Prosa aprisa
Cacería de rateros, no de
brujas
Arturo Reyes Isidoro
¿Vio usted el partido América-Pachuca la noche del
miércoles? ¿El partido de ida de los Cuartos de Final? ¿Vio al espontáneo que
invadió la cancha del Estadio Hidalgo? Pues se llama Ricardo Alberto Ramírez
Antillon, tiene 38 años de edad y el Grupo Pachuca decidió vetarlo de por vida
en todos sus inmuebles.
¿Por qué lo traigo a colación? Porque el tipo traía en
su ropa deportiva diferentes mensajes, todos de protesta: el número 43 para
recordar a los desaparecidos de Ayotzinapa, “mexicanos hartos”, “gobierno
mexicano represor, asesino, corrupto, neoliberal” y “¡Veracruz inseguro!”. ¡Pa
su ma! Pa’ famita que nos cargamos.
Ahora resulta que nuestra mala imagen ya hasta se
pasea por las canchas del futbol mexicano profesional.
Pero no sólo eso. El gobernador Duarte tuvo que
escuchar a Luz Elena Patricia Garza, alumna de la secundaria federal número 17,
quien durante un acto micrófono en mano le dijo: “Señor gobernador, la política
de hoy ha cambiado. Los gobernadores roban y no cumplen con su trabajo. Estos
políticos de cuarta roban nuestros impuestos malgastando lo que nos pertenece,
para su beneficio personal”. ¡Sopas!
El gobernador Duarte, sí, César Duarte, de Chihuahua,
tuvo que tragar camote y aguantar vara ante tamaña verdad que le dijo en su
cara la adolescente estudiante de Ciudad Juárez. ¿Pues a quién pensaba usted
que me estaba refiriendo? Claro, como decían los letreros de aquellas viejas
películas: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Aquéllas
visitas presidenciales
Vino el presidente Enrique Peña Nieto el miércoles.
Estuvo escasa hora y media en un acto en el World Trade Center de Boca del Río
y así como vino se fue, prácticamente de manera fugaz. Lo más preocupante para
los veracruzanos es que no tuvo gestos o palabras de respaldo para el
gobernador Javier Duarte de Ochoa, según consignan los medios informativos. Y
es que, ya se sabe, dice el dicho, que por lo demás es cierto, que si le va
bien al gobernador le va bien a Veracruz.
Recuerdo una visita del entonces presidente José López
Portillo al puerto de Veracruz. Cuando ya se iba, al llegar al aeropuerto
Heriberto Jara y cuando caminaba en la terminal aérea rumbo al avión
presidencial, de pronto se le quiso acercar el entonces senador Manuel Ramos
Gurrión, en forma espontánea, al tiempo que le llamaba. De inmediato los
miembros del Estado Mayor le bloquearon el paso, pero López Portillo los paró
en seco y ordenó que lo dejaran pasar: “Es mi amigo”, les dijo. Le echó el
brazo encima a Ramos y se fueron caminando rumbo al avión, con una gran
camaradería.
Eran otros tiempos. Cuanto nuestra clase política contaba
y pesaba, cuando los presidentes les tenían estima, cuando no sólo un
gobernador sino hasta un senador recibía el calor, el afecto, la muestra de
amistad y consideración de los mandatarios del país. Incluso a nosotros como
reporteros nos permitían estar cerca e incluso hacerles una entrevista antes de
que se fueran. Qué diferencia ahora. Peña, por lo que se vio, nos tiene fríos.
¡Brrr!
¿Cacería de
brujas? No, ¡de rateros!
Narró el lunes Ciro Gómez Leyva en su columna “La
historia en breve” que el viernes hoy hace una semana, a la llegada de la
candidata del PRI a la gubernatura de Nuevo León, Ivonne Álvarez, a una
celebración masiva con motivo del Día de las Madres la recibió un grito de
“¡Bronco, Bronco, Bronco!”. La gente coreaba el nombre del candidato
independiente Jaime Rodríguez, hoy a un tris de convertirse en el primer
gobernador independiente en la historia del país, pues pese a toda la campaña
negra que le desató el sistema priista, al que perteneció, va arriba y no
encuentran cómo tumbarlo.
Con tal de tratar de disminuirlo lo acusan de todo. Se
han metido hasta con su familia, ante lo que responde: “No tienen escrúpulos”.
Para él, se enfrenta una elección de Estado. “–¿Irías a fondo contra Rodrigo
Medina?”, le pregunta Ciro. Le responde: “–Lo vamos a revisar a fondo a él y al
anterior. Pero a través de una fiscalía anticorrupción que no dependa de mi gobierno”.
Vuelve Ciro: “–Vendrá la cacería de brujas”. Le revira El Bronco: “–Vendrá la
cacería de rateros”.
Retomo esto porque el martes pasado, el presidente de
la Comisión de Vigilancia del Congreso del Estado, Francisco Garrido Sánchez, descartó que en la revisión de las cuentas públicas del
ejercicio fiscal del 2014 vaya a haber "cacería de brujas" (nota del
portal alcalorpolitico.com).
Garrido habló porque a partir de
esta semana el Congreso debió haber empezado a recibir las cuentas públicas de
los 356 entes fiscalizables. El plazo vence el 31 de este mes a las 12 de la
noche. Creo que en realidad el asunto requería una respuesta más precisa y
contundente, tipo Bronco: cacería de brujas no, de rateros.
Para variar, de acuerdo a un
reporte preliminar, de los 70 ayuntamientos que resultaron observados por la
cuenta pública de 2013, un total de 23 no pudieron solventar el presunto daño
patrimonial y 47 lo hicieron en su totalidad. El daño patrimonial que aún queda
en esos 23 ayuntamientos es por 202 millones 157 mil 777.53 pesos.
Como dato anecdótico no está mal,
porque nunca hemos sabido que de verdad se actúe contra todos los depredadores
de los recursos públicos. No hay ningún funcionario o exfuncionario que esté en
prisión y que haya devuelto lo que se robó, y las propias autoridades y
comisiones y demás zarandajas se hacen de la vista gorda y sólo salen a
declarar para efectos mediáticos, pero nada más. Nunca van en serio, ni lo
irán, hasta que no llegue un opositor al Gobierno del Estado o un independiente.
Que Elí le
echará el hombro a Américo
Buen argumento el que maneja Elízabeth Morales García,
candidata a diputada federal por el distrito de Xalapa Urbano. Al menos se sale
de lo trillado que andan repitiendo los demás candidatos.
Apunta que de acuerdo a las proyecciones hechas por
los expertos financieros del Gobierno Federal, para el próximo año disminuirán
al menos 3 por ciento las participaciones federales para los municipios, lo que
equivale a pensar que el Ayuntamiento de Xalapa tendrá menos dinero para
realizar obra pública.
Pero entonces, qué cree. Asegura que para ese tiempo
ya será diputada federal por lo que el alcalde Américo Zúñiga Martínez ya puede
roncar tranquilo y a pierna suelta pues ella será su ángel de la guarda ante la
Federación ya que es una experta en concursar recursos para proyectos y
programas y que a los xalapeños nos espera el paraíso terrenal. Y, claro, que
votemos por ella. ¿Cómo la ve?

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