Prosa aprisa
La propuesta
de Buganza
Arturo Reyes Isidoro
Alentador, por donde se le quiera ver,
resultó el contenido del mensaje de Gerardo Buganza Salmerón al fijar su
posicionamiento como diputado independiente, en su primera intervención en la
tribuna de la LXIV Legislatura del Congreso local.
Aunque llegó auspiciado como diputado
plurinominal por las siglas del Partido Verde Ecologista de México, partido al
que agradeció poder ocupar una curul, me llama la atención su declaración de
independencia. De entrada habla bien de él que sea agradecido y que lo exprese
públicamente.
De no equivocarme, el cordobés, de todos
cuantos conforman el nuevo cuerpo legislativo, es el que tiene más experiencia,
tanto legislativa como administrativa: síndico del ayuntamiento de Córdoba, dos
veces diputado federal, senador, candidato a la gubernatura (asegura y
reasegura que le ganó la elección a Fidel Herrera Beltrán, aunque la perdió por
un acuerdo cupular entre el presidente panista Felipe Calderón con el priismo)
y ex Secretario de Gobierno y de Infraestructura y Obras Públicas del gobierno
del Estado.
Y su experiencia en la función y en el
servicio público –ha sido además académico– la hizo valer. En medio de la peor
crisis económica y financiera en toda la historia del Estado propuso una medida
sensata y hasta audaz porque implicaría una rebelión y un enfrentamiento con la
Federación: que Veracruz se descoordine fiscalmente del Gobierno federal, que
cobre sus impuestos y le dé a la Federación lo que le corresponda.
Ello en respuesta a la negativa del
gobierno de Enrique Peña Nieto de subsidiar, de venir al rescate del Estado en
momentos de emergencia, y que a través del Secretario de Hacienda, José Antonio
Meade, proponga que se adquieran pasivos para poder sacar al buey de la
barranca.
El reclamo de Buganza de que la
Federación trata injustamente a Veracruz en materia económica es válido por
todo lo que el Estado aporta para beneficio del país. Ese reclamo no es nuevo.
Uno similar, en 1970, le costó al profesor Rafael Arriola Molina no haber
llegado al Senado pese a que había ganado la elección: el presidente electo
entonces, Luis Echeverría, y el saliente, Gustavo Díaz Ordaz, lo congelaron por
su osadía.
Alfredo Bielma Villanueva, desde hace ya
buen tiempo compañero articulista, quien vivió de cerca los hechos como
secretario particular del gobernador Rafael Murillo Vidal, lo narra con
detalles en un artículo que tituló “El ‘arriolazo’”:
“Pero la gota que
derramó el vaso fue una declaración que le hizo el profesor Arriola al
periodista José Luís Hernández Sosa, corresponsal de El Dictamen y de Excelsior
en Xalapa, en el sentido de que la federación era un pulpo que se llevaba las
ganancias de la explotación petrolera y no redistribuía con justicia los
recursos fiscales entre los estados de la federación. La declaración fue
publicada destacadamente en el diario
Excelsior de la Ciudad de México, con la correspondiente secuela política.
El día de la
publicación, Arriola Molina, desde Martínez de la Torre, se comunicó telefónicamente
con José Luís Hernández Sosa para pedirle que hiciera una rectificación de lo
publicado en el sentido de que él no lo había expresado tal cual se publicó.
Preocupado por verse involucrado en este enredijo y no deseando hacer la
enmienda correspondiente, Hernández Sosa consultó acerca del asunto con el ex
presidente Ruiz Cortines quien residía en el Puerto de Veracruz y éste, entre
otras cosas, le expresó: ‘Lo que dijo Arriola es cierto, sólo que lo hizo al
cuarto para los doce y no a las doce y cuarto’”.
(En vida, el profesor
Hernández Sosa, mientras cubríamos una campaña a la gubernatura, me comentó que
Arriola le habló entre angustiado y con reclamo: “¡José Luis, ya me partiste la
madre!”. Ahí se acabó la carrera política del cuenqueño por adopción aunque
nativo del puerto de Veracruz.)
Pero ahora son otros
tiempos. En lo personal me parece fuera de toda proporción la idea que se
maneja de que Veracruz busque ser un país independiente. En cambio, me parece
viable, razonable, justa, audaz y revolucionaria la propuesta bugancista de que
nos descoordinemos fiscalmente. Revolucionaria porque el resto de los Estados
se sumaría y obligaría al gobierno central a replantear el contenido del
llamado pacto federal.
Cosa de
recordar que el pacto federal está contenido en el artículo 40 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que dice: “Es voluntad
del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática,
federal, compuesta por estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su
régimen interior, pero unidos en una Federación, establecida según los
principios de esta ley fundamental.”
Eso. Lo que Buganza propone es hacer efectiva la
letra de ese artículo: que Veracruz sea un auténtico Estado libre y soberano,
esto es, que asuma sus propias facultades y que no dependamos más en lo
económico del centralismo del Gobierno federal. El huevo, pues, de una
declaratoria de independencia económica, sin desligarnos del pacto federal, lo
puso ya. Del resto del cuerpo legislativo y de la voluntad del titular del
Poder Ejecutivo de apoyar la propuesta dependerá que nazca el producto, se
desarrolle y se dé a plenitud.
Pero el cordobés (ese sí de nacimiento, porque
ahora los cordobeses se defienden diciendo que Javier Duarte era un cordobés
cachirul, ya que nació en el puerto de Veracruz) dio muestras de mucha madurez
política y para mi sorpresa, agradable sorpresa por cuanto puede aportar para
el rescate de Veracruz, sacó a relucir su oficio político.
Dijo que llegó al Congreso a ayudar, a encauzar,
a buscar acuerdos y consensos con su mejor disposición, sin colores ni
partidos, y pidió a sus ahora compañeros de curul que piensen en las futuras
generaciones y no en las futuras elecciones.
Pero fue más allá. Implícitamente ofreció que
apoyará al gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares en temas urgentes.
Expresó la noche del martes que el Congreso debe ser aliado y no rival de las
instituciones, “en especial del Poder Ejecutivo (yo le hubiera agregado que
tampoco cómplice) ante la situación que lamentablemente vive Veracruz”. En ese
propósito ofreció aportar su experiencia legislativa. “Respaldaré todas las
propuestas e iniciativas que impliquen beneficios para los veracruzanos”.
No es un secreto el encono que tenía (¿o tiene
todavía?) contra el gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares, a quien
culpaba en parte de haber contribuido a que no le reconocieran su triunfo
contra Fidel Herrera Beltrán en la elección de 2004. Pero ha aflorado, eso
quiero creer, el hombre religioso, que cree en Dios y en el principio y en el
valor del perdón, pero también su altura de miras a favor de Veracruz, y hace a
un lado su diferencia personal y se dispone a legislar, a trabajar con espíritu
de colaboración con el gobernador electo, su otrora aliado pero también ¿su
otrora enemigo político?, cuando más se necesita de la unidad de todos.
Buganza, creo que es importante recordarlo, fue
el único que siendo Secretario de despacho en el gobierno de Javier Duarte
denunció penalmente muchas irregularidades y a muchos implicados en desvío de
recursos y fraudes cometidos en la entonces Secretaría de Comunicaciones, hoy
de Infraestructura y Obras Públicas, ilícitos que incluso provenían del
gobierno de Fidel Herrera Beltrán. Que se sepa, fue el propio gobernador Duarte
quien ordenó al fiscal Luis Ángel Bravo Contreras que parara las denuncias y no
les diera curso, y cañoneó a agentes del ministerio público federal para que
hicieran lo mismo, con el propósito de que no investigaran sobre el destino de
recursos federales implicados.
Después de ser un severo crítico suyo en su
primera incursión como Secretario de Gobierno, supe después, cuando me buscó e
inicié un trato personal con él, que era un veracruzano valioso y un político
profesional en toda la línea. En su lucha contra la corrupción y en la
recuperación y reconstrucción de Veracruz, si Miguel Ángel no se niega a ello,
lo tendrá como un gran aliado. E igual el presidente de la Junta de
Coordinación Política de la Legislatura, Sergio Hernández.
Con un plus. Sus relaciones con prominentes
panistas y con importantes empresarios del país pueden servir de mucho en esta
hora de crisis y urgencia que vive Veracruz.

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