Prosa aprisa
Están verdes, muy verdes
Arturo Reyes Isidoro
Javier
Duarte de Ochoa no se fue por su propia voluntad del gobierno del Estado. Se
aferraba al cargo no obstante el mundo de señalamientos en su contra por actos
de corrupción que lo hacían insostenible.
En la vieja
ortodoxia política, la del priismo vertical, autoritario, omnipotente y
omnipresente del siglo pasado, era regla el dicho de que el poder da pero
también quita. Rescoldos de esa vieja sentencia perviven en el régimen federal
que encabeza Peña Nieto.
Y en el
caso del hoy prófugo, cuya cabeza tiene precio de 15 millones de pesos, la
aplicó cuando ya no pudo más. Seguramente para no verse autoritario, mediante
argucias lo echó del poder en Veracruz. De todos modos, por la mala lo hubiera hecho
si el otro se hubiera aferrado a quedarse.
En ausencia
entonces de un Presidente priista, lo impuso su padre putativo político Fidel
Herrera Beltrán, un dinosaurio del sistema tricolor entonces gobernador del
Estado. Pero era parte del sistema, cuyo control retomó Peña cuando recuperó la
presidencia de la república.
Duarte
regresaría a la gubernatura en los días que faltan para terminar el sexenio
sólo que el Presidente, que encarna al sistema priista mismo, lo decidiera. Y
si así lo determinara, al primero al que se lo informaría en forma directa o a
través del Secretario de Gobernación sería al gobernador interino, porque así
lo dictan las reglas no escritas de la política.
Pero eso no
va a suceder. Se advierte que ni siquiera han pensado en esa posibilidad, de
ahí la seguridad anteayer de Flavino Ríos Alvarado cuando al saberse del
presunto escrito de Duarte para anunciar que retomaba el cargo declaró que el
gobernador era él y que lo otro era sólo un rumor y que por lo tanto no se iba
a ocupar del asunto. Hablaba la voz de la experiencia.
Me llama la
atención que un anónimo, que no dejó de ser sólo eso, despertó un mundo de
comentarios de políticos de todos los partidos, que armaron tal escándalo
mediático dándole un cariz de versomilitud, reflejo de que nadie piensa, ni
repara, ni analiza, ni razona con buen juicio político, y que se dejan ir con
cualquier borrego que les suelten. Quien soltó el “buscapiés” de Duarte debe estar
todavía doblado de la risa.
Lo peor y
preocupante es que la misma directiva de la Cámara de Diputados local, donde
debe haber la mayor experiencia y todo profesionalismo, fue la que ventiló
públicamente el anónimo, dejando abierto el camino para que de ahora en
adelante a cualquiera se le ocurra enviar oficios firmados presuntamente por Donald
Trump o por Santa Claus, y se los crean o al menos les otorguen el beneficio de
la duda. ¡Chin!
Sin duda
alguna, esta nueva camada de políticos está verde, muy verde, y poco se puede
esperar de ella en el corto espacio de dos años en que estará en el poder. Qué
desgracia para Veracruz. Los que se fueron, serviles, cómplices, corruptos
muchos de ellos, enemigos del pueblo. Los que llegan, inexpertos, sin malicia política
y sin nadie que les diga qué sí y qué no. Aliviados estamos. Decía el extinto
periodista dueño y director del Diario de
Xalapa, Rubén Pabello Acosta: Sea por Dios y que venga más, como decía mi
abuela.
¿Y dónde están las mujeres que no celebran a una de
las suyas?
En política
hay otro dicho: que no hay peor enemiga de una mujer que otra mujer.
El lunes,
con el aval de dos gobernadores, algo inédito en la historia de Veracruz,
asumió la Secretaría de Finanzas y Planeación una mujer, también hecho sin
precedente.
Clementina
Guerrero García se convirtió en la primera fémina en ocupar el cargo. Le dio
posesión el gobernador interino Flavino Ríos Alvarado con el aval del
gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares.
Pero, ¡ay!,
ningún organismo de mujeres, oficial o de alguna ONG, se dio por enterado y
menos, lógicamente, lo celebró.
No es menor
que las mujeres avancen y vayan ganando posiciones y ocupen cargos relevantes
que habían estado reservados sólo para varones.
Clementina,
además, es una funcionaria hecha en Veracruz, en Xalapa, donde ha forjado toda
una trayectoria, lo que es digno de tomarse en cuenta porque al menos por ahora
desplazó a cualquier persona que por su fama y experiencia hubieran traído de
fuera para hacerse cargo del área más delicada que, sin duda alguna, tendrá la
administración entrante.
Las finanzas las sigue manejando Flavino
Subrayo que
al menos por ahora porque ella misma, en distintas declaraciones de prensa, ha
precisado que fue invitada para la transición y que sólo cuando Miguel Ángel
tome posesión sabrá si la ratifican o no.
Ayer,
entrevistada para noticiarios de la Ciudad de México, aclaró que su llegada al
cargo tiene la intención de posibilitar una transición ordenada, transparente y
apegada a la normatividad.
En ese
tenor precisó que su nombramiento no significa que el gobernador Yunes Linares
asuma desde ahora el control de las finanzas estatales, lo que habla de que se
están cuidando las formas pues, en efecto, conforme a la ley hasta el último
minuto del próximo día 30 la responsabilidad será sólo del gobernador Flavino
Ríos Alvarado.
Por lo pronto,
la nueva funcionaria corroboró lo que todo mundo sabe: que Veracruz está
“devastado” económicamente y declaró ayer que en la Secretaría de Finanzas no
hay “ni siquiera para una fotocopia”.
Anunció
para este miércoles reuniones de trabajo con los alcaldes aunque el mero hecho
del cambio de titular no va a solucionar en automático la deuda que se tiene
con ellos simple y sencillamente porque no hay recursos disponibles.
Pero la
mujer ya está encima del toro salvaje de la crisis, y habrá que ver si lo puede
domar para de ahí conducirlo por el mejor camino para Veracruz.
No protege a nadie
En su
mensaje con motivo de la entrega del sexto y último Informe de Gobierno, el
gobernador Flavino Ríos Alvarado no se anduvo por las ramas y fue claro y
contundente: el que la hizo que la pague, “quien falló a Veracruz que asuma las
consecuencias”.
Era obvio
que se refería a los casos de corrupción de muchos funcionarios y
exfuncionarios, algunos ya señalados, otros en vías de investigación y los que
seguramente van a aparecer con las auditorías que ha ordenado su sucesor Miguel
Ángel Yunes Linares.
Con ello
tal vez quiso anticipar que no meterá las manos por nadie, porque se sabe que varios
de los presuntos implicados, incluidos diputados federales, lo han estado buscando
para pedirle que los “ayude”.
Enfatizó
mucho en la necesidad de que se garantice la transición de gobierno en forma
pacífica, apegada a la legalidad, a dejar atrás el encono y la confrontación,
llamado que nunca dejará de ser pertinente por la circunstancia política que ha
vivido Veracruz.
La comida, ayer
Luego de su
mensaje, el gobernador Flavino Ríos Alvarado invitó ayer a comer a todos los
miembros del gabinete leal y ampliado, así como a diputados locales aliados,
acompañados de sus esposas, en la casa de su hija Dulce María Ríos Guerrero,
presidenta del DIF Estatal.
Fue la primera
vez en todo el sexenio que las señoras tuvieron tal distinción, y ante ellas el
titular del Ejecutivo agradeció a sus esposos su apoyo y colaboración. Fue una
comida austera, pero en unidad.
Flavino seguirá
este miércoles su trabajo normal. Irá a Orizaba a encabezar una reunión del
grupo Coordinación Veracruz para tratar el tema de seguridad en la zona, y
luego encabezará en Xalapa una reunión con los dirigentes de los trabajadores
del sector salud.
Empleados de la Legislatura se pasan al PAN
A efecto de
garantizar el sustento de sus familias, los empleados de la Legislatura, por
siempre hasta ahora identificados con los intereses priistas, dicen adiós al
tricolor.
Qué le hacen.
Del PRI nadie se les ha acercado para asegurarles su trabajo y su ingreso
económico, lo que han aprovechado los blanquiazules para muy sutilmente
invitarlos a engrosar sus filas como forma de asegurar su permanencia.
No lo han
pensando dos veces y casi todos en forma masiva han decidido afiliarse al PAN,
así sí, por las buenas.
Que se sepa, esa
será una línea del nuevo gobierno panista para desarticular hasta donde más
pueda al PRI, por lo que el fenómeno se repetirá a partir del primero de
diciembre.

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