Prosa aprisa
Rusos contra
árabes en Veracruz
Arturo Reyes
Isidoro
Lo que
nos faltaba.
Como si
el grado de violencia delincuencial que vive Veracruz no fuera suficiente,
ahora se está creando un ambiente de guerra que nada le tenemos que envidiar al
escenario internacional.
Porque a
eso nos está llevando la batalla electoral que apenas está en su etapa de
precampañas, que qué irá a ser cuando comiencen las campañas formales.
Mire
usted: por un lado están los árabes, los Yunes azules y rojos (misapellidos.com dice que es un apellido de
origen árabe con otros significados: Yunes, Yunez, Younes, Yunis), y por el
otro los rusos, los camaradas Andriushka Manuelovsky, Cuitlánovich, Rocío
Nahleskaya y Ricardosky Ahuedskóy.
Pero
espérese y agárrese bien porque si a veces el norcoreano Kim Jong-un y Donald
Trump nos ponen a temblar aunque nos terminemos riendo de ellos por sus
payasadas internacionales (¡Yo lo tengo más grande! ¡No, el mío es el doble!
Claro, hablan de su botón nuclear), acá igual se dan un entre Andrés Manuel
López Obrador y el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares quienes nunca pasan de
verdad a las manos y sólo se quedan en los retos mediáticos, igualitos al
norcoreano y al gringo.
Y por si
faltara algo, resulta que ahora llegan a Xalapa cubanos, oficialmente no se
sabe con qué fin.
¿Que
faltan ingredientes? Hasta diciembre del año pasado Siria y México (léase
Veracruz) eran los países en los que más periodistas habían matado, 12 en cada
uno, con la gran diferencia de que aquel es un país que está en guerra y
nosotros se supone que no.
El “camarada Manuelovich”
Increíble pero Veracruz, el Estado y su capital son hoy centro de
interés y escenario de una batalla con ingredientes extranjeros y hasta
diplomáticos pues quiso la circunstancia que en el puerto jarocho agarrara la
acusación de Javier Lozano, uno de los voceros de Meade, a López Obrador de que
hay injerencia rusa en el proceso electoral mexicano, específicamente para
beneficiarlo.
El tabasqueño lo tomó con un admirable sentido de humor y se
autonombró “Manuelovich”, pero funcionarios rusos y norteamericanos lo han tomado
en serio.
Recapitulando, en diciembre pasado el consejero en Seguridad Nacional de
la Casa Blanca, general H. R. McMaster, aseguró que Estados Unidos detectó
señales de que el gobierno de Rusia buscaría intervenir en las campañas
presidenciales de México.
Días después, el 8 de enero de este año, el Viceministro de
Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, aseguró que su gobierno no interviene en
las elecciones de ningún país.
Luego, The Washington Post
le puso más sabor al caldo. En una columna, el 11 de enero dijo que el triunfo
de AMLO convendría a Rusia y destacó la cobertura que Rusia Today ha dado a John
Ackerman, uno de los colaboradores más cercanos de Andrés Manuel.
El asunto escaló hasta la ONU donde el sábado el canciller ruso
Sergey Lavrov se quejó de infundadas acusaciones de Estados Unidos contra Moscú
de interferir en México, mientras que el jueves pasado el embajador ruso en
nuestro país, Eduard Malayan, había sostenido lo mismo.
Con eso de que a “Manuelovich” le gusta venir mucho al Estado, el
gobierno gringo nos debe estar vigilando con una súper lupa y hasta debe estar
registrando todas las travesuras electorales del gobernador Yunes, un árabe.
Y ahora, los cubanos
Pero en
tanto tenemos los suficientes elementos para escribir la versión huehuenche de Guerra y Paz (para evocar a otro ruso,
León Tolstói), nuestro escenario, que semeja al de cualquiera del Medio Oriente
o Asia, animó a uno de los lectores de “Prosa aprisa”, don Francisco Fernández
Fentanes, a entrarle a un buen comentario que no desentona para nada ante lo
que está pasando y resulta de actualidad. Se los comparto en su mayor parte:
“Mi nombre es Francisco Fernández Fentanes y leo su columna todos
los días porque me gusta de qué manera aborda los temas, su amenidad y su gusto
por las cosas que verdaderamente hacen llevadera la vida; respecto a
la inclusión de cubanos en el gobierno municipal de Xalapa considero oportuno
abundar con usted en el mismo, pues se trata de una infiltración que plantea a
mediano y largo plazo controlar aspectos de la administración pública desde el
dogma castrista que no es lo mismo que marxista o leninista, pues de ello
la dictadura cubana únicamente tomó el nombre; para probarlo sólo hay que
revisar la etapa del sectarismo de 1961 al 63 y la momentánea ruptura
con la URSS después de la crisis de octubre del 62, o el asunto de la
microfacción que llevó a la cárcel a connotados lideres comunistas de toda la
vida conectados con Moscú como Joaquín Ordoqui.
Parece un tema superado después de la Guerra Fría pero no; la
postura de la izquierda en México siempre ha guardado a la Revolución cubana
como un ideal que se renueva cada vez que en América Latina algún país sigue
ese espejismo y aquí se renovó con Cárdenas en 1988, también asesorado por
cubanos, y ahora con López Obrador.
Pero la realidad es muy distinta y ni los soviéticos en su tiempo,
ni los cubanos, ni menos ahora los venezolanos han logrado hacer llegar
justicia o equidad, eso sí han repartido pobreza atacando a los
ricos asfixiando sus empresas o arrebatándoselas y marginando a las
clases medias que acaban por emigrar, porque el odio es lo que motiva a estos
agentes hasta lograr convertir a sus gobiernos en una casta privilegiada como
lo exhiben los hijos de los Castro o los hijos de los lideres venezolanos, y en
contraste millones de personas aparentemente obedientes a quienes
se insta a gritar consignas contra el imperialismo a cambio de una mísera
comida, o alguna baratija asequible en cualquier sociedad libre, ese es el
paraíso del que la mayoría siempre quiere huir.
Para ellos, pensar diferente es contrarrevolucionario y por lo
tanto no permiten expresiones o actitudes críticas como las que los
mexicanos hemos practicado hasta ahora, hay censura en todos los medios y
restringen internet pues según ellos contamina.
El esquema del gobierno paralelo existe desde la URSS y se
distingue porque en cada lugar de dirección u operación del aparato
gubernamental, así sea el mas pequeño, hay un miembro del partido que es
leal al mando central, pasando por encima de cualquier otro funcionario, en
ello radica el secreto de la ineficiencia socialista; no es el
imperialismo, no son los ricos, es esa forma de manejar un país la que lo
arruina.
En Venezuela desde Chávez llegó a cogobernar Ramiro Valdés el
sanguinario y cruel exministro del interior cubano, experto en represión,
tortura y encarcelamiento de opositores, fue él quien instaló el terror en Cuba
para consolidar el castrismo. Los resultados hablan por si mismos: exiliados, perseguidos,
pobreza, terror de Estado, falta de comida y una monumental ineficiencia.
Así que Xalapa puede ser un pequeño experimento de lo que pudiera
venir, recursos financieros controlados por el centro, recursos humanos
controlados por el centro, gente que ni conoce nuestra ciudad, pero que al ser
fieles a la causa merecen estar allí por encima de cualquier veracruzano capaz.
Si estoy preocupado y me gustaría mucho compartir algún momento
con usted para tomar un café y charlar de todo esto, el tema es abundante y hay
otros aleatorios que también lo son.
Disculpe lo extenso, pero hay que expresarse ahora que se puede.
Le saludo cordialmente”.
¡Chin! Interesante y, sin duda, polémico, pero bien redactado,
bien argumentado, con referencias históricas concretas, por eso le doy cabida.
Me atrevería a sugerir al presidente municipal de Xalapa, Hipólito
Rodríguez Herrero, que confirmara si en efecto han llegado a la capital
funcionarios o personajes cubanos y con qué propósitos, o sólo es una versión
sin sustento.
Se lo sugiero porque, según he escuchado a varias personas de la
vida pública pero sobre todo empresarial de la ciudad, están nerviosos por no
decir que temerosos de que pudiera haber algún intento del experimento al que
se refiere el señor Fernández Fentanes.
Quiero dejar bien claro que en lo personal tengo simpatía por el
pueblo cubano, que me siento agradecido por el trato que me han dado cuando he
estado en la isla, que mientras tenga vida pienso seguir viajando hacia ese
paraíso del Caribe, pero me preocupa que se tense más el ambiente en Xalapa o
que prive la inquietud por algo que puede no ser, que hasta podría perjudicar a
visitantes cubanos si es cierto que han llegado, y cuya única respuesta cierta nos
la puede dar la autoridad municipal.

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