Prosa aprisa
¡Un compadre va a investigar a Duarte!
Arturo Reyes Isidoro
Enrique
Jardiel Poncela fue un escritor y dramaturgo español (tomo datos de Wikipedia)
del siglo pasado (15 de octubre de 1901-18 de febrero de 1952).
Llegué a él
porque en una Feria del Libro, el Argonauta, un amigo librero de libros de uso,
o de viejo, o de segunda mano, me insistió en que comprara los títulos que
casualmente tenía.
Hoy me
arrepiento de no habérselos comprado todos, salvo unos cuantos, porque cuando
lo empecé a leer me atrapó con su fino humor, tradicional, intelectual,
inverosímil, ilógico.
He leído de
él que por eso fue atacado por una gran parte de la crítica de su tiempo “ya
que su ironía hería los sentimientos más sensibles y abría un abanico de
posibilidades cómicas que no siempre eran bien atendidas”, además de que tuvo
problemas con la censura franquista.
Como todos
los buenos escritores está vigente, su figura ha crecido al paso de los años y
sus obras siguen representándose en España, además de que algunas han sido
llevadas al cine.
Lo traigo a
colación porque hoy es viernes y como dice Gil Gamés en su columna “Uno hasta
el fondo” del diario Milenio, los
viernes tomo la copa con los amigos verdaderos y trato de relajarme.
Y es que
hoy el tema del que me ocuparé es como de risa, aunque se trata de un asunto
muy serio, y que mejor que prepararte, lector, para estar de buen humor antes
de que estallemos todos.
En su libro
¡Espérame en Siberia, vida mía! Novela de
aventuras (el ejemplar que tengo es la tercera edición ¡de 1937!, un año
antes de la Expropiación Petrolera en México) inicia con “5 pensamientos afines
con la idea de este libro”.
Cito:
Para preocuparse por un cáncer de estómago, basta
con creer que se tiene y con visitar al médico todos los días por espacio de un
mes.
El suicidio es la teoría de muchos y la práctica de
unos pocos. Y casi todo el mundo se suicidaría si después del suicidio se
pudiera seguir viviendo.
Cuando almorcéis absolutamente solos es cuando
podéis decir con razón que habéis almorzado con un amigo.
Malo es verse perseguido por una mujer, pero es
mucho más malo verse perseguido por varios hombres.
Atravesar el mundo de parte a parte: he aquí el
ideal de los turistas yanquis y de los cañones de Krupp.
Y agrega un
sexto pensamiento “fuera de concurso”:
Quien se libra durante años enteros de morir
atropellado por un camión, acaba muriendo atropellado por un triciclo.
Este último
me dejó cavilando, yo que camino las calles de Xalapa y a veces la hago de
torero esquivando el parque vehicular que nos invade todos los días.
Pensé
cuánta razón tiene Jardiel Poncela: a ver si no un día en mi vejez me termina
atropellando un niño en su triciclo y de esa si no me libro. ¡Chin! Le voy a
tener que dar duro al whisky.
Pero vamos
a lo doméstico.
Ayer casi
me muero de risa cuando comprobé que quien tiene que aportar información al
Comité Ejecutivo Nacional del PRI para determinar si expulsan al gobernador
Javier Duarte ¡es un compadre suyo!
Sí, así
como lo lee. Pa’ no quedarnos atrás, ahora ya hasta tenemos nuestra versión del
Virgilio Andrade Martínez de Petatiux, aquel empleado de Enrique Peña Nieto a
quien lo nombró como Secretario de la Función Pública para que lo “investigara”
por un posible conflicto de interés a raiz del escándalo de la Casa Blanca de
Angélica Rivera que, lógicamente, lo absolvió.
Apenas
pasada la media noche, en los primeros minutos de ayer jueves, el diario Reforma subió a su portal la nota de que
el PRI inició el proceso contra
tres gobernadores, Javier Duarte incluido, y un ex gobernador (Rodrigo Medina)
que podría concluir con su expulsión de ese partido.
Sobre todo
en la mañana fue la comidilla en las redes sociales y de hecho todos dieron por
hecho que Duarte ya casi fue echado del paraíso tricolor.
En lo que
nadie reparó es que el proceso sigue un procedimiento que consiste en que la
Comisión de Justicia Partidaria del Comité Directivo Estatal reúna los
elementos y pruebas en contra de Duarte y los presente para proceder.
Pero el
presidente de dicha comisión en Veracruz es el actual diputado federal por el
distrito de Córdoba Marco Antonio Aguilar Yunes, paisano, amigo, subordinado,
ex empleado y compadre de Javier Duarte.
Ahora
caemos en la cuenta de que el tan careado combate a la corrupción de Enrique
Peña Nieto y Enrique Ochoa Reza no ha sido más que una buena broma de mal
gusto. De risa, pues.
¿Acaso
alguien piensa en serio que Aguilar Yunes, quien también es representante del
PRI estatal ante el OPLE, va a actuar en contra de quien lo nombró
Subprocurador de Justicia y Secretario de Trabajo y lo hizo diputado federal?
Y qué
ironía: Marco Antonio es integrante en la Cámara de Diputados ¡de la Comisión
de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación!, válgame Dios.
Va un
antecedente: el 16 de abril pasado, siendo ya candidato, durante una
conferencia de prensa en Córdoba evadió responder a los reporteros cuando le
preguntaron sobre el juicio político que piden los veracruzanos contra Duarte
por los presuntos actos de corrupción y por la cuantiosa deuda.
Aguilar
Yunes es de la tribu de los Yunes, rojos y azules, y en la pasada campaña a la
gubernatura tomó partido por Héctor Yunes Landa, obviamente, desdeñando a
Miguel Ángel Yunes Linares.
Incluso el
pasado 2 de febrero publicitaron una foto en una reunión familiar en la casa de
la señora Sara García de Yunes Linares para acuerpar la candidatura de Héctor,
a la que asistieron también otros Yunes famosos: Pepe, que aunque de sangre no
está ligado a ellos lo consideran familia, Pedro, actual delegado de la Sedatu
(la posición la pelea ya Héctor), y Tato, al frente ahora de la CAEV.
Un hecho
que, sin embargo, llamó la atención, fue que mientras que los diputados
federales priistas fanfarronearon con que si expulsaban a Duarte del PRI ellos
también se irían de las filas tricolores, Marco Antonio declaró el pasado 24 de
julio que él no lo haría, es decir, se deslindó del grupo.
Dijo que él
no tenía ningún motivo para irse, que primero están los intereses de su
distrito y soltó que ahora se debe dar respaldo al proyecto político “que no es
otro que Veracruz (el de Miguel Ángel Yunes Linares), y saber ser una oposición
responsable, critica pero siempre construyendo para el bien de la gente”.
¿Alguien
piensa en serio que va a acopiar pruebas, elementos, y los va a presentar al CEN
para que actúen en contra de su compadre y protector?
Insiste Pepe: corruptos, a la cárcel
Mientras
tanto, nuevamente el senador José Francisco Yunes Zorrilla tronó fuerte ayer
sobre el tema de la corrupción
Entrevistado en Perote pidió a la
Procuraduría General de la República (PGR) que concluya las investigaciones por
las denuncias que interpuso la Auditoria Superior de la Federación (ASF) por el
mal manejo de recursos públicos en el estado.
Dijo que el intercambio de
señalamientos que se ha dado en torno al tema entre el gobierno de Veracruz y
la ASF es desgastante e innecesario e hizo énfasis en que la ciudadanía pide
castigo para los servidores públicos que hubieran malversado recursos que son
del pueblo, enfatizando en que los corruptos deben de ir a la cárcel.
Peña descongela a Duarte
Pues será el sereno, pero ayer el
presidente Peña Nieto descongeló al gobernador Javier Duarte. Al medio día
tuiteó el propio gobernador: “Me encuentro en Los Pinos, con el Pdte. @EPN,
en la 2da. Sesión del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y
Adolescentes”. Una hora después en la cuenta del Gobierno del Estado se
publicó: “El
Gobernador @Javier_Duarte acompaña al
Pdte. @EPN en Los Pinos, en sesión por la
Protección de Niñas y Niños”. Y dos horas después volvió Duarte: “Un gusto
saludar al Pdte. @EPN en el marco de la
segunda sesión del #SIPINNA
en la Residencia Oficial de Los Pinos.” y pegó una foto donde, en efecto, se ve
saludando de mano a Peña.
¡Uf! Pues sí, siempre sí
le dieron reposo. ¿Ya se salvó?
¿Secretarios desleales presionan a Duarte?
El oxígeno que recibió
ayer le dio aire como para que pudiera dar un manotazo sorpresivo ante la
deslealtad que están observando algunos secretarios de despacho.
Según trasciende adentro,
hay quienes para sacar provecho personal lo están queriendo presionar filtrando
información oficial para que se publique en medios, pues pretenden que se les
dé el famoso pago de marcha de fin de sexenio.
Que Duarte no se va a
dejar. Habrá que estar atentos a ver qué pasa.

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