Prosa aprisa
La solvencia y consistencia de Pepe
Arturo Reyes Isidoro
A vuela pluma. Lo mejor del
debate de anoche, desde mi impresión personal, los moderadores León Krauze y
Yuriria Sierra, con su incisividad; “El Bronco”, bien; AMLO, Meade y Anaya, más
parejos; el detalle chusco, cuando López Obrador se guardó la cartera al
acercársele Anaya para encararlo. Dudo que se vaya a mover el alto porcentaje
de preferencia electoral que tiene el tabasqueño. Sus competidores no tuvieron
con qué apalearlo para hacerlo caer. Desde mi impresión personal, salió ileso,
o lo dejaron ir vivo, trotando, y él lo supo y hasta se atrevió a hablar ya
como nuevo Presidente.
*****
Ayer me alegró la mañana el
nombramiento como cardenal de Monseñor Sergio Obeso Rivera, un hombre bueno.
Lo celebro y me uno al regocijo
de la grey católica. Como reportero muchas veces recogí sus palabras.
Nunca antes Veracruz había
tenido un cardenal. Dios lo cuide en su salud y sea ejemplo para el resto de
sacerdotes veracruzanos.
*****
Solvencia, consistencia. Esos
dos sustantivos definen perfectamente –eso considero– al candidato Pepe Yunes.
Lo demostró en los debates del
jueves y del viernes, uno el que organizó la XEU de Veracruz, el otro, el del
OPLE.
Se puede decir que el oficial
–por llamarle de alguna manera– fue una calca del radiofónico, salvo unos
cuantos detalles. Sin duda alguna, fue mejor el de la U.
El debate del viernes tuvo
mayor cobertura, pero los candidatos, salvo la única mujer que participa,
dijeron lo mismo que habían expresado el jueves, casi con las mismas palabras
El senador con licencia fue a
lo que fue: a proponer, a exponer su oferta sin distraerse ni caer en basura
verbal.
Reflejó –creo interpretarlo
porque lo conozco– su preocupación por Veracruz; que requiere toda su
concentración y atención.
Con su actitud mostró que sería
el centro del equilibrio político que está reclamando Veracruz a gritos.
Sus competidores, los tres sin
excepción, lo ayudaron a confirmar que los veracruzanos no pueden seguir siendo
víctimas de rivalidades políticas.
Pepe los dejó que mostraran su
estrechez política, los ignoró y se centró en el interés de los veracruzanos.
Mostró conocimiento de la
realidad del Estado, que tiene un diagnóstico preciso y bien definido de lo que
hay que hacer.
Soy de la generación del actual
gobernador y mis muchos años de oficio periodístico hacen que ya no me
deslumbren estrellas fugaces y que no brillan con luz propia. En eso sustento
mi análisis.
Mi experiencia, mi conocimiento
de políticos y mi trato con ellos tantos años de mi vida me dicen que la mejor
opción es el candidato oriundo de Perote. Sus exposiciones no me dejan duda.
No que sea perfecto ni no tenga
defectos, pero para el momento que vive el Estado es el mejor preparado y con
quien, pienso, le iría mejor a Veracruz y a los veracruzanos.
Impone respeto, no miedo ni
temor y a la vez su persona se presta para el acercamiento y el trato personal.
No fue casual, eso creo, que en
ninguno de los dos debates nadie haya intentado descalificarlo o agredirlo.
El jueves refirió un detalle:
como senador gestionó más de 4,500 millones de pesos para beneficio de
municipios y sectores del Estado; es el que más ha “bajado” recursos en la
historia de Veracruz.
Y en 22 años de trayectoria,
completó, con todo el dinero que ha gestionado durante sus encargos públicos,
jamás ha tenido un solo señalamiento de corrupción. “Nadie puede decir que
recibí un moche”.
No es fácil atreverse a lanzar
ese reto cuando se ha sido alcalde, diputado local y federal y senador, o sea,
cuando se ha cruzado por el pantano.
Pero, además, todos los
veracruzanos que lo conocen saben bien que es congruente entre lo que dice y lo
que hace.
El jueves, de entrada, hizo un
deslinde para precisar qué quiere, qué lo mueve.
Dijo que había asistido al
debate para ocuparse de los temas, los problemas y las necesidades reales de la
gente. No se distrajo en las descalificaciones de los otros.
Con elegancia, de entrada
desarmó a Miguel Ángel Yunes Márquez ante la única crítica que sabía que le
haría, porque es una muletilla que trae.
“Javier Duarte ya está en la
cárcel y los problemas en Veracruz continúan”.
Nunca aludió al gobernador
Miguel Ángel Yunes Linares por su nombre pero no dejó de criticar su gestión.
Lo hizo sin ningún intento de agredirlo en lo personal, en forma respetuosa y
sólo con base en indicadores.
En el tema de inseguridad no
titubeó: “El gobierno de Veracruz no te cumplió en materia de seguridad, no te
cumplió lo que te ofreció en campaña, te engañó”.
Apuntó que este tema “no puede
estar expuesto a excusas. Javier Duarte sirvió ya para ganar dos elecciones (se
refería a las de 2016 y 2017). No puede significar hoy la oportunidad de estar
siendo pretexto para generar omisiones”.
Dio cifras, citó indicadores
para demostrar que, pese todo, con Duarte fue menos grave la situación.
“Duarte ya no puede ser
tapadera de ineptitudes ni ocurrencias, ni música para nuestros oídos”.
Manifestó que la inseguridad en
Veracruz se ha disparado y abundó en indicadores oficiales.
Hizo su propuesta, qué, cómo,
con cuánto dinero, de dónde lo sacaría, en qué tiempo.
“Quien diga qué va a hacer y no
diga cómo y cuánto cuesta está engañando”.
En el tema de la economía, también
con base en indicadores, afirmó que en el aspecto económico Veracruz está peor.
Señaló que el Estado “pasa por
el peor momento de su historia porque no está siendo bien administrada la
economía”.
De nuevo volvió al contraste.
Dijo que resultaba que en el calificado peor gobierno, el de Duarte, al menos la
economía había crecido menos de 1 por ciento.
Manifestó que con el gobierno
de Yunes Linares decreció 1.1% de acuerdo a los indicadores del Producto
Interno Bruto. “Estamos en recesión”.
Le enmendó la plana al joven
candidato del PAN quien presumió la creación de empleos con el nuevo puerto de
Veracruz.
Le recordó que todo lo había
hecho el gobierno priista de Enrique Peña Nieto, con recursos federales; que se
trataba de una inversión pública federal, pero le pidió que dijera qué ha hecho
el gobierno estatal en la materia.
Al candidato panista le había expresado
“mucho respeto” en una entrevista el pasado 27 de marzo, “pero
en función de la trayectoria, la propuesta y el perfil represento la opción más
competitiva y que le puede dar salida a la gravedad del momento en que está el
estado”.
Lo que expuso en los debates del pasado fin de semana se
resume en lo que declaró entonces: “El cambio que nos prometieron hace 15 meses
es la realidad de hoy, y la realidad tristemente es que no mejoran las
condiciones de seguridad, empeoraron; no mejoran las condiciones de la
economía, las empeoraron, se perdieron miles de empleos y no se han vuelto a
generar”.
Pepe se mostró respetuoso con
el candidato de Morena, Cuitláhuac García, así como con la de Nueva Alianza,
July Sheridan.
Yo no creo que nadie pierde ni
gana un debate; yo creo que hay quien expone con más claridad y solidez sus
argumentos, sus propuestas, y convence, o convencer mejor.
Mi punto de vista es que Pepe
Yunes lo hizo y lo logró. Sin restarles los méritos que tengan los otros, lo
veo como la mejor opción.
La campaña por la gubernatura
entra en su cuarta semana y estamos a 40 días de ir a las urnas.
He apuntado y sigo creyendo que
no hay nada definido para algún candidato, no obstante las ventajas que tienen
y con las que juegan los abanderados del PAN y de Morena.
Pepe, sin duda, exhibe
experiencia política, conocimiento de la realidad del Estado (lo ha recorrido,
entregando recursos que ha gestionado, una y otra y otra vez), manejo de
mecanismos para la consecución de recursos (presidió la comisión de Hacienda y
Crédito Público en el Senado), que no es un improvisado y que tiene la madurez
y el talante para lograr la conciliación y reconciliación de los veracruzanos.
Se debe de imponer lo que
recomienda el Mensaje de los Obispos de Veracruz del pasado 15 de abril: “Será
responsabilidad de cada ciudadano hacer su propio y libre discernimiento sobre
las propuestas de las personas concretas: Sobre sus convicciones y estilo de
trabajo, sobre su ideología y los resultados que han dejado a lo largo de su
trayectoria política o ciudadana en el pasado. Ayudará a los votantes valorar
la cercanía del candidato con el pueblo, así como la coherencia en cuanto a su
capacidad de servicio, honestidad, transparencia y consistencia para mantener
la palabra dada”.
En el futuro nos va a ir como definamos nuestro voto el próximo
1 de julio. Y nos tendremos que atener a las consecuencias.
Y para iniciar la semana, esto
de Mario Benedetti: “Me gustaría pasar el
resto de mis días con alguien que no me necesite para nada pero me quiera para
todo”.

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