Prosa aprisa
¿Asoma, por fin,
un municipio de veras libre?
Arturo Reyes Isidoro
Hubo una
época en México, en el siglo pasado, en el que por conflictos políticos entre
alcaldes y el gobernador en turno se invocó mucho el espíritu del Artículo 115
Constitucional, que determina el Municipio Libre como la base de la división
territorial y de la organización política y administrativa del Estado.
Puede que
esté de sobra mencionar que el primer ayuntamiento de México, el de la Villa
Rica de la Vera Cruz, fue fundado el 2 de abril de 1519 por Hernán Cortés, por
lo que es una de las más antiguas instituciones del continente americano.
En el
mismo puerto jarocho donde había instalado su gobierno junto con todo su
gabinete, Venustiano Carranza expidió un decreto en diciembre de 1914
estableciendo la libertad municipal como institución constitucional, y en
consecuencia promulgó la Ley del Municipio Libre el día 25 de ese mes y año.
Esa Ley es el antecedente del actual Artículo 115 Constitucional, que reconoció
a los municipios como la base de nuestra organización política, otorgándoles la
autonomía que no tenían, ahogados por el centralismo federal.
Casi dos
años después, reunido el Congreso Constituyente, el 1 de diciembre de 1916 don
Venustiano destacó que el Municipio Independiente era una de las grandes
conquistas de la Revolución, que no sólo daba independencia económica al
municipio “puesto que tendrá fondos y recursos propios para la atención de
todas las necesidades, sustrayéndose así a la voracidad insaciable que de
ordinario han demostrado los gobernadores, y una buena Ley Electoral que tendrá
a éstos completamente alejados del voto público y que castigue, con severidad,
toda tentativa de violarlo”.
El prócer
de Cuatro Ciénegas ya alertaba y estaba preocupado, cómo se advierte, por la
ingerencia de los gobernadores en la administración de los municipios. La
historia nos enseña que el ideal de autonomía
de Carranza nunca se cumplió en los hechos porque los gobernadores
siempre ejercieron el control de los municipios empezando por imponer a los
candidatos a presidentes municipales según su conveniencia, bloqueándoles la
entrega de recursos si no se sometían a sus órdenes, o de plano destituyéndolos
(haciéndolos a que pidieran licencia para separarse del cargo) si se rebelaban.
Me
pregunto y pregunto si más de un siglo después, en Veracruz cuna del municipio
libre, estamos en la antesala, a punto de ver cumplido el anhelo de Carranza de
tener un municipio auténticamente libre. Puede que sí.
Xalapa se
convirtió el pasado lunes en la primera capital de un Estado del país en ser
gobernada por un simpatizante de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena),
el partido más nuevo del país, constituido apenas en 2014 luego de que en 2011
había nacido como una asociación civil a iniciativa de Andrés Manuel López
Obrador.
Es cierto
que ya antes la oposición había gobernado la capital del Estado, pero había
sido, por decirlo de alguna manera, una “oposición institucional”, surgida del
desprendimiento de algún grupo del PRI, que terminaba entendiéndose, negociando
y cayendo en las mismas prácticas del priismo. Y como decía Duarte, no pasaba
nada.
Las
circunstancias modificaron los escenarios. En 2016 ganó la gubernatura el
yunismo panista, azul, que no el PAN, cuyo titular Miguel Ángel Yunes Linares
no tardó en sacar al priista que lleva dentro y prácticamente Veracruz cayó en
las mismas prácticas o en algunas peores que las ejercidas por sus antecesores,
sus hermanos de origen, de sangre, con el mismo ADN tricolor.
En 2017
ganó la capital del Estado el movimiento social de izquierda convertido en
partido, que amenaza en serio (aunque yo, como Santo Tomás, hasta no ver no
creer) con acabar con el establishment, el poder establecido que han
usufructuado lo mismo priistas que panistas, y si el nuevo alcalde Hipólito
Rodríguez Herrero cumple todo lo que ha ofrecido entonces lo que tendremos será
una verdadera revolución política aunque, por fortuna, espero que no sea de
otra forma si es que se da, pacífica.
La base
de esa revolución estaría en la independencia para actuar de la nueva autoridad
municipal, con plena autonomía y no sometida a los intereses del gobernador,
entre quienes ya hubo escarceos de enfrentamiento por el tema del manejo de la
seguridad pública del municipio (menciono a Xalapa por ser el más emblemático
dado que la ciudad es el asiento de los tres Poderes y la capital de Veracruz,
aunque Morena gobierna ahora otros importantes municipios como Coatzacoalcos,
Poza Rica y Minatitlán).
Una nueva
punta del iceberg de lo que podría
venir asomó en la conformación de las comisiones de los ediles del Ayuntamiento
xalapeño, porque los de Morena quedaron al frente en 21 de las 29 comisiones,
lo que causó la inconformidad de perredistas y panistas que chillaron y acusaron
de “secuestro” al alcalde, y desde el Congreso local proclamaron la “ley del
embudo” (lo ancho pa’ ellos y lo angosto pa’uno), demandando un “principio de
igualdad” que ellos mismos no han practicado, como lo demostró el agandalle por
el cual retuvieron con chicanadas legaloides la Junta de Coordinación Política.
Aun
cuando el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares asistió a la rendición de
protesta de Hipólito y ayer lo invitó a un recorrido por el Centro de Alta
Especialidad (CEM) de Xalapa, lo que se vio como un acto de civilidad política,
y aunque el reparto de comisiones que favoreció a Morena se sustentó en la Ley
Orgánica del Municipio Libre, esto último no dejó de verse como un desquite o
acto de venganza ante lo que tanto el PAN como el PRD le hicieron al grupo legislativo
de Morena en el Congreso local.
Esta
acción ha dejado ya la percepción de que si Morena gana no sólo la Presidencia
sino también la gubernatura, entonces hará un ajuste de cuentas con el yunismo
azul, y se toma también como un adelanto de que la autoridad municipal actuará sin
ningún temor y con plena autonomía no permitiendo para nada que el gobernador
intente entrometerse en el manejo de la administración de Hipólito Rodríguez.
Indirectamente,
el nuevo Ayuntamiento estaría a punto de asestarle un severo golpe mediático a
la administración estatal panista si cumple la disposición del alcalde de
quitar las compensaciones a los ediles empezando por él y transparentando el
sueldo real que gane cada uno, publicándolos en el portal de transparencia, una
medida similar que ofreció el panismo azul en campaña y que no cumplió.
Con una
más: Hipólito no llega maltratando ni despidiendo a trabajadores del
Ayuntamiento por el hecho de que sirvieron en la administración anterior, como
hizo en cambio el yunismo con la burocracia estatal. Anunció sí que analizará
la permanencia de los 470 empleados de confianza que le heredó el gobierno de
Américo, adelantando que retendrá a los servidores públicos de carrera. Cuánta
diferencia.
El
resultado que tenga el ejercicio de un municipio verdaderamente libre dará la
medida de lo que pudo haber ocurrido en el Congreso si el yunismo hubiera
respetado el acuerdo que otorgaba la presidencia de la Junta de Coordinación
Política al grupo legislativo de Morena.

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