Prosa aprisa
MAYL, en la
inauguración de Etileno XXI; Duarte, ausente
Arturo Reyes Isidoro
Es
increíble la abulia que invade al Gobierno que ya se va.
Ayer en el
municipio de Coatzacoalcos se inauguró la obra privada más importante de todo
el sexenio por concluir, el complejo petroquímico Etileno XXI, en el que
se invirtieron 5 mil 200 millones de
dólares financiados
por 17 bancos nacionales e internacionales, entre ellos el Banco Mundial, el
Banco Interamericano de Desarrollo y la banca de desarrollo de México y Brasil,
¡y el gobernador Javier Duarte no asistió!
En cambio sí
estuvo presente como invitado de honor el Gobernador electo Miguel Ángel Yunes
Linares, e incluso la embajadora de México en Brasil, Beatriz Paredes Rangel.
Anoche la única explicación que me dieron es que Duarte no fue porque no vino
el presidente Peña Nieto. ¡Caramba!
En el mismo
boletín oficial del Gobierno del Estado se destacó que es la inversión privada
al sector industrial más importante en los últimos 15 años en México, por lo que
no se trataba de cualquier cosa. El hecho era histórico y la última gran
oportunidad para que Duarte se luciera y hablara de su política de desarrollo
económico, y sin embargo le dejó toda la cancha a su odiado enemigo. Increíble,
pero cierto.
En representación
del presidente Peña Nieto vino el secretario de Energía, Pedro Joaquín
Coldwell, y estuvo presente el director general de Pemex, José Antonio González
Anaya.
Utrera impidió diálogo
En el acto,
cuando Miguel Ángel llegó, al ver al alcalde Joaquín Caballero Rosiñol,
sonriente se dirigió a saludarlo y en forma respetuosa y amable le pidió que
atendiera su solicitud para que lo reciba el cabildo porteño a efecto de tratar
el tema de la inseguridad, recordándole que tendrán que trabajar juntos un año,
y aunque de momento Joaquín se turbó y se sonrojó, cuando iba a responder se le
acercó de manera apresurada el jefe de la oficina de la representación del
Gobierno del Estado, José Luis Utrera, quien en corto lo amenazó con acusarlo
con el gobernador Duarte, por lo que Caballero Rosiñol sólo se concretó a
extenderle la mano a Yunes Linares para despedirse.
Una oposición responsable
La semana
pasada planteé la pregunta sobre cuánto tiempo les llevará a los priistas
recuperar la gubernatura que acaban de perder, si a nivel federal les llevó
doce años obtener de nuevo la Presidencia.
Con todos
los priistas de jerarquía con los que he platicado luego del 5 de junio les he
escuchado decirme muy seguros que en dos años, a partir del próximo 1 de
diciembre, estarán de vuelta en Palacio de Gobierno. Me he limitado a
escucharlos.
Pero en
Veracruz estarán en posición de iniciar el intento de rescate sólo cuando se
den cuenta y entiendan plenamente que ya están en la oposición, de tal forma
que entre más se tarden más retrasarán su regreso.
Aunque no,
luego de 86 años de haberse mantenido en el poder, no se ve fácil que les entre
en la cabeza y que se den cuenta y acepten que su situación política cambió
radical y dramáticamente para ellos y que, por lo tanto, tendrán que actuar de
nueva manera. Su problema, pues, también es mental.
No es fácil
sacudirse la costumbre, máximo cuando se ha convertido en un hábito, en este
caso el de mandar y de actuar conforme a sus reglas de poder, un hábito que por
inercia creerán equivocadamente que mantienen, quién sabe por cuánto tiempo más,
porque ya no tienen con qué.
El
escenario ya les cambió y les va a cambiar más radicalmente a partir del
próximo 1 de diciembre cuando se den cuenta que ya no tienen el poder político
de mando, que sus reglas ya no aplican para los veracruzanos y que se tendrán
que sujetar a otras ajenas o a las que les impongan, como ellos impusieron por
muchos años.
En uno de
sus hermosísimos y enriquecedores ensayos, el XXIII, “De la costumbre y de cómo
no se cambia fácilmente una ley recibida”, el genio y la inteligencia que fue
Michel de Montaigne escribió que la costumbre “es violenta y traidora maestra
de escuela”. Quería significar que sin darnos cuenta “nos pone encima la bota
de su autoridad” y que con la ayuda del tiempo nos descubre de pronto un
“furioso y tiránico rostro, contra el que ya no tenemos siquiera la posibilidad
de alzar los ojos”.
La
costumbre, pues, el hábito del poder a su manera se impuso desde hace mucho,
muchísimo tiempo, a los priistas y ahora, 86 años después, tendrán que alzar
los ojos y se quedarán sorprendidos y perplejos ante lo desconocido para ellos:
saber que están ya en la oposición, para lo que nunca se prepararon para serlo.
Menudo lío.
Porque una
cosa es que a partir del pasado 5 de junio hayan pasado al lado opositor y otra
que estén conscientes de ello y actúen en consecuencia , esto es, tendrán que
aprender a ser oposición, y si quieren sobrevivir bien e intentar en serio el
regreso al poder, a ser una oposición responsable.
Pero en los
estertores del dinosaurio veo y escucho cómo siguen pensando y actuando –incluso
desesperadamente– al viejo y tradicional estilo priista, sin siquiera hacer una
pausa, la pausa necesaria de la que habló Manlio Fabio Beltrones el lunes
pasado, para que les caiga el veinte y se den cuenta de su nueva y terrible
realidad.
En 2017, en
sólo unos cuantos meses más, por primera vez en su historia los priistas de
Veracruz irán a un proceso electoral para elegir alcaldes y diputados federales
como oposición. Será interesante ver de qué forma encaran el gran reto.
Porque las
circunstancias ya no les serán las mismas no teniendo todos los recursos
humanos, materiales y económicos ni las facilidades con las que contaron hasta
el pasado proceso electoral, pero además si vuelven a sus viejos métodos los
electores en automático los van a rechazar.
Una
pregunta interesante es de dónde van a sacar 212 candidatos a presidentes
municipales idóneos, esto es, que se distingan por su honestidad, su
identificación con las causas populares y que sean bien aceptados por sus
vecinos, porque si salen con los mismos de siempre, bastante conocidos ya, no les
esperará nada bueno.
No que
necesariamente todo lo tengan irremediablemente perdido de antemano, pero
aparte de que se den cuenta de que tienen que actuar como oposición
responsable, tendrán que llegar verdaderamente unidos.
En ese
sentido, hoy los senadores José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla, ya el único
con pasta de líder de todo el priismo veracruzano, además congruente y con
autoridad moral, y Héctor Yunes Landa, ahora con licencia, darán un paso muy
importante y necesario cuando, salvo inconveniente de última hora, ofrezcan una
conferencia de prensa al medio día en uno de los cafés La Parroquia del centro
histórico de Veracruz (¿no van al de los llamados “200 años” porque era el
preferido de Duarte?) para reafirmar su alianza y dar un mensaje de unidad a
todos sus correligionarios del estado.
Será un
primer paso verdaderamente importante, aunque no suficiente para intentar
volver con éxito en el corto plazo. Otro más lo tendrán que dar en agosto
cuando en unidad acuerden quién será el relevo de Felipe Amadeo Flores Espinosa
al frente del CDE del PRI, quien tiene decidido ya irse una vez que no quede un
solo pendiente del proceso electoral que todavía no se cierra definitivamente.
Es cierto,
primero el uno y luego el dos, pero el tiempo apremia porque corre, ya que en
sólo 24 meses más volveremos a ir a las urnas para elegir al próximo gobernador,
y lo más propicio y conveniente para los tricolores veracruzanos sería que este
medio día Héctor se descarte definitivamente y le alce la mano a Pepe y todos
se pongan a trabajar en torno a su persona, ya que con su intención de volverse
a postular lo único que ha logrado Yunes Landa es causar confusión, división,
incredulidad y desencanto entre los priistas.
Pero para
2017 estará muy fresco todavía el recuerdo y el peso de la mala imagen de
Javier Duarte, por lo que será interesante escuchar y saber este jueves si como
lo hizo Manlio Fabio Beltrones el lunes, los Yunes rojos condenan también, con nombre y apellidos, a
esos “políticos que incurrieron en excesos, que no
tuvieron conductas transparentes y que no actuaron de manera responsable” que
mencionó el sonorense y a quienes atribuyó, en gran parte, la derrota del
pasado 5 de junio.
¿De
paso aprovecharán su encuentro con la prensa jarocha para tomar la iniciativa y
hacer suya la bandera anticorrupción y antiimpunidad pidiendo a sus compañeros
diputados locales que actúen con responsabilidad y que no blinden a ningún
responsable de los que ya se van por el daño patrimonial que han causado a los
veracruzanos, máxime que ese fue su discurso como aspirantes priistas a
gobernador durante todo 2015?


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