Prosa aprisa
“Operadores
políticos”, un mito genial
Arturo Reyes Isidoro
¡Vaya! De
veras que hay tipos con suerte. Fue el martes pasado, hace una semana, cuando
el gobernador Javier Duarte de Ochoa se reunió en privado en el Salón Yanga de
la Casa Veracruz con diputados federales “y senadores de la República” a
quienes reconoció su labor “pues han defendido sus ideologías” (¡zas!) y han
aprobado “importantes leyes que favorecen el desarrollo del país y la entidad”
(¡ajá!).
La
fotografía oficial que se difundió los muestra posando en grupo con una sonrisa
de oreja a oreja y no era para menos, pues luego de que Duarte les habló
fuerte, les dijo que él es el gobernador y que lo será hasta el último día de
su mandato, que impondrá orden y les pidió su apoyo, les comentó que le deja
sembrados “algunos asuntitos” a Miguel Ángel Yunes Linares para que se “entretenga” y no pueda hacer nada de lo que
ofreció al electorado, y para acabarlos de convencer les entregó un sobre
pachoncito a cada uno no sin antes hacerles el reproche de que seguramente eso
aparecería publicado al día siguiente en Notiver.
¡Vaya tipos con suerte!
No se sabe
si ocurrió igual con los diputados locales, con quienes, igual, se reunió el
gobernador dos veces con ellos la semana pasada.
Otra
reunión más tuvo lugar el sábado pasado con todos los secretarios de despacho y
sus respectivos administrativos. Ahí les anunció su decisión de basificar a
todos los trabajadores, algo a lo que se había venido negando, y les dijo que
eso no afectará a Miguel Ángel Yunes Linares, pero quiere que le deban a él el
favor y que lo vean cómo su héroe, que digan que gracias a él el gobernador
entrante no los corrió dizque porque todos son priistas. Los trabajadores
seguramente se lo agradecerán, pero quién sabe hasta donde porque a cambio de
su seguridad laboral pueden quedar reducidos a su sueldo como trabajadores de
base y ser excluidos de las compensaciones, que es donde verdaderamente ganan.
--- o ---
Hubo una
época en el siglo pasado, cuando el PRI hegemónico se mantenía en el poder, en
la que se consideraba necesario, imprescindible, que a la Secretaría de
Gobierno llegara un político con muchas cualidades y habilidades, una de ellas
que fuera un verdadero operador político.
Por ello se
entendía que fuera un funcionario que con base en el diálogo zanjara
dificultades y/o inconvenientes para solucionar cualquier problema, que en todo
caso se anticipara y evitara que surgieran, o que si se presentaban no
crecieran; incluso que llegado el momento y si fuera necesario dejara a un lado
las buenas maneras e hiciera uso de la rudeza o de la fuerza para obligar a que
se llegara a un acuerdo, a un mal arreglo pero preferible a un buen pleito.
Las
características que se le pedían eran para que fuera capaz de evitar que los
problemas le llegaran y le estallaran al
gobernador, quien, de todos modos, se reservaba como la última instancia para intervenir,
pero sólo en casos excepcionales. Pero entonces se hablaba sólo de un operador
político, que imponía respeto, antes de que se abaratara esa figura y surgieran
“operadores políticos” por doquier.
Fue en los
últimos sexenios, antes de que perdiera el poder el pasado 5 de junio, cuando
el PRI de pronto se llenó de “operadores políticos”, “operadores” que fueron
dinamitados en la pasada elección cuando quedó más que claro que no eran tales
sino unos simples repartidores de despensas, láminas, colchonetas, cobijas,
paraguas y otras baratijas, o unos simples compravotos con el dinero del
pueblo. Pero de operadores operadores políticos no tenían nada.
Ellos eran
la fiel versión de un viejo comercial de la época del gobierno de José López
Portillo cuando devaluó la moneda y le dio en la madre al país, crisis que puso
de moda entonces un vino llamado Padre Kino, de bajo precio, que todos
compraban porque ya no tenían para adquirir uno bueno, de calidad, francés,
español o italiano.
Aquel
comercial, que protagonizaba Anthony Quinn, decía que si las cosas fueran
fáciles, cualquiera las haría (y ahí entraba el gancho del comercial para decir
que por eso Padre Kino había costado mucho hacerlo y era de calidad y bla bla
bla).
En la
pasada elección, ya se vio que sus tales “operadores políticos” sirvieron para
nada y para lo mismo… bueno, en realidad salvo para clavarse la lana que les
dieron para “operar”, porque a ellos se les facilitaba todo ya que les daban a
manos llenas y su único trabajo era ir a ver a líderes de colonias para
entregarles despensas, láminas, colchonetas, cobijas y baratijas, a efecto de que,
a su vez, repartieran todo entre potenciales votantes. En realidad, en ese
juego perverso de corrupción, muchos líderes se hicieron ricos porque no
entregaban nada pues lo vendían para su provecho personal.
Por eso,
cuando se necesitaba de veras que operaran políticamente, esto es, que
convencieran a los electores para que fueran a votar por la causa tricolor pese
a todos los negativos que cargaban encima, simple y sencillamente no pudieron o
no supieron cómo hacerlo, aunque muchos de plano no quisieron. Es que no eran
“operadores políticos” sino unos simple vivillos que vivieron muy bien con el
cuento de que eran necesarios para ganar elecciones, y hoy ya está más que
claro que no pasaban de ser unos charlatanes más.
Así, entre
otras cosas, la elección del pasado 5 de junio sirvió también para acabar con
ese mito genial de los “operadores políticos” del PRI. Y pensar que los que
vienen piensan ganar las elecciones con ellos. No aprenden ni aprenderán.
Otros beneficios de la alternancia
Apresuradamente
en el gobierno que ya se va le buscan la cuadratura al círculo para que los
auditores no lo noten, como por ejemplo que durante el sexenio estuvieron
adscritos a la ayudantía del gobernador Javier Duarte ¡79 vehículos!, incluidas
tres ambulancias que siempre están paradas frente a la Casa Veracruz en
magníficas condiciones mientras que la Cruz Roja de Xalapa sólo tiene cinco que
a duras penas funcionan por la falta de mantenimiento debido a que la
administración estatal le debe muchos millones de pesos a la institución.
Que MiYuLi aprovechó coyuntura mediática
No había yo
pensado en esta interpretación que dio ayer Francisco “Paco” Licona al
desplegado que publicó el Gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares en
varios medios:
“Como al principio de su
campaña política, lo que se patentiza de Miguel Ángel Yunes Linares es
que es muy bueno para aprovechar las coyunturas mediáticas. En un desplegado
publicado por el Reforma le solicita al Presidente Enrique Peña Nieto
que haga algo por Veracruz. Creo que nadie espera que Peña Nieto le responda o
le diga “tiene Usted razón”, e incluso “fíjese que ya lo habíamos pensado”. Sin
embargo, de ahora en adelante cualquier movimiento al respecto que haga la
Federación será capitalizado por MiYuLi como un triunfo personal. Para eso fue
el desplegado, para dejar constancia y ganarle el brinco mediático a Palacio y
a los priistas. Así, si la PGR actúa como ya se ha ventilado a nivel nacional,
Miguel Ángel va a poder salir a los medios locales y decir: “¿Ya ven? ¡Me hicieron
caso y la Federación actúa a instancia mía!”, y con eso, obviamente, se
llevaría el mérito y la medalla aunque sea de forma compartida. En sí, la
Federación se ha visto lenta en su reacción y está dejando pasar el tiempo más
del necesario, para actuar en consecuencia en Veracruz. ¡Si la federación iba a
actuar, ya se tardaron!

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