Prosa aprisa
¡Uf! Aseguran pago de sueldos y aguinaldos
Arturo Reyes Isidoro
A la hora en que fije el gobernador electo Miguel Ángel
Yunes Linares, dentro de una semana, el 1 de noviembre, fiesta de todos los
Santos, en la Secretaría de Finanzas y Planeación estarán esperando al comité
de recepción del nuevo gobierno, para iniciar la entrega, las cabezas del
comité creado para tal efecto por el gobernador interino Flavino Ríos Alvarado,
Genaro Mejía de la Merced, Secretario de Gobierno; Antonio Gómez Pelegrín,
Secretario de Finanzas; y Ricardo García Guzmán, Contralor General del Estado.
Oficialmente, el mandatario de
origen panista ha sido ya notificado y esperarán su respuesta. Que se sepa,
hasta anoche no se tenía determinado quiénes integrarán el comité de recepción
y si en un momento dado se pondrá a la cabeza el nuevo gobernador.
Así, mientras la empleomanía
oficial estará gozando de asueto con motivo de los Fieles Difuntos o Día de
Muertos, tricolores y azules estarán partiendo y compartiendo pan de muerto con
chocolate caliente, en lo que será el inicio de una nueva etapa histórica en
Veracruz. El encuentro, por primera vez en la historia de Veracruz, de dos
opuestos, los que llegan y los que se van.
No deja de llamar la atención que
con excepción de Mejía de la Merced, son tres personajes identificados con el
gobierno alemanista los responsables de traspasar el gobierno: el propio
Flavino, Gómez Pelegrín y García Guzmán, puntales desde sus respectivas
responsabilidades de entregar el Estado en el mayor orden posible dentro de
todo el desastre y desorden que generó el ex gobernador Javier Duarte de Ochoa.
Cada día que pasa me pregunto por
qué Flavino sí y Javier no. En apenas 13 días (si se descuenta la medianoche en
que rindió protesta) el minatitleco logró calmar las aguas, ha pagado lo que ha
podido, en especial al magisterio, despacha y atiende a veracruzanos de toda la
geografía todos los días en Palacio de Gobierno cuando no sale de gira por todo
el estado, acabó de un tajo con el pleito que sostuvieron Fidel Herrera Beltrán
y Duarte con el gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares, entrega apoyos y
obras, asiste a todos los actos oficiales que puede, ha logrado la visita al
Estado de varios funcionarios federales, mantiene contacto personal con
representantes de la prensa, responde personalmente al teléfono y se conduce
con toda austeridad.
Un día después de que empezó a
ejercer, el 14 de octubre me invitó a una gira de trabajo en una colonia
popular de la ciudad de Veracruz y de ahí a la Sierra de Chicontepec, al
poblado Ahuatitla Abajo, a más de 45 minutos de la cabecera municipal, con
menos de mil habitantes y cuando mucho 200 viviendas, donde más del 60 por
ciento de la población habla una lengua indígena.
En realidad, no era nada nuevo
para nosotros, que durante el gobierno de Dante Delgado Rannauro viajamos
acompañándolo (la cuarta persona era Gonzalo Morgado Huesca) en forma
permanente por toda la geografía estatal y recorrimos todas las sierras de
Veracruz, aunque a Chicontepec habíamos ido ya en 1974 cuando Rafael Hernández
Ochoa era candidato al gobierno del Estado y regresamos ya siendo gobernador,
cuando Flavino fue director del entonces Departamento de Acción Social y yo era
reportero del Diario de Xalapa.
Durante el largo recorrido
coincidíamos en que es tan fácil y sencilla la tarea de gobernar cuando se
tiene ganas de hacerlo, cuando hay compromiso social y deseos de servir, cuando
el objetivo es el bien común (y cuando no se llega al poder sólo pensando qué y
cuánto robar o qué y cuánto provecho personal sacar, le dije).
Y me llamó la atención y me gustó
la forma austera en que se conduce ya como gobernador, en la plenitud del
pinche poder diría el innombrable cónsul de Barcelona, así sea por unos días,
que es en el poder y en su ejercicio donde verdaderamente se conoce al hombre,
al político en toda su dimensión. Fuimos y venimos sin ningún aparato de
seguridad, en la misma camioneta que ocupaba como Secretario de Gobierno, sólo
él, el Secretario de Gobierno, Genaro Mejía de la Merced, chicontepecano; la
Secretaria de Protección Civil, Yolanda Gutiérrez Carlín; y el diputado local
por aquel distrito, Édgar Díaz Fuentes.
Ese viernes, luego de que
regresamos todavía fue a comer a su casa y luego regresó a su oficina de
Palacio de Gobierno, donde despachó hasta buena hora de la noche, lo que hizo
que algunas secretarias comentaran que estaban extenuadas por todo el trabajo
que habían tenido, pero que qué bueno porque tenía tiempo que no tenían nada
que hacer y se aburrían.
¿Por qué, por qué, me preguntaba
una y otra vez, Javier Duarte de Ochoa nunca hizo nada similar? ¿Por qué tenía
tanto tiempo en que prácticamente había abandonado el gobierno, el trabajo que
implica, si hay tanto qué hacer, si sí hay con qué hacerlo o existen formas de
hacerlo? ¿Por qué ni como candidato ni como gobernador visitó todos los
municipios? (a finales de 2015, de acuerdo a la bitácora de los boletines
oficiales de prensa de la Coordinación General de Comunicación Social, sólo
había visitado 47% de ellos, ignorando a los de las regiones indígenas como Chiconamel, Chalma, Tamalín, Tantima, Citlaltépetl,
Chontla, Ixcatepec, Tepetzintla, Tancoco, Chinampa, Huayacocotla, Ilamatlán,
Texcatepec, Zacualpan, Tlachichilco, Benito Juárez, Castillo de Teayo, Coyutla,
Coahuitlán, Chumatlán y Coxquihui, que se fue sin conocer) ¿Por qué tampoco su
esposa Karime Macías Tubilla en su calidad de presidente del DIF-Estatal y para
cubrirlo?
Duarte, por toda la porquería que se ventila a
diario en la prensa nacional, a la que se advierte que le están filtrando toda
la información del SAT, de la PGR y de Gobernación, desde que llegó al gobierno
arribó ya con la patente de corsario en busca del botín, pues sus tropelías
datan de 2011 o antes, y nunca cobró conciencia de la oportunidad histórica en
la que lo había colocado la vida, Dios, la suerte, el destino, en que lo había
impuesto su tutor político y gran corresponsable del desastre en que está
sumido Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, y optó por el peor camino que lo ha
llevado ya al basurero de la historia.
En mi opinión muy personal, al mostrar oficio
político y experiencia lo está haciendo bien (para nada permite la injerencia
de Fidel, al que ha proscrito de Veracruz) a partir del diálogo con todos, de
su cercanía con los veracruzanos de todas las regiones, y de su conducta
alejada del abuso que marcó a su antecesor, que son características que también
posee el nuevo gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, lo que es esperanzador
para los veracruzanos.
Ayer aclaró que la gestión que ha hecho para que el
Gobierno Federal adelante parte de las participaciones federales para enfrentar
los retos económicos de fin de año contempla que una parte, menor de la mitad,
la ejerza él, y el resto, el gobernador entrante. Lo mejor de todo es que trajo
alivio a toda la burocracia estatal, a los pensionados y jubilados, y acaba con
la incertidumbre que los invadía: habrá pago puntual de sueldos y de
aguinaldos, lo que, de paso, reactivará la
economía: habrá dinero para el Buen Fin, para los regalos navideños,
para las piñatas, para la cena de Navidad y de fin de año, los restauranteros y
sus trabajadores tendrán ingresos, los hoteleros también, el de la panadería,
el de la lechería, etcétera.
Reacciona
el Contralor
Pues sí, el Contralor General del
Estado, Ricardo García Guzmán, adelantó ayer que sí se “jalaron” recursos
federales que debieron haberse ejercido en el estado, aunque no soltó prenda.
Dijo que se analiza el grado de responsabilidad que hayan tenido los
funcionarios que resultaran responsables, que dará información precisa antes de
que entregue el cargo y que si se tienen que presentar denuncias penales lo
hará. Yo voy a esperar y, como Santo Tomás, hasta no ver, no creer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario