Prosa aprisa
La pesada deuda nos devuelve a la realidad
Arturo Reyes Isidoro
Con el intenso aguacero que cayó (y nos
cayó) ayer en Xalapa no hizo falta el balde de agua fría.
De todos modos, el futuro nuevo
Secretario de Desarrollo Económico del gobierno del Estado, Ernesto Pérez
Astorga, nos echó un cubetazo de agua helada a la cara que nos hizo volver a
nuestra triste realidad.
Entrevistado en un foro que se celebró
en la capital del Estado, dijo que el gobierno del que formará parte analiza
restructurar, oootraaa vez, la deuda con los bancos.
Comentó que los banqueros están
ofreciendo disminuir las tasas de interés, las tarifas en los servicios
bancarios y “si fuera necesario”, ampliar o reestructurar la deuda “con mejores
condiciones”. Mjú.
¿Usted cree que los banqueros están
haciendo su oferta porque de pronto por inspiración divina les invadió el
espíritu de la caridad?
Voraces, saben la crisis de las
finanzas estatales y la necesidad que tendrá la nueva administración de más
dinero “fresco” para tratar de arrancar y salir adelante con su programa de
gobierno.
Ampliar o reestructurar la deuda les
dejará de nuevo una ganancia multimillonaria, pero al final ellos no tienen la
culpa de la quiebra del Gobierno de Veracruz.
Pérez Astorga adelantó ayer su propio
Grito para recordarnos y ubicarnos en nuestra triste realidad: pesa sobre
Veracruz y los veracruzanos una deuda pública y privada que, por más optimista
que quiera estar uno, el agua fría que constituyó su mención apaga el más
encendido entusiasmo. ¿¡¡¡Viva México!!!? ¿¡¡¡Viva Veracruz!!!?
Creo que por ahí debemos comenzar antes
de tratar de echar a vuelo las campanas porque va a haber cambio de partido en
el gobierno.
La percepción que existe entre el
electorado que conforma parte de la ciudadanía veracruzana es que el gobierno
de Morena, tanto el federal como el estatal, va a acabar con todos los
problemas tan pronto asuman el mando. Falso.
Puede haber toda la intención y existir
los mejores proyectos, se puede tener un Rolls-Royce Phantom para arrancar la
carrera, pero si no tiene gasolina o suficiente gasolina, acaso alcanzará para
dar una o solo unas cuantas vueltas y nada más (y si no que se lo pregunten a
Américo Zúñiga a quien acaba de dejar “botado” un “cochecito” por falta de
carburante).
Me pregunto si para tantas cosas que
los veracruzanos están demandando, que se plantean en reuniones o que se anuncian
en actos o en declaraciones a la prensa será suficiente con el ajuste al gasto
corriente y la austeridad que se pretende. Yo no lo creo.
Es bueno que ante la espera de que se
anuncie oficialmente que Ivonne Cisneros será la próxima Secretaria de Finanzas
(a menos que se caiga) y ella se encargue de hablar del tema, un futuro miembro
del nuevo gabinete le entre al toro mientras tanto.
Por ejemplo, es saludable que nos
informe que el gobernador electo Cuitláhuac García ha platicado ya sobre el
problema económico que ahoga a Veracruz tanto con el presidente electo López
Obrador como con el futuro Secretario de Hacienda, Carlos Manuel Urzúa, y es alentador
que nos adelante que “están diciendo que nos van a ayudar”.
Pero no es sencillo. No como se puede
llegar a creer que en el altiplano tienen costales de dinero y que van a meter
las manos y van a sacar todo lo que puedan abarcar con ambas y se lo van a
entregar al nuevo gobernador de Veracruz o a su Secretaria de Finanzas.
Por mucha voluntad que tengan AMLO y
Urzúa no se obtendrá lo que el propio Cuitláhuac no cabildee y gestione desde
ahora mismo con la nueva diputación federal, que si bien mayoritariamente es de
Morena no se puede olvidar que el pastel se tiene que repartir entre todos los
estados del país.
Recuerdo muy bien que, por ejemplo,
Fidel Herrera Beltrán cada que se acercaba la confección del nuevo Presupuesto
de Egresos de cada año prácticamente suspendía su agenda en Veracruz y se la
pasaba cabildeando junto con sus diputados la obtención de más recursos. Miguel
Ángel Yunes Linares ha hecho lo propio, pero allá, donde se reparte. Pero a
ninguno le han dado más dinero en forma indiscriminada. Hay un límite y a él
hay que sujetarse.
Tendremos lo que se asigne a Veracruz
en el Presupuesto de Egresos de 2019. Los expertos estiman que para que el
Estado pueda ir saliendo sin tantas presiones necesita por lo menos que le
aumenten en 30 por ciento las participaciones federales, lo que se ve casi
imposible.
Quienes saben del tema económico y
financiero y están adentro de Morena tienen un gran temor por la situación que
priva (me lo han expresado) y esperan que su gobernador electo tenga plena conciencia
de ello: con verdadera urgencia se necesita prever cómo se va a hacer frente a
los compromisos de fin de año porque Yunes, como a él se lo hizo Duarte, no
solo no dejará recursos aunque sí una gran deuda.
El martes el gobernador saliente
reconoció que tan solo al SAT se le deben 30 mil millones de pesos y aceptó que
no dejará en caja los 20 mil millones de pesos que había declarado que
entregaría a Cuitláhuac para que tuviera con qué empezar. Se estima que en
total la deuda que le heredará rebasan los 80 mil millones de pesos, si bien
buena parte vienen desde el gobierno de Duarte.
Por la declaración de Pérez Astorga
ayer, cabe pensar que en el gobierno de Morena ya les cayó totalmente el veinte
y que están conscientes del problemón que heredarán. No usó el término “rescate
financiero” pero sí dijo que se analiza reestructurar la deuda bancaria,
oooootraaaaa vez, que sería una reestructuración sobre la reestructuración de
Duarte y sobre la reestructuración de Yunes.
Algo que nadie dice de ningún gobierno
es que, finalmente, el costo de todo ello lo pagaremos los causantes, usted y
yo. Ellos lo “desviaron” (así se dice eufemísticamente para evitar decir que se
lo robaron los gobernantes para su provecho personal o sus proyectos políticos
personales) y la cuenta no las pasarán a nosotros, a nuestros hijos, a nuestros
nietos y hasta a nuestros bisnietos, y si vuelven a reestructurar, hasta a
nuestros tataranietos.
Sobreviven
y conviven
Pertenecen a la generación 1967-1971 de
la Facultad de Derecho de la UV y se reunieron ayer para desayunar y festejar
47 años de que egresaron de la carrera. Celebraron también que sobreviven,
aunque los vi bastantes enteros, bien.
Ahí estuvieron: Pablo Valle, Carolina Hernández
Pinzón, Jesús Velandia, Lourdes Moreno García, Carlos Francisco Mora Domínguez,
Carolina Viveros García, Cirilo Rincón Aguilar, María Magdalena Marín Aguirre,
Luis Feijó Herrera, Graciela Patricia Gómez Rodríguez, José Luis Salas Torres,
Elvira Martínez Licona y Clarita Fernández.
Casi todos, ¿o todos?, pasaron por la función
pública, lo mismo en Xalapa que en sus lugares de origen algunos de ellos.
Duro
reclamo
Esta sociedad cambió. Ayer la directora del
Colectivo Solecito, Lucía Díaz Genao, le reprochó duramente al gobernador
Miguel Ángel Yunes Linares su postura personal y sus declaraciones sobre los
desaparecidos en Veracruz. “Usted quiere hijos gobernadores, nosotras nos
conformamos con saber de los nuestros”, le dijo, así como que “jamás cumplió
nada” de lo que ofreció en su campaña para atender el asunto. Señaló que en
Veracruz continúan las desapariciones. Se extendió, pero lo anterior da una
idea del peso de su reclamo.


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