Prosa aprisa
¿Por qué
con Pepe sí y con Héctor no?
Arturo Reyes Isidoro
La pregunta es obligada: ¿por qué con Pepe sí y con Héctor no? El pie (el
texto informativo) de la fotografía publicada en el Diario de Xalapa ayer martes se concreta a señalar que el gobernador
Javier Duarte de Ochoa comió el lunes con el virtual candidato electo al
Senado, José Yunes Zorrilla, para “conversar sobre el proceso electoral” del
domingo. En la gráfica, que tiene como trasfondo la casa de la familia Yunes en
La Calera, en Perote, se observa al titular del Ejecutivo flanqueado por los
Pepes, padre e hijo, Yunes Suárez uno y Yunes Zorrilla el otro. Completan el
elenco el presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Erick Lagos
Hernández, el alcalde de Perote, Juan Velázquez Yunes, primo del inminente
nuevo senador, y Julián Yunes, primo de Pepe Yunes papá.
La imagen sería una más si no se
tratara de políticos de primer nivel, de hombres públicos, con poder y en el
poder político (cuatro de los seis). Mueve a curiosidad que haya sido el propio
Gobernador quien haya viajado hasta Perote a reunirse y a comer con un
correligionario suyo, lo que está dentro de la normalidad política, y no que
haya sido al revés, que, como se acostumbra, como un acto de cortesía política,
el virtual nuevo senador no haya ido a Palacio de Gobierno a presentarle sus
respetos a la primera autoridad del estado y de paso a informarle de su triunfo
conforme a la copia de las actas que seguramente obran en su poder y que dan fe
de su victoria.
Llama la atención que se haya
salido de la formalidad habitual en estos casos, de que el Mandatario estatal,
conociendo los resultados preliminares, se hubiera concretado a llamar por
teléfono al virtual ganador para felicitarlo y pedirle trabajar en estrecha
colaboración por el bien de Veracruz y bla bla bla. Pero no fue así. Hubo viaje
especial, porque así fue, no fue una visita de pasada porque se cumplía una
encomienda oficial por el rumbo y se aprovechó para ir a saludar al compañero,
al amigo.
¿De qué hablaron? ¿Solo sobre el
proceso electoral? ¿Acaso del triunfo el domingo de la selección española de
futbol sobre su similar italiana lo que le valió la Eurocopa?, ¿o sobre lo que se espera de Hugo Sánchez al
frente de los Tuzos del Pachuca?, ¿o sobre el éxito que está teniendo entre los
niños la versión 3 de la película Madagascar?, ¿o que Beyoncé arrasó con los
BET?, ¿o sobre el divorcio de Tom Cruise de Katie Holmes?, ¿o sobre el éxito
que está teniendo la nueva versión del Hombre Araña?
Pero si todo lo anterior
despierta curiosidad, llama poderosamente la atención que el jefe político del
estado y de los priistas en especial no haya tenido el mismo detalle con el
otro virtual candidato electo al Senado, Héctor Yunes Landa, es decir, que no
lo haya visitado en su hogar, en Xalapa. Anoche después de las 22 horas, cuando
ya había distribuido mi columna, se hizo circular una gráfica de Héctor con el
gobernante pero éste lo visitó en la Casa de Gobierno, acompañado de su esposa.
Debido a ello, esta versión que está usted leyendo ha sido modificada y
reenviada de última hora.
En política no hay nada casual y
a partir de que prácticamente está definido el relevo presidencial, donde el
nuevo Presidente priista se convertirá formalmente –en los hechos, en la
práctica ya lo es desde ahora– en el jefe también de su partido a nivel
nacional, nada de lo que se haga entre actores políticos tricolores con
presente y con futuro dejará de tener significado especial.
Cualquier pensaría que falta
mucho tiempo para el relevo del poder en el estado. Sí y no. Para que concluya
el periodo legal, constitucional, del actual gobierno faltan cuatro años y
cuatro meses, relativamente muchos. Pero para que se decida al sustituto, resta
menos, acaso tres años y meses, que se irán como agua. Dadas las nuevas
circunstancias y los no tan buenos resultados que logró el priismo en el estado
el domingo pasado, no puede dejarse de considerar que Enrique Peña Nieto será
mano y que, para evitar que suceda lo que ha ocurrido y le ha ocurrido con su
partido en la entidad, buscará a la persona idónea, ya no al recomendado, sino
al que tenga la aprobación ciudadana.
Pepe Yunes Zorrilla tiene la
circunstancia a su favor. Tiene buena imagen y aceptación ciudadana y entre los
medios, que es importante, clave; tiene buena relación –ya se acaba de ver– con
el Gobernador del estado y tiene buena relación con la persona más cercana al
virtual nuevo Presidente, Luis Videgaray, de quien los peroteños recuerdan muy
bien que desde tiempos estudiantiles venía a vacacionar al rancho San Julián,
en el municipio de Perote, invitado por su amigo y compañero de estudios hoy
virtual nuevo senador.
En Palacio de Gobierno saben,
deben saber muy bien, que desde ya tienen que construir una candidatura
ganadora, porque los fuertes competidores, los otros Yunes, éstos
Linares-Márquez, del PAN, ya no van a parar, se siguen de largo luego de
lograr que el más chico del clan llegue
también al Senado y luego de contribuir y de demostrar su capacidad operativa
electoral que casi los tiene empatados en la disputa presidencial con el PRI.
¿Acaso la reunión, la comida del
lunes, por lo que hace al nivel local, fue un punto o el punto de arranque?
Y de nuevo las preguntas: ¿y
Héctor, qué?, ¿se formará ahora, de todos modos, a hacer cola Ranulfo Márquez
Hernández, como mandó a hacerla a los “pinches chamaquitos” en 2010?, ¿entrará
en la tómbola Adolfo Mota Hernández, quien acaba de entregar buenas cuentas en
Coatepec?, ¿acaso también Alberto Silva Ramos, quien sigue con el bat al hombro
y haciendo ejercicios de calentamiento?, ¿reconsiderará su decisión personal
Gerardo Buganza Salmerón de no volver a militar en ningún partido político en
lo que le resta de vida, se afiliará al tricolor y entrará al juego y al
rejuego?, ¿alzará la mano también, previa reconversión al priismo, Tomás Ruiz
González?
Un hecho cierto, el único cierto
hasta ahora, a ojos vista, es la consideración que tiene el gobernador Javier
Duarte de Ochoa con el virtual nuevo senador José Yunes Zorrilla. Con un dato
adicional, cierto también, muy cierto como la foto que ha dado pie a esta larga
elucubración: en ningún momento por parte de su “competidor” en el recién
pasado proceso, de su “primo” el panista Fernando Yunes Márquez, ha existido
ninguna intención de impugnar el resultado de las elecciones, es decir, el
triunfo del primo Pepe –y de paso del tío Héctor–. La que busca camorra es la
dirigencia estatal del blanquiazul, pero eso será motivo de otro comentario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario