Prosa aprisa
Amplían Pacho Viejo
Arturo Reyes Isidoro
¿Acción
concertada entre el Poder Judicial y el Ejecutivo, o mera coincidencia?
El jueves
pasado, el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Edel Álvarez Peña,
estuvo en Pacho Viejo, municipio de Coatepec, lugar donde se ubica el Centro de
Readaptación Social que lleva ese nombre, a unos cuantos kilómetros de Xalapa.
Acompañado
de los integrantes del Consejo de la Judicatura, fue para supervisar el avance
en la remodelación de las salas de juicios orales que ya existen y la
construcción de nuevas. Recorrió también los Juzgados Primero y Tercero de Primera Instancia,
correspondientes al Distrito Judicial de Xalapa.
Comentó
entonces que en esas salas se desarrollarán las audiencias del sistema de justicia penal acusatorio y
que las obras “son resultado del respaldo permanente que el gobernador Miguel
Ángel Yunes Linares brinda al Poder Judicial”.
Explicó que para la administración
eficiente de justicia se requieren espacios con la infraestructura necesaria
para el desempeño de las atribuciones judiciales. “Con estas obras se obtendrán
espacios más amplios para los servidores públicos y se otorgará una adecuada
atención a las personas que acuden a recibir una correcta y pronta administración
de justicia”.
Al día siguiente fue detenido
Francisco Valencia García, el extitular de la entonces Secretaría de
Comunicaciones, hoy SIOP, y de la Comisión del Agua del Estado de Veracruz
(CAEV). Ese mismo día, sospechosamente se escapó de ser aprehendido el
exSubsecretario de Finanzas, Carlos Aguirre Morales, exencargado también de la
titularidad de dicha dependencia.
Antes de él acababa de caer el exContralor
General del Estado, extitular del Orfis y exSecretario de Finanzas, Mauricio
Martín Audirac Murillo; y antes que todos ellos, el exGobernador interino
Flavino Ríos Alvarado, el exSecretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez
Zurita, así como el titular del Seguro Popular, Luis Bustos Solís, libre bajo
fianza recurso que aprovechó para huir y esconderse.
El pasado 14 de marzo, el Fiscal
General del Estado, Jorge Winckler, reveló que son más de 300 los
exfuncionarios duartistas que están siendo investigados como presuntos
responsables del desastre financiero que tiene sumido a Veracruz en la peor
crisis económica de su historia.
Tres días después, el 17 de marzo, el
Contralor General del Estado, Guillermo Moreno Chazarini, dio a conocer que
hasta esa fecha la dependencia a su cargo había presentado 65 nuevas denuncias
en contra de quienes fueron funcionarios en la pasada administración, desde
jefes de departamento hasta secretarios de despacho, pero que habría más.
Explicó en esa ocasión que las denuncias en buena
parte eran por las empresas fantasmas, por contratos que se hicieron en la
Coordinación General de Comunicación
Social y el DIF Estatal, dependencias donde más se detectaron, así como en la Sedesol
estatal, además de en las secretarías de Educación y Protección Civil.
Con las detenciones el miércoles 29 y el viernes
31 de Audirac Murillo y de Valencia García, respectivamente, y el escape de
Aguirre Morales el viernes, quedó más que claro que el gobierno de Miguel Ángel
Yunes Linares inició la temporada
especial de caza y pesca, esta vez ya de piezas mayores, pero de las cuales
apenas van seis de más de 300.
¿Es que Yunes le dio apoyo económico a Edel para
que acelere la construcción de más salas de juicios orales porque no se van a
dar abasto con tanta clientela que les va a caer?
¿Habrá alguna distinción entre los detenidos y
los presos comunes y corrientes, esto es, les harán instalaciones para gente
VIP a los de cuello blanco, por eso las nuevas instalaciones con “espacios más
amplios” para darles “una adecuada atención a las personas que acuden a recibir
una correcta y pronta administración de justicia? ¿Equiparán las salas con
cómodos sillones ejecutivos de piel para que los detenidos y presentados no
extrañen los lujos de las oficinas que tuvieron? ¿Contarán con clima artificial
para que no sufran por los efectos del
intenso calor que hace? ¿De entre los reos comunes les pondrán edecanes,
asistentes, secretarias para que les sirvan el café? ¿Las equiparán mejor que
como Dios manda, no sea que en el futuro se cumpla aquello de que los
carniceros de hoy serán las reses de mañana, uno nunca sabe, no?
El populacho, como única forma de vengarse de las
consecuencias que padece (despido de sus trabajos, falta de empleo, crisis
económica, etc.), ahora que Yunes Linares, por lo que se ve, ha empezado a
cumplir en serio su promesa de campaña de que pondría en prisión a Javier
Duarte (es la pieza de caza mayor, pero no cae) y a “toda su banda”, se ríe y
celebra diciendo que “van a tener que ampliar Pacho Viejo para que quepan
todos”.
Pues lo dirán en broma pero la ampliación ya ha
empezado, al menos la de las salas de juicios orales, donde todos tienen que ir
a hacer sus alegatos de defensa. Las fotos donde se ven las obras en
construcción y a Edel supervisándolas, recibiendo explicaciones, dan testimonio
de ello. O sea, dinero para obra pública no habrá, pero para ampliar las salas
VIP del Poder Judicial en Pacho Viejo hasta sobra (deben estar trabajando día y
noche, usted sabe, hay de prioridades a prioridades).
Yunes
empieza a cumplir
Entre tantas, tres fueron las principales ofertas
de campaña del hoy gobernador: rescatar a la administración pública de la
crisis económica, detener y meter a la cárcel a Duarte y a “su banda” y
pacificar al Estado ante tanta violencia y criminalidad.
Sobre la primera, ya se trabaja en la
reestructuración de la deuda (la Secretaria de Finanzas, Clementina Guerrero,
está firme en el cargo, y ni está enferma ni tira la toalla), sobre la segunda,
empieza a cumplir, y su reto mayor ahora es frenar la inseguridad y la
violencia.
Creo que fue significativo que en sólo tres días,
luego de que se dejaron pasar casi cuatro meses, se haya intentado la pesca,
ahora sí, de peces gordos (el “gordo” Audirac, el “gordo” Valencia, falta el
“gordo” Duarte), y por lo mismo podría creerse que se echó ya al agua y hasta
el fondo la gran red que cuando se jale y se saque seguramente vendrá cargada,
de las más diversas especies, como diversos son los acusados del duartismo.
Pero el tiburón que se logró ir, Aguirre Morales,
era pesca mayor. En 2014, cuando un funcionario de la propia administración
duartista me mostró en su oficina el resumen de las tarjetas de las denuncias
que existen en la PGR (a ver si por
mencionar esto no me sanciona también el OPLE y me pide criterios de carácter
científico, factura, metodología, en pocas palabras, que revele mi fuente), en
todas las denuncias, en todas sin faltar en una sola, aparecía el nombre de
Carlos Aguirre Morales.
Pero para efectos de ya saben quién, si alguien
con tal de salvarse podría empinar a Fidel Herrera Beltrán sería precisamente
él. Ése hombre se sabe que sabe mucho. Tan pronto como se supo que habían cateado
una de sus casas en Xalapa, de inmediato surgieron los comentarios de que le
habían facilitado la fuga porque los ministeriales no usaron el mismo modus operandi que con los otros, al
contrario, fueron a “notificarle”, con las más finas maneras, hasta una de sus
casas que lo andan buscando (como a Juan Charrasqueado) en lugar de esperar
sigilosamente a que entrara o saliera para echarle el guante como hicieron con
los demás.
¿O es que ya cantó y se hizo la finta de que lo
quieren detener para cuidar el qué dirán de por qué no lo apañan? Si las
acciones se extienden hasta exfuncionarios del sexenio de la Fidelidad con los
pelos de la burra en la mano, ya ni le busquen quién fue.
El sábado 1 de abril, como todos los sábados
cuando puedo o estoy en Xalapa, fui a un desayunadero de los más concurridos y
donde reina el bullicio por tanto comensal funcionario o exfuncionario junto
con sus familias que concurren , pero mi gran sorpresa fue hallarlo casi vacío,
no obstante que era un día muy soleado y además quincena. Por la tarde, pasé
por un famoso restaurante de mariscos, e igual. ¿Qué pasó?
Hice conjeturas: o ya le pegó la crisis económica
a la gente que podía ir a esos restaurantes, o está asustada y no quiere salir
por tanta inseguridad, o casi todos junto con sus familias están escondidos o salieron
huyendo ya de Xalapa y del Estado no les vaya a pasar lo mismo que a Audirac y
a Valencia.
Mientras, amplían Pacho Viejo.

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