Prosa aprisa
Se
apeja el PRI: quiere conteo voto por voto casilla por casilla
Arturo Reyes Isidoro
Pasadas las ocho de la noche de ayer
hablé con Omar Miranda Romero, ex titular de prensa del PAN estatal y actual
tesorero del mismo, así como representante financiero de la Coalición Unidos
para Rescatar Veracruz.
Quería saber si tendrían alguna reacción
informativa ante la demanda del PRI de que se abran todas las casillas “ante
irregularidades… para corregir las anomalías que hemos registrado
y eliminar la sospecha de que la voluntad de los veracruzanos no ha sido
respetada”, según había declarado el dirigente estatal tricolor, Felipe Amadeo
Flores Espinosa.
Contra lo que yo esperaba lo noté muy tranquilo. “Es una
estrategia de ellos junto con Morena. Se resisten a perder”, me dijo y me
comentó que había un receso en el Consejo General del OPLE, pero que el
recuento seguía en los consejos distritales y que este jueves deberán tener el
resultado final.
Ante su tranquilidad, le pregunté si tenían las actas
certificadas, las pruebas del triunfo de
su Coalición. Me respondió afirmativamente, pero además me dijo que en
los distritos donde se habían abierto paquetes electorales, como en Misantla,
era cierto que al PRI le salían unos votos de más, pero que para sorpresa de
los tricolores salían muchos más para el PAN-PRD por lo que se ampliaría su
ventaja.
El lunes, el candidato de la Coalición Para Mejorar
Veracruz, Héctor Yunes Landa, en conferencia de prensa había reconocido que los
resultados preliminares no le favorecían, incluso fue más allá.
“Los sufragios emitidos en la jornada de ayer deben ser
interpretados con gran mesura. Existe una sociedad agraviada que se manifestó
contra una forma de hacer política que se ha agotado. No hay forma de
interpretar el mensaje de las urnas del día de ayer: Veracruz está cansado de
su postración, del abuso, del engaño”, manifestó.
E incluso convocó al priismo “a ser una
oposición firme pero responsable e inteligente”, y además pidió vigilar al
nuevo gobierno, “no permitamos el abuso, no permitamos la represión, no
permitamos las vueltas hacia atrás”.
Anoche se filtró que los presidentes de los
partidos de la Coalición Para Mejorar Veracruz saldrían a dar una conferencia
de prensa para denunciar un “megafraude
electoral” y que pedirían que se anulara la elección, pero hasta el momento de
redactar esta columna no había ocurrido.
Una versión manejaba que había más de 90
mil votos nulos y que “prácticamente” todos eran de la alianza que encabezó
Yunes Landa.
“Son los últimos coletazos del dinosaurio
que se resiste a morir en Veracruz no obstante que ha sido asaeteado por todo
el pueblo veracruzano”, me dijo anoche Omar Miranda. “Se ve que no entendieron
el mensaje claro y contundente de los veracruzanos del domingo pasado, y con lo
que pretenden lo único que van a lograr es que aumente el repudio popular
ciudadano en su contra”.
Concluyó: “Por lo que se ve quieren
incendiar Veracruz porque lo que pretenden es desconocer la voluntad del pueblo
que por primera vez salió a votar sin miedo y eligió libremente, pero todo lo
que hagan y la reacción que provoque de un pueblo cansado de tanto abuso será
única y exclusivamente responsabilidad del Gobierno del Estado y de los
partidos a su servicio”.
Los coletazos, pues, siguen.
Intentan
desestabilizar la elección: OPLE
Anoche mismo, el OPLE Veracruz reiteró a la sociedad veracruzana que
su voto será respetado y dijo que se conducía con estricto apego a los
principios rectores de la función electoral, lo que quedaría de manifiesto
cuando finalicen este jueves 9 de junio a las 12:00 horas los cómputos de la
elección de gobernador y el próximo viernes 10 de junio a las 16:00 horas los
cómputos de diputados.
Negó, además, “categóricamente” que se hubieran
suspendido los cómputos distritales en los 30 Consejos ubicados a lo largo y
ancho del estado.
“El OPLE Veracruz hace un llamado enérgico a los
actores políticos a esperar los resultados que arroje dicho conteo, conforme lo
marca la normatividad vigente. De igual forma, condena los textos anónimos que
se hicieron llegar a los medios de comunicación, cuyo único fin es
desestabilizar la elección que se realizó estrictamente apegada a la Ley
Electoral, con total certeza, legalidad, independencia, imparcialidad,
objetividad y máxima publicidad”, puntualizó.
Otro
grave daño: ahora a la imagen de Veracruz
Se llama Nayeli, tiene 22 años de edad y
es estudiante de arquitectura en Monterrey, Nuevo León, de donde es nativa.
Quince días antes de las elecciones decidió venir a conocer Xalapa y el puerto
de Veracruz.
Por amistad con una joven de mi familia,
Khrysta, que estudia diseño en una escuela de la capital regiomontana, Nayeli
fue nuestra huésped hasta ayer cuando regresó a su tierra nativa.
Pero Nayeli tuvo la peor recepción que
su familia no esperaba: llegó la noche cuando se dio la masacre en el antro
Madame. Y, luego, los días que siguieron fueron de mucha inquietud para los
suyos por toda la violencia poselectoral en todo el estado que incluyó
decapitados y descuartizados.
Por la reacción de su familia supe que
la imagen que estaba dando Veracruz fuera del territorio estatal era la peor,
ya que los medios informativos estaban repercutiendo todos los hechos de sangre
y violencia que estaban ocurriendo.
Por eso, como veracruzano, me preocupó
no sólo que su madre le llamara todos los días para saber cómo estaba, sino
para recomendarle, suplicarle incluso, que por ningún motivo fuera a salir a la
calle ni de día y menos de noche. Algunas veces ella le obedeció, en especial
el 5 de junio, y me dolió que permaneciera encerrada y no conociera tantos
atractivos que tenemos en los alrededores de Xalapa y en el puerto jarocho.
Siempre la traté de tranquilizar y le
expliqué las posibles razones de la violencia poselectoral, que fue contra
objetivos muy precisos, porque indudablemente fue a propósito (¿han advertido
que pasada la elección cesó como por arte de magia?) para tratar de amedrentar
a opositores ante la competencia que estaban dando al PRI, pero para colmo a
punto de la elección también por las
redes sociales trataron de crear zozobra entre la población para evitar que
fueran a votar.
Justifiqué su temor y el de sus padres
(él ingeniero, me dijo; ella, ama de casa), quienes nunca han venido al estado,
y sinceramente no creo que tengan el menor interés en hacerlo dados los días de
angustia que seguramente vivieron mientras su hija estuvo entre nosotros.
Lo sucedido me dejó la idea de que ante
los ojos de todo el mundo fuera de nuestro territorio, Veracruz es un infierno
de violencia, de horror, ciertamente en parte por culpa de la delincuencia
organizada, pero también irresponsablemente todo alimentado por quienes ordenaron
y utilizaron como estrategia para intimidar a opositores y al electorado
recurrir a la violencia, incluido quema de vehículos, atentados con bombas
molotov (caseras) a oficinas de partidos políticos, secuestro de personas
involucradas en el proceso electoral, tiroteo a sus casas, etcétera.
La elección ya pasó pero las secuelas
quedan, la peor, el grave daño que se hizo a la imagen de Veracruz, en el que
no pensó esta bola de irresponsables todo por el prurito de aferrarse al poder
y seguir medrando para su provecho personal y para lograr impunidad.
Este es otro grave daño a Veracruz que
no se incluye en la lista de los graves pendientes que dejan quienes ya casi se
van. A Nayeli le dije que expresara a sus padres de nuestra parte el deseo de
que vengan al estado para que lo conozcan. No creo que tengan la más mínima
intención de hacerlo.
Pero eso es un ejemplo micro. Lo más
preocupante es que en un nivel macro muchos inversionistas, mexicanos y del
extranjero, lo que seguramente tienen en mente es no venir a arriesgar su
capital en un estado que tiene muy mala imagen, no sólo por los escándalos de
corrupción e impunidad, sino también por la violencia, ciertamente no al grado
de otras entidades, pero eso sólo nosotros lo sabemos, que esta vez fue
alimentada a propósito por otro tipo de delincuentes.
Insisto, ese es otro grave daño que
afecta a los veracruzanos porque si no llegan las inversiones no hay empleos,
no hay prestaciones sociales, no hay suficiente pan en la mesa de miles de
hogares, no hay la prosperidad ni el bienestar que tanto cacarean los programas
oficiales.
Revertir esa mala imagen será otra tarea
y otro gran reto del nuevo gobernador, y creo que todos los veracruzanos
esperamos que lo logre para el bien de todos.

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