Prosa aprisa
Espionaje con el sello de la casa
Arturo
Reyes Isidoro
A
la serie de problemas que heredará Cuitláhuac García Jiménez como gobernador de
Veracruz se añade ahora otro: revisar clavo por clavo, tornillo por tornillo en
todo el Palacio de Gobierno y en las oficinas públicas para asegurarse de que
no hay cámaras ocultas de videograbación.
El
descubrimiento de un equipo de espionaje en la oficina del consejero de la
Judicatura, Mauricio Duck Núñez (exdiputado local y federal del PAN, o sea, de
casa) seguramente alertó ya a los morenos de que tendrán que realizar una
minuciosa revisión para estar seguros de que no los ven ni los escuchan
ilícitamente.
Las
videograbaciones encubiertas e ilegales son el sello de la casa yunista a punto
de entregar el poder (le restan efectivos solo 36 días, 66 constitucionalmente,
pero noviembre será ya de transición) como lo testimonian los casos de Moisés
Mansur en Canadá y de Karime Macías en Londres, el primero prestanombre de
Javier Duarte.
El
17 de octubre Loret de Mola acabó de despertar a Veracruz a las 7:03 de la
mañana con fragmentos de dos videos de una conversación privada en Vancouver en
donde Mansur despepitaba contra el gordo y su esposa.
El
29 de mayo pasado se difundieron imágenes de Karime Macías realizando diversas
actividades en Londres. En uno y otro caso el propio gobernador Miguel Ángel
Yunes Linares terminó aceptando la autoría.
En
su columna que publica en El Universal, Carlos
Loret de Mola dio detalles de cómo espiaron a Karime.
Dijo que fue videograbada con una cámara que estaba
camuflada en la tapa de un vaso de café “como de Starbucks”. “El vaso puede
incluso contener la bebida caliente mientras graba. Pero el joven (un enviado
del gobernador Yunes) decidió no ponerle café: en su lugar, adentro, metió una
segunda videocámara –por si fallaba la primera– y su lente lo hizo salir por el
orificio para sorber”.
Comentó que gracias a una amiga chismosa del gobernador,
quien la encontró en la tienda Harrods y la siguió hasta su casa, se supo donde
vivía porque vino a contarlo y que con base en ello, “profesionales de
investigación llegaron a Londres, encontraron a Karime y se dedicaron a
seguirla y fotografiarla por días, hasta radiograficar sus hábitos y estilo de
vida”. Después vino lo del hombre con el “vaso cámara”.
Ciertamente, ante tal grado de sofisticación, el
espionaje en el edificio del Poder
Judicial fue un trabajo chambón, hecho por no profesionales, por las
características que se conocen del caso. ¿A quién le encargaron realizarlo?
Como sucede con las mafias o los malosos, ¿al o a los autores materiales los
desaparecerán para que no hablen?
Javier
Duarte sabía bien cómo se las gasta el poder desde dentro. Por eso acuñó
aquella frase ahora famosa: aquí no pasa nada. Si se hace efectiva otra vez, el
espionaje contra Duck terminará en solo una anécdota.
¿Qué
información tenía el también presidente del Fondo Auxiliar para la Impartición
de Justicia, tanto como para que, según narró a e-consulta.com Veracruz, también le fundieran prácticamente su
computadora? Exactamente no se sabe qué quiso decir con que “literalmente” se
la fundieron. ¿La encontró hecha un amasijo fundido?
¿Se
la derritieron a propósito, si es que eso fue, o por algún error humano alguna
sobredescarga eléctrica acabó con el aparato? ¿Querían desaparecer a propósito
alguna información? ¿Por qué solo contra él pues se dijo que revisaron el resto
de oficinas y no hallaron nada?
La
víctima narró que tras tres días de asueto (se supone que por las Fiestas
Patrias), el 19 de septiembre al regresar a su oficina se encontró con la
novedad de la computadora.
Entonces
tal vez por un instinto alzó la vista y detectó un agujero que no existía en el
plafón del techo, en el que había un tornillo que “a diferencia de todos los
plafones, no debería de estar allí”.
Pero
ahí estaba y resultó ser en realidad la cámara de un equipo especializado en
videograbación (una pequeña pero potente cámara con micrófono) que estaba
conectado a un sistema fijo de grabación de disco duro “con una instalación
sofisticada de cableado” que se alimentaba de energía las 24 horas.
El
reportero Miguel Ángel León Carmona consultó a un experto en instalación de videovigilancia quien confirmó que por las
características del equipo, el grabador de video digital o DVR (Digital Video
Recorder) tiene capacidad para grabar al menos 360 horas (15 días) y debido a
que la consola no estaba conectada a un módem de internet, los responsables
debían volver a la oficina para copiar la información a través de alguna
memoria USB. Además, dijo que el tiempo estimado de instalación es de
aproximadamente 60 minutos.
El
edificio del Poder Judicial es un verdadero bunker. Para ingresar debe uno
registrarse en una libreta para obtener un gafete, luego pasar por un detector
de metales y enseguida un policía revisa bolsas y mochilas.
Para
llegar al edificio C donde está Duck se pasa por un primer piso monitoreado por
cuatro cámaras en los pasillos, en el quinto nivel donde están los consejeros
hay otras dos, más una que monitorea la entrada a la oficina del espiado y otra
que vigila las escaleras. En total, ocho cámaras.
Además,
dijo el consejero que la chapa de la puerta no estaba violentada, por lo que
alguien entró con llave a sabiendas de que existen cámaras de vigilancia en el
pasillo y no les preocupó; que además lo hizo con el tiempo suficiente sin que
le preocupara ser molestado ni interrumpido.
Aparentemente
no es un problema difícil de resolver y hallar al autor o a los autores con
tantas cámaras que debieron haber registrado todo. Pero no va a pasar nada,
como decía Duarte.
La
pregunta sigue siendo pertinente: ¿por qué Duck?, ¿qué se comió?, ¿qué asunto
comprometedor trae entre manos?, ¿o lo querían agarrar en alguna “movida”?, ¿le
pensaban poner un “cuatro” para tenerlo agarrado con las manos en la masa? O,
pensando con malicia (piensa mal y acertarás, dice un dicho en política), ¿lo
querían tener “agarrado” para inhabilitarlo en caso de que se quisiera
entrometer en el relevo de la dirigencia estatal del PAN en noviembre próximo?,
¿se trató de utilizar cualquier recurso con tal de eliminar a un posible
enemigo político del grupo Yunes-Mancha para que no les estorbe?, ¿temen que el
grupo Córdoba, al que pertenece Duck, crezca y no los deje retener la
dirigencia estatal?
Independientemente
de todo lo anterior, no deja de ser preocupante que se espíe ilícitamente, en
su oficina, a un consejero y funcionario de la propia Judicatura. Si eso le ha
ocurrido a él, cuán indefensos estamos el resto de los veracruzanos.
La
bronca ahora es para los que vienen: ¿cuántas videocámaras con micrófonos no
les dejarán sembradas en macetas, colgadas en cortinas, atornilladas en los
baños, en las puertas y ventanas, en los aparatos telefónicos, en las
instalaciones del clima artificial, en sillas y sillones, en plafones, en
pisos, etcétera, etcétera?
¿Vio
usted alguna vez la película alemana La
vida de los otros (le quitó en 2006 a El
laberinto del fauno, de Guillermo del Toro, el Oscar como la mejor película
extranjera) sobre un caso de espionaje por parte de la policía secreta de la
hoy desaparecida República Democrática de Alemania, la Stasi, a un famoso
escritor del que sospechaba que no fuera leal al partido comunista?
Tristemente
en Veracruz no andamos muy lejos de aquellos años de la convulsionada Berlín
oriental de los años 80 que retrata la película, con la práctica de espionaje
como una forma de censura y represión. En pleno siglo XXI y en plena era
digital.

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