Prosa aprisa
¿La descoordinación fiscal, va?
Arturo Reyes Isidoro
El efecto
Duarte no cesa.
Si ya causó
estragos de largo plazo en la vida económica y social del Estado, podría
extenderse ahora a todo el país.
Haber
dejado en bancarrota las finanzas estatales ha orillado al gobernador Miguel
Ángel Yunes Linares a solicitar al Gobierno federal apoyo extraordinario para enfrentar
la situación de emergencia que se vive.
Pero la
Federación ofrece a cambió sólo “mesas de trabajo”, no obstante que a Oaxaca y
al Estado de México sí los ha beneficiado más allá de lo normal.
En su
mensaje inaugural hace 14 días el gobernador dijo a los veracruzanos, ante las
cúpulas nacionales del PAN y del PRD, que para salir de la crisis había solicitado
el apoyo del Gobierno Federal.
Expresó que
lo había hecho “porque es indispensable y porque tenemos derecho a ello, somos
parte sustantiva de la Federación y esto da razón y fuerza a nuestra demanda”.
Fue claro y
contundente: “… al Gobierno federal no demandamos limosnas sino justicia y equidad”.
Recordó lo
que es innegable: que Veracruz ha aportado y aporta a la Federación mucho más
de lo que recibe y de lo que ha recibido históricamente.
Por ello
fue insistente: “… hoy que atravesamos una crisis en paralelo derivada de
hechos de corrupción, también sin paralelo, esperamos una respuesta favorable a
nuestras demandas”.
El viernes
pasado dedicó todo el día a analizar la magnitud de la crisis financiera que le
heredaron, tarea en la que trabajó hasta la noche.
En reunión
con la titular de Finanzas, Clementina Guerrero, funcionarios de la dependencia
y secretarios de despacho, se adelantó que habían llegado ya a algunas
conclusiones “que han motivado
una gran preocupación, toda vez que conforme pasan los días se han encontrado
quebrantos mayores en distintas áreas, compromisos de pago urgente en
diferentes rubros y es indispensable encontrarle solución, teniendo a la vista
que diciembre es un mes de alto gasto en materia salarial, por sueldos,
aguinaldos y otras prestaciones”.
Anteayer lunes
dio un informe pormenorizado de la situación real, que se sintetiza en que se
vive una emergencia financiera y un desastre social, lo que se puede agravar si
el Gobierno federal no apoya con 7 mil millones de pesos de 10 mil que se
necesitan para hacer frente a los compromisos de fin de año, de los cuales sólo
se tienen 3 mil.
Pero, acusa
Yunes Linares, el Secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade,
hace como que la virgen le habla, y la negativa federal amenaza con encender
una mecha que puede causar una gran explosión de tal magnitud que puede
dinamitar la coordinación fiscal Federación-Estado que ahora existe, lo que
llevaría a replantear el Pacto Federal.
Economistas
prestigiosos como Arturo Francisco Gutiérrez Góngora y Alejandro Fuentes
Alonso, ambos de la Universidad Veracruzana, así como el Doctor
Luis Gordillo, catedrático de la School of de Law-University of Deusto- Bilbao, le ven inconvenientes a una separación
fiscal.
El primero de
ellos argumenta que la
Constitución permite que cada Estado establezca los impuestos que considere
necesarios por lo que, afirma, descoordinarse es posible, pero recuerda que, sin
embargo, la misma Carta Magna reserva algunos bienes para que sean gravados
exclusivamente por la Federación.
Cita los casos
de la energía eléctrica, la producción y consumo de tabacos labrados, la gasolina
y otros productos derivados del petróleo, los cerillos y fósforos, el aguamiel
y productos de su fermentación, así como la explotación forestal y la producción
y consumo de cerveza.
“Las entidades
federativas participamos de la recaudación de los impuestos a estos bienes pero
estamos impedidos a gravarlos. Romper el pacto fiscal no nos dará acceso a esos
recursos”.
Destaca que
romper el Pacto Federal también lleva a considerar el establecimiento de
medidas que llevan un importante costo. “Tendremos que contar con un sistema de
administración de los ‘impuestos veracruzanos’ que serán aprobados por el Congreso
local, y el diseño de los mismos no es menor”.
Y plantea: ¿Cómo
tratar las compras foráneas de insumos para los empresarios veracruzanos?
¿Serán deducibles? ¿Si vivo en Ciudad Mendoza y trabajo en Puebla, pagaré
impuestos adicionales por la residencia en este Estado? ¿Me permitirán
acreditar los que me retiene mi patrón en Puebla? ¿Cambiaremos el mecanismo de
acreditación en el IVA para que no se acrediten las compras en el “extranjero”
esto es, fuera de Veracruz? ¿O estableceremos mejor un impuesto local al
consumo final como el que existe en el vecino país? ¿Nos olvidamos de gravar el
petróleo o ponemos un impuesto al extractor del mismo con un impuesto adicional
al que cobra la Federación, pasando por encima de la Constitución?
Señala: “Pero
hay algo más grave que el diseño de la política y administración de los impuestos.
Resulta que Veracruz ha venido aportando a la producción nacional, al PIB,
entre 4 y 5 por ciento del total. A cambio, la Federación ha aportado más del 6
por ciento del total de recursos distribuidos a nuestra entidad”.
Fuentes Alonso,
por su parte, dice que: “No nos podríamos nosotros salir de ese sistema porque
romperíamos esa tradición federalista; si uno se sale, entonces tendrían que
salir todos los demás”. A su vez, el doctor Gordillo, en conferencia el jueves
pasado en el Palacio Legislativo dijo que no es recomendable desligarse de la Federación en materia de recaudación
fiscal ya que a largo plazo serían más los problemas que los beneficios.
En contraparte,
el diputado local independiente y exSecretario de Gobierno, Gerardo Buganza
Salmerón, le puso el cascabel al gato el pasado 8 de noviembre cuando propuso
en tribuna que Veracruz se descoordine fiscalmente de la Federación y que el Estado
cobre sus impuestos y le dé al Gobierno federal lo que le corresponde.
“No es
posible que en estos momentos que Veracruz necesita ser subsidiado no haya
apoyo de la Federación, que su titular diga que se adquieran pasivos o es
cuento de ustedes allá en Veracruz”.
Manifestó que Veracruz ha sido un Estado tratado injustamente en materia
económica, “por lo que es necesario decirle a la Federación que o cumple o
tendremos problemas todos”.
Hace ocho días, el 6 de diciembre volvió a la carga al presentar un
anteproyecto de punto de acuerdo para dejar sin efecto la adhesión de Veracruz
al Sistema Nacional de Coordinación Fiscal a fin de que el Estado reactive sus potestades para gravar y, por
ende, ser autosuficiente.
Dijo que
descoordinarse implicaría hacerse cargo del cobro de los impuestos al ingreso y
al consumo, e incluso de algunos especiales “que defina la soberanía estatal”,
lo que implicaría la definición de actividades a gravar y tasas a aplicar, lo
que a su vez provocaría una competencia entre estados o con el Gobierno federal
para atraer inversiones y contribuyentes a su esfera.
Argumentó que aunque el Estado dejara
la coordinación fiscal, mantendría su participación en los impuestos ya
mencionados por Gutiérrez Góngora.
Sobre los
esquemas de transferencia como las aportaciones federales, planteó que se sigan
proporcionando al Estado, aunque no esté adherido a la coordinación fiscal,
“tal como ocurrió antes de 1997, cuando se incorporaron las aportaciones a la
Ley de Coordinación Fiscal”.
Ayer, en forma
coincidente, los titulares de los poderes Ejecutivo y Legislativo, Miguel Ángel
Yunes Linares y Sergio Hernández Hernández, respectivamente, se hicieron eco de
esa iniciativa y plantearon: o hay rescate financiero de Veracruz o habrá
desincorporación (hablaron de desincorporación, no de descoordinación) fiscal.
El 10 y el 11 de
noviembre (“La propuesta de Buganza” y “Descolonizarnos de la Federación”) y el
6 de diciembre (“Justicia y equidad, no limosna”), me ocupé del tema y dije que me parecía viable, razonable, justa, audaz
y revolucionaria la propuesta bugancista, revolucionaria porque el resto de los
Estados se sumaría y obligaría al gobierno central a replantear el contenido
del Pacto Federal.
El efecto
Duarte, pues, como expreso al principio, y la desatención de la Federación
pueden ser la mecha que inicie una revolución fiscal que alcanzaría a todos los
estados del país con consecuencias imprevisibles por ahora.
Si el gobernador
Yunes apoyado por el legislativo llevan adelante la iniciativa de Buganza
pueden colocar a Veracruz como punta de lanza y Estado señero que ha sido en la
historia de México e iniciar la transformación del país en materia fiscal y
ponerlo al día en el preciso momento en que todas las sociedades del mundo
cambian y se adaptan a las necesidades y a las nuevas circunstancias, y porque
además nada es para siempre y menos lo puede ser el injusto e inequitativo
trato que da la Federación a Veracruz en materia fiscal. Descolonicémonos.

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