Prosa aprisa
El
recuento de votos de Puebla, ¿favor a AMLO?
Arturo
Reyes Isidoro
El
domingo pasado en la ciudad de Puebla cargaron camiones con los paquetes de la
elección de gobernador de ese Estado con el propósito de ser llevados a la
Ciudad de México (CDMX) para un recuento de votos en las instalaciones
administrativas del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación
(TEPJF).
Ahora
sí, será voto por voto casilla por casilla.
El
recuento se ordenó el pasado 20 de septiembre por el cúmulo de inconsistencias
en las actas de los cómputos: cifras ilegibles, documentación incompleta en los
resultados de casillas, así como inconsistencias entre el número de casillas
ordenas para recuento y las recontadas en el ámbito local.
La
elección la habría ganado presuntamente Martha Érika Alonso (PAN-PRD-MC) con
una diferencia de 122 mil 36 votos a Miguel Barbosa (Morena-PT-PES). Ella es
esposa del exgobernador panista Rafael Moreno Valle.
Como
reacción a la decisión de que se recuenten los votos, el presidente electo
Andrés Manuel López Obrador lo consideró positivo y dijo que no había que hacer
a un lado el hecho de que se trataba de una elección manchada “sobre todo por
la compra de voto”.
Va
de cuento.
A
principios de junio había quedado de comer con un operador político que estaba
trabajando para la campaña de José Antonio Meade. El día que lo haríamos, por
la mañana se comunicó conmigo para pedirme mi comprensión. Me dijo que de
última hora habían sido llamados al cuartel general del priista y que estaba
viajando hacia la CDMX. Se pasó el compromiso para el día siguiente.
Ya
en Xalapa, con la petición de que no publicara nada, me confió que lo que
habían visto y escuchado era contundente: López Obrador arrasaría no solo en
Veracruz sino en todo el sureste del país según encuestas, estudios e informes
en manos de la cúpula gobernante de México. Estimaban que en nuestro Estado
alcanzaría por lo menos un millón y medio de votos y que si los obtenía Morena
ganaría la gubernatura. Los hechos lo confirmaron.
En
subsiguientes columnas, por eso comenté en forma general que se estimaba que
AMLO arrasaría con una cifra que se estimaba en un millón y medio de sufragios.
Acaso
desde entonces y por eso a Pepe Yunes lo dejaron solo y a su suerte o prácticamente
lo abandonaron. Cuando se acercaba la elección, delegados federales en el
Estado asistieron a reuniones en la CDMX y para su sorpresa y decepción fueron
testigos de que a los de otros estados les daban recursos para operar el 1 de
julio. Cuando reclamaron lo suyo, les dijeron que para Veracruz no había un
solo quinto, nada. La suerte de Pepe estaba echada, lo que el propio candidato
del PRI comprobó cuando la dirigencia del Partido Verde, hasta entonces su
aliado, le comunicó que habían recibido instrucciones de abandonarlo y sumarse
a Morena.
La
noche del viernes 29 de junio, tres días antes de la elección, Pepe cenó en
Xalapa con un reducido grupo de columnistas. Se mostraba tranquilo, sereno.
Estaba consciente de su situación y la aceptaba.
Otra
versión que obtuve en fuentes morenistas en la segunda quincena de junio,
cuando era inminente el triunfo de AMLO, decía que aunque lo venían negando, el
tabasqueño y el presidente Enrique Peña Nieto ya se habían estado reuniendo en
privado. Siempre se ha pensado que el mexiquense decidió pactar para irse sin
que lo molesten ni a los suyos a cambio de colaborar en todo con López Obrador.
En
una de esas reuniones, previa al día de la elección, el presidente electo le
habría pedido a Peña dos favores en especial: que ayudara a Morena a ganar en Puebla y en Veracruz porque los
gobernadores (en realidad Moreno Valle ya era ex) de esos estados querían
cometer fraude para heredar el poder a sus familiares: uno a su esposa y el
otro a su hijo. El priista le habría respondido favorablemente.
Eso
explicaría también porque la noche de la elección desde el altiplano obligaron
al titular del OPLE a reconocer el triunfo de Morena.
Si
finalmente se concluye que hubo fraude en Puebla y se revoca el triunfo de la
panista, Peña estaría cumpliendo su compromiso y López Obrador estaría dando
muestras del poder desmesurado que ya tiene con el control del Senado y de San
Lázaro.
El
30 de abril, AMLO tocó por primera vez el tema de la herencia del poder durante
un mitin en Tepeaca, Puebla
“De visita por Tepeaca, el político tabasqueño
recordó que el ex mandatario poblano Rafael Moreno Valle quiere dejar en el
cargo a su esposa Martha Erika Alonso, mientras que en Veracruz, Miguel Ángel
Yunes Linares, dejaría el poder estatal en manos de Miguel Ángel Yunes Márquez,
su hijo”, consignaron las notas periodísticas.
“Ni en Puebla ni en Veracruz va a haber
monarquía, no va a haber dominio de éstos que se creen de la moronga (sangre)
azul”, expresó.
Recordó que en Puebla se combatió el régimen al
evitar la imposición del Emperador Maximiliano y la Emperatriz Carlota.
Dijo que sería muy incómodo trabajar con Martha
Erika Alonso si ella ganaba la gubernatura y él la Presidencia.
“No soy autoritario ni cacique, y desde luego
que soy respetuoso de las instituciones, pero toco madera, soy Presidente y
tengo que tratar con la esposa de Moreno Valle, es una incomodidad, yo quiero
hacer pareja con Miguel Barbosa”, mencionó.
Ya el hecho de que haya logrado que se recuenten
los votos hace pensar que logrará su propósito. Así, se tendría un corredor
moreno CDMX-Puebla-Veracruz.
Por otro lado, si revocan el triunfo a Martha
Érika, el PAN perderá una fuerte fuente de financiamiento. En política, ya se
sabe, no hay casualidades. No es casual que se van a recontar los votos de
Puebla.
¿Y qué con el PRI?
“México
requiere de nuestro instituto político (el PRI) hoy más que nunca, de una
oposición firme, fuerte, que señale lo que está mal, una oposición inteligente
que dé muestra de que aquí en el Revolucionario Institucional tenemos la
inteligencia, experiencia y el talento para seguir sirviendo a Veracruz y a
nuestro país”.
Lo
anterior lo dijo ayer el dirigente estatal del tricolor, Américo Zúñiga
Martínez. También soltó esto: “El PRI está vigente y vivo, porque ondea, movido
por su militancia, como la bandera tricolor en la cima del asta. El PRI creó y
consolidó las instituciones republicanas que nos han dado rumbo, paz social y
estabilidad”.
Los
priistas hicieron guardia de honor ante el monumento a don Miguel Hidalgo en el
parque de Los Berros con motivo del mes patrio.
Hubo
quien me confió: a diferencia de lo que hizo el gobernador saliente Miguel
Ángel Yunes Linares quien trató de desmantelar a su expartido, el gobierno de
Morena no buscará minarlo más y respetará a su dirigencia, a su militancia y
las actividades que realicen.
No se
comenta abiertamente, pero acaso se buscaría restablecer el equilibrio político
que rompió Yunes y que al final de cuentas le costó retener la gubernatura,
pues sintiéndose en desventaja y ante la inminencia de una derrota, un fuerte
sector del priismo optó por sumarse a Morena con lo que inclinó la balanza a
favor del partido de López Obrador.
Ahora
se pretendería que se fortalezca de nuevo y que sea una opción para que quienes
no quieran jalar con Morena se vayan al tricolor pero no al PAN, que es el
enemigo a vencer de la izquierda.

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