Prosa
aprisa
La UPAV, cinco años después
Arturo Reyes Isidoro
El siguiente texto lo publiqué en “Prosa
aprisa” del 18 de julio de 2011, hace poco más de cinco años. Porque lo
considero vigente y porque el tema está en el centro de la polémica mediática
de nuevo, lo retomo:
“Entre tantas malas noticias –lluvias,
inundaciones y damnificados, carreteras destrozadas, hechos de violencia,
despido de trabajadores, aumento desmesurado en los precios de productos
básicos, aumento al precio de las gasolinas, la crisis económica en el Estado,
etc.– una buena que se produjo la semana pasada, sin duda alguna, fue la
creación de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz.
Tan pronto se supo que sería creada esta
institución educativa surgió la polémica. Varias voces se pronunciaron en
contra. Creo que más que por los fines en sí, por la sospecha de que pudiera
ser refugio de políticos en el desempleo o refugio del gobierno para pagar
favores colocando ahí a personas con las que quisiera saldar algún compromiso.
Acaso alguna desconfianza procediera también
del recuerdo de la que creó en 2001 en el Distrito Federal el entonces jefe de
Gobierno Andrés Manuel López Obrador –la Universidad Autónoma de la Ciudad de
México (UACM)–, que igual generó polémica muy parecida a la que se dio aquí
–capricho de gobernante, sin la debida planeación, con nivel académico dudoso,
populista, etc.–, universidad que, como se temía, hoy es rehén de los intereses
de las tribus del PRD.
Yo soy de los que creen que todo lo que
tenga que ver con la educación debe ser bienvenido y que a la sociedad
corresponde vigilar que programas, instituciones, en verdad cumplan con los
objetivos para los que son creados y que se logre y mantenga un buen nivel
académico, una buena calidad educativa.
Si nuestros políticos y nuestras autoridades
gastan, despilfarran, desvían, hacen mal uso de los recursos públicos en cosas
que sólo son de provecho para ellos, para sus grupos o intereses o para sus
partidos políticos, entonces, que se utilicen para una buena causa como es la
creación de una universidad debe ser bien recibido y aprobado.
Esta vez debe aplaudirse que en su totalidad
los diputados locales votaron a favor –de 46 nadie se opuso y nadie se abstuvo,
de todos los partidos.
Una de las cosas que hicieron bien al
aprobar la Ley que creó la nueva Universidad fue que al desaparecer el
Instituto Veracruzano de Educación Superior, sus alumnos salvan sus derechos al
ser incorporados a la nueva institución. También que, por el contenido de la
nueva disposición legal, las bases parecen serias, sólidas, sin denotar
improvisación.
La UPAV –se dice– nace como un organismo
público descentralizado, con partición pública y privada y sectorizada a la
Secretaría de Educación de Veracruz, y la educación que impartirá se hará con respeto
a los principios de libertad de cátedra e investigación así como de libre
examen y discusión de ideas. Llaman la atención sus modalidades educativas:
será abierta, semiescolarizada, a distancia y ‘las que sean necesarias’ para
dar cumplimiento a los objetivos; sus horarios serán flexibles.
Esto me hace imaginar que fue creada para
acabar en su totalidad con el problema de los jóvenes que no pueden ingresar a
la Universidad Veracruzana (UV) (este año, de 34 mil 500 aspirantes no fueron
admitidos 19 mil) y para dar oportunidad también a quienes no pueden ir
al sistema escolarizado, tradicional, ni a vivir a la gran ciudad. El hecho de
que sea a distancia habla de que han pensado en las nuevas tecnologías de la
información y creo que de esa forma ya no podrá estudiar una carrera
universitaria quien no quiera.
Sobre el estatus del rector, es algo
parecido a la UV: El dictamen aprobado establece que el rector de la
Universidad Popular Autónoma de Veracruz durará en su desempeño cuatro años,
pudiendo ser designado para un segundo; para ocupar ese cargo es necesario ser
veracruzano, mayor de 35 años de edad; poseer título de licenciatura expedido
por autoridad o institución legalmente facultada para ello y contar,
preferentemente, con estudios de posgrado y obra reconocida.
Con la aprobación de la ley se crea la Junta
de Gobierno, que a la brevedad deberá expedir la normatividad interior que
reglamente las disposiciones de la ley. También se creará el Consejo Técnico
Académico, Direcciones, Subdirecciones y Jefaturas de Departamento o
equivalentes; el domicilio de la UPAV estará en la capital del estado y podrá
contar con las sedes necesarias para el cumplimiento de su objetivo. O sea, que
se está pensando también en descentralizarla.
Sin ningún prurito de mi parte, si no deja
de hacerme ruido por qué Universidad Popular. Acaso sea porque se pretende que
sea para jóvenes del ‘pueblo’, es decir, de las clases menos favorecidas,
aunque ello marcaría ya una distinción frente a otras de élite. No importa si
eso sólo son elucubraciones mías, lo importante, creo, es que no sea populista
en el sentido peyorativo que le conocemos”.
El miércoles el gobernador Miguel Ángel
Yunes Linares declaró que viajaría a la Ciudad de México para entrevistarse con
el Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, para, entre otras cosas,
abordar el caso de la UPAV ya que la propia SEP le había informado de la
emisión de 100 mil certificados “dudosos”.
Sé de muchos casos de jóvenes, incluso
profesionistas, que de la mejor buena fe y con la mejor intención de superarse
se inscribieron y estudiaron en la UPAV y han cursado carreras en forma, pero
también sé de muchos casos de quienes no se les ha entregado la documentación
que los acredita como egresados, aparte de los cien mil a los que habrían
entregado algún certificado “dudoso”.
No se sabe qué decidieron al respecto en el
encuentro en la capital del país, pero sería deseable que no se lastimara más a
quienes viven en la incertidumbre y el riesgo de haber perdido tiempo y dinero
y haber hecho esfuerzos inútilmente cuando lo único que deseaban era tener una
carrera profesional que los insertara en el mundo laboral para ganarse la vida
honradamente.
Ojalá y tanto en la SEV como en la SEP
encuentren la forma de acreditar a quienes hicieron estudios y los certifiquen
con todas las de la ley, los que verdaderamente demuestren que estudiaron,
muchos, creo que la inmensa mayoría, jóvenes y personas que no pueden pagar una
universidad privada y que en su esfuerzo dejaron hasta parte de su vida.
El nuevo gobierno les haría justicia,
acabaría con la incertidumbre en que viven y los alentaría a empeñarse en ser
mejores ciudadanos, mejores veracruzanos. Yo soy de los que opinan que se debe
corregir lo que esté mal pero que a la UPAV se le debe rescatar.
Investigan ya el caso de la CDI
Entre los
delegados federales –según me comentó uno de ellos– daban ayer doble contra
sencillo que tanto Irais Maritza Morales Juárez como Shariffe Osman Flores
tienen sus horas contadas en la delegación estatal de la Comisión para el
Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).
Esto luego
de que desde la oficina central en la Ciudad de México se inició una
“supervisión interna” del caso, según publicó el portal informativo animalpolitico.com, que denunció el
lunes pasado tráfico de influencia o –como se le llama ahora– conflicto de
interés, consistente en que Osman Flores, administrativa de la dependencia, ha
beneficiado con contratos millonarios a sus familiares con el visto bueno de su
jefa y amiga Morales Juárez (Léase “Prosa aprisa” del miércoles “Hombres y
mujeres, la corrupción por igual”).
“La CDI ya está supervisando el caso para deslindar responsabilidades sobre
el comportamiento de los servidores públicos”, apuntó la dependencia, que
subrayó que están obligados “técnica y moralmente a aplicar los recursos
federales con transparencia y a evitar el posible conflicto de interés”, según
publicó el portal.
Ahora podrían
inhabilitarlas por prácticas corruptas o enfrentar a la justicia federal si se
hubieran desviado recursos.

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