Prosa aprisa
Los motivos de
Buganza
Arturo Reyes Isidoro
Inesperadamente, el 14 de
julio del año pasado, mediante un video, Gerardo Buganza Salmerón anunció su
decisión de buscar ser candidato independiente a la gubernatura del estado, lo
que lo llevó tres días después a renunciar por decisión propia a la Secretaría
de Gobierno, que ocupaba por segunda ocasión en el presente sexenio.
En aquel autodestape suyo
dijo que “dos veces las mafias políticas de los grandes partidos políticos” le
habían impedido ser gobernador.
“En 2004, le gané
la elección a Fidel (Herrera Beltrán) y a Dante (Delgado Rannauro) pero
autoridades hicieron sus típicas trampas para quitarme la victoria, me dejaron
en segundo a solo .2 por ciento de los votos del ganador; si ese resultado me
reconocieron, imagínense de qué tamaño fue mi triunfo contra el sistema”.
Agregó: “No sólo la mafia del PRI me quitó mis
aspiraciones políticas, ocurrió lo mismo con el PAN un sexenio después. Felipe
Calderón manipuló a los panistas desde Los Pinos para hacer candidato a un
expriista verdaderamente atroz, Miguel Ángel Yunes”, recordando que hacía cinco
años entonces había dicho que se encargaría de que Yunes Linares no ganara la
gubernatura “ya que Veracruz no se merecía un personaje tan nefasto”.
Su renuncia al cargo, que ocupaba por segunda ocasión, no
se la había pedido el gobernador Javier Duarte, quien se extrañó que la
presentara tan pronto y sin consultarle la decisión, pero el reciente triunfo
entonces de Jaime Rodríguez “El Bronco” como candidato independiente a la
gubernatura de Nuevo León y señales de que no se combatirían pillerías adentro
del Gobierno que él había detectado y denunciado, sino que, por el contrario,
se negociaría un pleito legal que ya había ganado a los concesionarios extranjeros
de la construcción del túnel sumergido de Coatzacoalcos, que significaban 2,500
millones de pesos que se tendrían que devolver al erario público, lo alentó y
lo orilló a no esperar más para irse.
“Vemos que las cosas no están bien, hay que cambiar de
fondo si en verdad aspiramos a estar mejor”, expresó cuando anunció su renuncia
y le volvió a arrimar el caballo “a las
mafias de los partidos políticos” y de paso acusó a Fidel Herrera de encabezar
un “PRI viejo”, de “trampas”, de “política oscura”, de “triquiñuelas y engaño”,
o sea, lo llamó tramposo, oscuro, artimañoso y mentiroso.
A pocos días de su renuncia, y ya como
aspirante a candidato independiente, una noche me invitó a cenar a su casa en
Xalapa. Me platicó sus motivos, me explicó detalles y me mostró legajos de
documentos para sustentar lo que me revelaba, algunos detalles que
posteriormente en una comida con un grupo de columnistas le volvería a
escuchar, algunos documentos que aunque de pasada mostraría con el ofrecimiento
de que nos daría un cuadernillo completo.
Buganza tomó muy en serio la apertura para
que hubiera candidatos independientes y decidió actuar en consecuencia,
aplicándose con mucho empeño y cuidado en cumplir todos los requisitos legales
para obtener su registro, un trabajo en el que empleó muchos meses y recursos
que le habían facilitado amigos empresarios en especial del norte del país,
realizando recorridos por el estado y abriendo “Casas Independientes” a manera
de oficinas municipales, o regionales, o distritales.
Apenas el pasado lunes 25 de enero había
enviado un boletín de prensa un tanto extraño, en el que anunciaba “que muy
pronto” habría sólo un candidato independiente para la mini gubernatura y que
daría a conocer en los próximos días “un
anuncio importante que impactará en la ciudadanía respecto al tema de la
contienda para la gubernatura del 2016-2018”. ¿De qué anuncio se trataba? ¿El
de su renuncia, o de que denunciaría anomalías en el registro de los otros
“independientes” que los sacaría de la contienda y sólo quedaría él?
¿Cuál fue la gota, o las gotas que
derramaron el vaso? Porque, según pude indagar ayer, una decisión que lo orilló
a retirarse fue que el proceso de la figura de los candidatos independientes se
“acorrientó”, esto es, que aunque lo nieguen las autoridades del Organismo
Público Local Electoral (OPLE), se permitió el registro de candidatos
“independientes” sin cumplir con los requisitos legales, cualquier
politiquillo, sólo para utilizarlos y fraccionar el voto a favor de un partido,
como en el caso del “cardenista” Antonio Luna Andrade, quien no es ningún
secreto que lo utilizan, manipulan y financian desde la Subsecretaría de
Gobierno, quien no tiene una estructura para haber conjuntado los requisitos
que se pedían.
Sin duda, por eso en su carta pública
de ayer dijo que “la competencia por los sufragios obliga a la autoridad electoral el
cumplimiento de los principios de
independencia, legalidad, imparcialidad, certeza, objetividad y máxima
publicidad” y que “en Veracruz, a 123
días de la jornada de votación, no hay estas garantías a favor del voto libre y
secreto de los ciudadanos”.
De
ahí que haya dicho también que: “Ya no podemos solapar la seducción de la
hipocresía. Ya no podemos dejarnos
atrapar por la fascinación de la mentira y de las apariencias. En el odio nunca
habrá soluciones a nuestros problemas y necesidades; menos en las ofertas
fáciles”, y que haya rematado con lo siguiente: “Honestidad y compromiso es lo
que necesita Veracruz. No hay asomo de estos elementos entre esa familia, la
mafia política y los partidos que pretenden seguir gobernándonos”.
En
aquella cena en su casa, Buganza tenía muy claro que si la ilegalidad
prevalecía y se daba una contienda inequitativa y amañada, o veía que ya en
campaña no se cumplían sus expectativas de crecimiento ante el electorado,
optaría por declinar. No hubo necesidad de esperar a esto último. En aquel
entonces le pregunté si en todo caso declinaría por otro aspirante. De hecho me
dijo que por el senador José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla, con quien
compartía los señalamientos que le venía haciendo a la administración y con
quien ya había platicado tres veces. Pero Pepe no va a ser candidato. Ayer se
me dio la seguridad que no lo hará por ninguno de los actuales contendientes.
Me
quedó la duda si decidió retirarse también ante la guerra sucia que le pudieran
estar anticipando para preparar su defensa ante el señalamiento de que no
solventó poco más de 14 millones de pesos a su paso como Secretario de
Infraestructura y Obras Públicas, al frente de la cual denunció a empresas y a
empresarios constructores que cometieron fraude en contra del Gobierno del
Estado, pero que extrañamente pararon tanto en la PGR como en la Fiscalía
estatal. Si esto fuera así, lo estarían provocando y le estarían dando un buen
pretexto para que destapara la cloaca con la que se encontró, todo lo cual
tiene debidamente documentado.
Ayer
quise tener su testimonio directo. Por la noche me ofreció que en los próximos
días hablará conmigo.
Pero
anoche apenas estaba acabando de redactar estas líneas cuando el buen compañero
columnista Filiberto Vargas Rodríguez casi me hizo caer de mi sillón cuando leí
su columna “Punto de Vista” que me acababa de enviar. Lea por qué, porque
además él fue Director de Prensa del actual gobierno, conoce muchas cosas de
adentro y está bien relacionado:
“¿Se va Javier Duarte?
Filiberto Vargas Rodríguez
La versión llega desde la capital del país:
En los próximos días Javier Duarte de Ochoa solicitará licencia a su cargo y se
incorporará a la administración federal. Se habla de una Subsecretaría, aunque
la opción más viable es la Dirección General de Infonavit.
Esa sería, en opinión de los analistas
políticos, la medida más drástica para arropar al candidato del PRI, Héctor
Yunes Landa y garantizar su victoria el próximo 5 de junio.
Sin embargo, podría no ser
la única acción promovida desde el centro. Fuentes muy bien informadas
anticipan que está por darse una nueva declinación en la carrera por la
gubernatura. Miguel Ángel Yunes Linares se retiraría de la contienda, como
consecuencia (y parte de la negociación) de la salida de Javier Duarte”.
¡Qué cierre de fin de
semana!
Pero ayer corrió la versión de que
Celestino Espinoza Rivera, titular de la Unidad de Acceso a la Información
Pública de la Sedesol, había sido despedido “sin explicación de por medio”. Su
presunto cese se vinculaba al caso de los jóvenes desaparecidos en Tierra
Blanca, ya que él mismo había declarado a Adela Micha que su abuelo fue muy
amigo de don Manolo Benítez, abuelo de José y Bernardo Benítez, dos de los
desaparecidos, y que asesora a la familia; sin embargo, la dependencia
reaccionó de inmediato y emitió un boletín aclarando que sigue laborando con ellos.
Ojalá que siga asesorando a los familiares del caso Tierra Blanca y que los
muchachos aparezcan con bien, con lo que de paso ayudaría al Gobierno del
Estado.

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