Prosa aprisa
Una gran decepción municipal
Arturo Reyes Isidoro
Muchas
cosas se le pueden cuestionar a Américo Zúñiga Martínez, menos que no tenga
experiencia política y administrativa.
El
viernes pasado descalificó el mal trabajo de su sucesor en la alcaldía de
Xalapa, Hipólito Rodríguez Herrero.
Lo
hizo en medio de una disputa por señalamientos de la actual administración
contra tres excolaboradores suyos.
Mencionó
el actual dirigente estatal del PRI que hay un lapso de seis meses desde el
momento en que se gana una elección hasta que se toma la administración.
“Ya
debiste haber aprendido, empapado y creo que el primer día que tomas un cargo
debes estar listo para esta encomienda”.
Dijo
que la curva de aprendizaje no se da en la responsabilidad ya que eso genera
errores administrativos “incluso delitos”.
“Tienes
que estar preparado para el cargo desde el primer día. Esto no tiene curva de
aprendizaje, creo que tiene otro nombre”.
Arremetió
entonces: “Llevan cerca de 10 meses echando culpas a la administración pasada
incluso hasta de los baches nuevos que salen, la culpa es de la administración
pasada y eso es a todas luces una cortina de humo ante lo que vemos en Xalapa,
una gravísima falta de obra pública, un terrible subejercicio, una absoluta y
nula competencia por parte del gobierno municipal y todo esto tratando de
ocultarse”.
En
Américo, eso creo, habla la experiencia en la función pública. A mi juicio,
sabe lo que dice.
Por
lo que vivimos a diario los xalapeños, nativos y adoptivos, creo que no le
falta razón en su crítica a la actual autoridad municipal.
Hipólito
ha resultado una decepción total. Llegó al cargo sin ninguna experiencia
política y administrativa y, por lo que se ve, en ocho meses como alcalde no ha
aprendido o no ha querido aprender a gobernar.
Seguramente
como investigador es muy bueno e impresiona su trayectoria académica, pero una
cosa –no cabe duda– son los libros, los proyectos, la teoría, los campus y otra
la realidad y el ejercicio para ofrecer resultados.
Me pregunto
qué pasa, qué le pasa, que lleva ya ocho meses y entró a nueve como presidente
municipal y Xalapa se quedó estancada o incluso vive un retroceso porque no hay
solución a los problemas que aumentan.
En
las redes sociales los vecinos denuncian los problemas que vive la ciudad e
incluso ilustran con fotos; yo mismo he señalado en este espacio la falta de
servicios públicos o su pésima calidad. La respuesta de la autoridad municipal ha
sido nula.
El
área en la que me muevo a diario comprende la Quinta de las Rosas, a la que
asisten a diario cientos de personas de la tercera edad a realizar las más
diversas actividades.
Gobiernos
anteriores se preocuparon incluso por colocar enfrente de la entrada principal
una pequeña rampa-tope para obligar a los vehículos a frenar y que puedan pasar
los adultos mayores.
Hoy
día lleva meses, creo que casi todos desde que asumió la actual administración,
que el tramo de la avenida 20 de Noviembre, donde se ubica, permanece a oscuras
porque no sirve el alumbrado.
Si
eso sucede casi en el centro histórico, cómo estarán en las colonias y en la
periferia de la capital.
Me
pregunto qué hace el regidor del ramo de alumbrado y por qué el alcalde no se
preocupa por vigilar que funcionen bien los servicios públicos.
O qué
hace el regidor de obras públicas, que calles y avenidas están destrozadas y ya
no tienen baches sino verdaderos hoyancos.
O el
de jardinería (o como se le llame su comisión), que no cuida que no broten
plantas en los arriates o banquetas que impiden el paso peatonal y agrietan el
pavimento.
¿Quién
hace qué? ¿Quién hace algo?
Si
incluso no hay interés por el bienestar de los xalapeños, al menos Hipólito
debiera preocuparse por el grave daño que le está causando a Morena y a su
amigo el gobernador electo Cuitláhuac García.
Lleva
ya ocho meses como alcalde y ni se ve ni se siente su obra como gobernante. Él
es el mejor y más claro ejemplo de que es mentira que por el solo hecho de
ganar los candidatos de Morena y llegar al poder los problemas se van a
solucionar de inmediato.
Ha
dejado perder ya irremediablemente ocho meses y no se ve ni se sabe para cuándo
Xalapa va a empezar a sentir, a notar, a vivir, incluso a disfrutar su obra de
gobierno bienhechora, el cambio que pregona Morena
Al
paso que va, ese partido estaría enfilado a perder la próxima elección
municipal porque está fallando.
Al
alcalde no le cae el veinte que, como bien dijo mi compañero periodista
Gilberto Hazz en una reunión en la que estábamos, el fenómeno López Obrador no
se va a volver a repetir; que dentro de seis años ya no va a jugar; que ya
Morena no va a volver a tener ese atractivo, por lo que si no hacen bien su
trabajo y no cumplen, el electorado les puede volver la espalda.
Acaso
por eso, el hecho preocupa al dirigente estatal de Morena y ahora futuro súper
delegado federal en el Estado, Manuel Huerta, quien el pasado 27 de agosto,
durante una conferencia de prensa en un café de la capital, recordó y aclaró
que Hipólito no es militante de su partido, por lo que se deslindó de cualquier
actuación irregular, aunque no dejó de reconocer que la administración es
morenista.
En efecto, ya alcalde electo, en el curso de un desayuno
con algunos columnistas, el ahora presidente municipal nos aclaró que él no era
militante de Morena pero que había sido postulado porque coincidía con los
objetivos políticos de ese partido.
No es militante moreno pero para efectos de la percepción
ciudadana está fallando Morena, su autoridad, que ha resultado un fiasco y ha
causado una gran decepción.
Ya han surgido versiones de que Rodríguez Herrero podría
ser “invitado” a incorporarse al nuevo gobierno del Estado, y si resultara
cierto acaso le harían un favor y Morena estaría a tiempo de reparar una mala
decisión política.
No es justificación que se diga que quien en realidad
manda y gobierna es la síndica Ivonne Cisneros, pues los xalapeños eligieron a
Hipólito y a él le confirieron el poder y el mando. Pero parece que no manda.
Al final de cuentas, a los xalapeños lo que les interesa
es que les resuelvan sus problemas, que les den buenos servicios públicos, ya
sea que mande Hipólito o Ivonne o el intendente.
En dos meses, dos meses y medio, el Ayuntamiento estará
ya en el tiempo de iniciar el cobro adelantado del impuesto predial. ¿Con qué
entusiasmo cumplirán su obligación los ciudadanos si tienen una mala autoridad
municipal, una ineficiente administración pública y muy malos servicios
públicos?
¿Que no hay recursos para hacer obras o mejorar los
servicios? Américo Zúñiga les puede decir cómo buscar y lograr el apoyo de la
iniciativa privada, pues logró que, por ejemplo, los Chedraui aportaran
material, el Ayuntamiento puso la maquinaria y los trabajadores y los vecinos
dieron con gusto una pequeña aportación, y se hizo mucha obra.
Se me ocurre: ¿por qué no consultan a quien fue un muy
buen alcalde, ahora de Morena, Ricardo Ahued y le piden que los asesore, que
les diga cómo, que los relacione, que los ayude?
Insisto: no dudo que Hipólito es una buena persona, como
opinan de él muchos, pero ahora es la autoridad municipal. Tiene el privilegio
de ser el primer alcalde de Morena que ganó la capital de un Estado y en
proporción a esa misma importancia puede resultar el mayor y primer gran
fracaso de su partido hecho gobierno. Está ya en vías de serlo. Como dice
Américo, una curva de aprendizaje de ocho meses ya en pleno ejercicio es
inexplicable y lo único que refleja es incompetencia.
Cuitláhuac
da el grito y baila
Aparte de en Córdoba por la mañana, el sábado por la
noche el gobernador electo Cuitláhuac García dio el “Grito” en Emiliano Zapata,
municipio conurbado con Xalapa, lugar en el que volvió a demostrar sus dotes de
bailador de salsa y de música tropical. Sus parejas de baile fueron las
diputadas locales electas Ana Miriam Ferráez y Mary López, aunque también le
entraron al dancing la diputada local
electa Rosalinda Galindo Silva y el coordinador de la bancada de Morena en el
Congreso local Zenyazen Escobar, mientras que animando estuvieron el senador Ricardo
Ahued, el futuro nuevo Secretario de Gobierno, Eric Cisneros, y el futuro nuevo
Secretario de Desarrollo Económico, Ernesto Pérez Astorga.


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