antonio Chedraui Bolado, un
representante de la Secretaría de Marina y hasta un distinguido priista, el
empresario transportista Mario Zepahua Valencia. Estaban también diputados y
magistrados y un largo etcétera.
En la Fiscalía
General del Estado estuvieron acompañando a Duarte, Jorge Carvallo Delfín,
Erick Lagos Hernández, Adolfo Mota Hernández, Édgar Spinoso Carrera, Flavino
Ríos Alvarado, Arturo Bermúdez Zurita, Alfredo Ferrari Saavedra, Antonio Gómez
Pelegrín, Xóchitl Osorio Martínez, Fernando Aguilera de Hombre, Harry Grappa
Guzmán, Fernando Benítez Obeso, Yolanda Gutiérrez Carlín, Denisse Uscanga
Méndez, Gabriel Deantes Ramos, Fidel Kuri Grajales, Juan Nicolás Callejas
Arroyo, Manuel Rosendo Pelayo, Juan René Chiunti Hernández, Francisco Garrido
Sánchez, Tonatiuh Pola Estrada y Marcela Aguilera Landeta, entre los
principales.
En el acto del
Museo de Antropología, el párrafo que más aplaudieron a Yunes Linares fue el
final cuando dijo: “Vamos a cambiar, pueden estar totalmente seguros de ello; a
partir de hoy Veracruz vive una nueva etapa, la etapa del cambio; a partir de
hoy Veracruz vive una etapa de apertura y democracia, a partir de hoy vive la
etapa de las nuevas libertades en las que el debate de las ideas, la percepción
colectiva será la que nos indique por dónde debe ir Veracruz en los próximos
años”.
Ni un peso más a ningún medio
Lo que se sabe
es que el coordinador de Comunicación Social, Alberto Silva Ramos, tuvo la
intención de pagar lo que se adeuda a algunos medios –sus aliados, por
supuesto–, pero la orden del gobernador Javier Duarte de Ochoa fue tajante: “Ni
un peso más a ningún medio”. Se sabe que algunos pasan ya apuros para
sobrevivir.

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