Prosa aprisa
1º de mayo, degradación de la clase
política
Arturo Reyes Isidoro
¿Pacquiao o Mayweather? Tengo más simpatía por el primero aunque creo
que ganará el segundo. El sábado por la noche, en casita o en algún bar (si hace
calor serán dos o tres rones, si no, dos o tres güisquis, mínimo), no me
perderé de ver y disfrutar, ésta si, una de las peleas del siglo. Mi gusto por
el boxeo me viene desde niño, desde que mi padre escuchaba las transmisiones
que se hacían entonces por radio porque no existía la televisión y me llevaba a
una arenita de box y lucha que existió en Coatzacoalcos en la avenida Zaragoza
casi esquina con Guerrero. En México hubo un presidente muy aficionado al
deporte de la nariz chata y las orejas de coliflor: Adolfo López Mateos, quien
iba a las funciones de la Arena México.
Pero, ¡ay!, creo que me está invadiendo la nostalgia reporteril y
política. Yo vengo de aquellos tiempos cuando sólo los chicharrones del PRI
tronaban; cuando el PAN era una caricatura de oposición y si acaso las únicas
posiciones que lograba obtener eran regidurías en los ayuntamientos.
Eran los tiempos, no del de todas casi todas las posiciones para el PRI
sino el del carro completo, cuando don Fidel Velázquez no sólo era el personaje
preferido de los caricaturistas sino que era un dictador bondadoso de la clase
obrera; tiempos de aquella famosa columna “Frentes Políticos” de Excelsior que manejaron con maestría
Francisco “Pancho” Cárdenas Cruz, mi paisano de Coatzacoalcos, y Ángel Trinidad
Ferreira, con raíces veracruzanas también (en Alvarado); cuando hubo una
verdadera clase política veracruzana casi casi considerada la única del país
que deslumbraba a todo México, cuando todos querían venir a Xalapa y al estado
porque consideraban a Veracruz la mejor escuela política de la república y
veían todos en don Jesús Reyes Heroles al emblema de cómo debía ser cualquiera
que aspirara o se considerara un verdadero político.
Y es que a unas horas de que se realice –si es que se realiza– el
tradicional desfile mañana 1º de mayo no vi que este año (y no recuerdo si el
anterior también, y el anterior y el anterior y el anterior) los dirigentes de
las organizaciones obreras, de trabajadores y de campesinos hubieran cumplido
el otrora ritual de acudir al Palacio de Gobierno para invitar al gobernador a
encabezar el inicio de la marcha con motivo del Día del Trabajo, una visita que
a veces se hacía en privado en el despacho del Ejecutivo o en ocasiones en la
Sala de Banderas y se permitía el acceso a la prensa.
Podría ser que como todo, conforme pasa el tiempo, se volvió una
práctica obsoleta, pero también creo que es un signo de la degradación que fue
sufriendo esa clase política –y la práctica política misma en el estado– hasta
llegar al remedo, a la caricatura que es hoy, que no sólo no guarda las formas
(la forma es el fondo, decía Reyes Heroles) sino que carece de formación y
sustento ideológico, de cultura política, de valores, de principios, de
vergüenza y de honestidad, y que a pulso se ha ganado la desconfianza y la
falta de credibilidad ciudadanas. Una clase política a la que nadie ve con
respeto ni respeta.
Yo recuerdo a los líderes obreros que, cierto, tenían sometidos a todos
sus agremiados pero con argumentos sólidos como logros de aumentos de sueldo
año con año, mejoras en sus condiciones de trabajo, estímulos económicos y en
especie, etc., así como también recuerdo a los gobernadores a los que se veía
con respeto y en algunos casos hasta con admiración y que no abandonaban el
desfile apenas iniciado por temor a escuchar reclamos de los trabajadores, o
salían huyendo precipitadamente porque les avisaban que ahí venían inconformes
protestando con mucho ruido.
Hasta anoche no había visto yo reflejado en la prensa interés y
entusiasmo de los trabajadores por ir a desfilar mañana, ni declaración de los
líderes de que van a festejar logros, conquistas –así les llamaban a los
beneficios que obtenían antes–, ni que esperan en lo inmediato un mejor futuro
para ellos y sus familias. No me extrañará, si es que se celebra el desfile
mañana, que las protestas abunden, que lo reclamos caractericen la marcha, y
que incluso muchos afectados aprovechen para reclamar lo que les deben, pero
también para denunciar la corrupción de la clase gobernante y exigir que se
acabe la impunidad.
Como quiera que sea, ¡Ay qué tiempos, señor don Simón!, como se
titulara aquella inolvidable película de Julio Bracho, de septiembre de 1941.
Llega el cuarto titular a Prensa
del Gobierno
Aunque ahora con el nombre de Director de Información, ayer asumió
funciones Rafael Pérez Cárdenas en la Dirección General de Comunicación Social
del Gobierno del Estado (DGCS). En
realidad es el cuarto titular de Prensa en la presente administración, pues
antes estuvieron Miguel Valera Hernández, hoy en Prensa del Ayuntamiento de
Xalapa, Filiberto Vargas Rodríguez, quien volvió a su columna “Punto de Vista”,
y Emilio Cárdenas Cruz, quien pasó a ser enlace de Prensa en la Secretaría de
Infraestructura y Obras Públicas, pero también retomó su columna periodística
“De Interés Público”.
Con la llegada de Pérez Cárdenas se vuelve al viejo esquema que desde
una sola oficina se manejen las áreas de prensa escrita (ahora impresa y
virtual), de radio y televisión, como se hizo hasta el gobierno de Patricio
Chirinos Calero. Fue con la llegada del gobernador Miguel Alemán cuando las
áreas de radio y televisión cobraron autonomía y se crearon las Direcciones
respectivas. Precisamente en el sexenio alemanista, Rafa, bastante joven, llegó
conmigo y me acompañó algún tiempo en la Dirección de Prensa, hace 17 años.
Tiene experiencia y sabe lo que hay que hacer ahí y cómo hacerlo, además de que
conoce bien a mucho personal y su capacidad, pero también, muy importante,
conoce al gremio y el terreno en el que tendrá que moverse, aunque ahora más exigente.
Sin duda, será un buen apoyo para el coordinador Juan Octavio Pavón
González siempre y cuando lo dejen hacer, porque además es creativo, y le den
los apoyos indispensables sin lo cual por mucho que tenga y le eche ganas todo
esfuerzo será inútil. Vi que también aprovecharon para oficializar la llega de
Ángel Martínez Armengol a un área
especializada de medición de imagen del Gobierno. Ángel trabajó muchos
años en el Diario de Xalapa y fue
conductor titular por mucho tiempo del noticiero nocturno de TVMÁS. Éxito a
todo el equipo.
El domingo, homenaje a Scherer y
a Leñero en Xalapa
Sin duda habrá casa llena el domingo en la Feria Internacional del
Libro Universitario cuando se rinda homenaje a Julio Scherer y a Vicente
Leñero. Será a las 12 del día en el Foro Sergio Galindo y participarán el
director de la revista Proceso Rafael
Rodríguez Castañeda, Jenaro Villamil y Miguel Á. Elorza-Vásquez. Moderará mi
compañero de la Editorial de la UV, Germán Martínez.
Por cierto, el sábado habrá venta nocturna (descuentos) en la Feria,
que cerrará a las once de la noche. Pero antes, a la una de la tarde en el
salón Juan Vicente Melo se presentará el libro Entre el saber y el hacer de Lourdes Hernández Quiñones, una
entusiasta compañera promotora cultural de Xalapa, mientras que a la una y
media de la tarde en el salón Ramón Rodríguez tendrá lugar la mesa “El
periodismo digital y la censura: lo local, lo nacional y lo internacional” en
la que participarán Ylia Ortiz, directora de alcalorpolitico.com, Carlos Velázquez y Moisés Hernández Maldonado.
Y, lector, a falta de algún logro laboral, esto es, como no tengo nada
que celebrar mañana con motivo del Día del Trabajo, al menos me tomaré el día
de asueto. Nos encontraremos el próximo lunes. Poco dulce en la pelea de Pacquiao-Mayweather.

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