Prosa aprisa
¿Yunes, aliado de Peña Nieto?
Arturo Reyes Isidoro
Fue La Jornada Veracruz la que volvió al
centro de la atención el tema de una denuncia por enriquecimiento ilícito en
contra del actual gobernador Miguel Ángel Yunes Linares y de su hijo el alcalde
de Boca del Río Miguel Ángel Yunes Márquez.
El
reportero Jair García recordó el miércoles que la acusación fue hecha por
diputados locales del PRI de la pasada Legislatura, actuales diputados
federales veracruzanos tricolores, el Movimiento de los 400 Pueblos y el propio
gobernador entonces Javier Duarte.
El caso
cobró actualidad porque en mayo pasado un juez federal ordenó a la Fiscalía
entregar el expediente a la PGR, lo que apenas la semana pasada se cumplió, de
acuerdo a la averiguación 1224/2015 del Juzgado Cuarto de Distrito con sede en
Boca del Río.
¿Se trató
de un mero trámite para acalambrar al gobernador con miras a lo que viene en
2018, ya sea para inhibirlo con su candidato a sucederlo y ayudar al PRI a
retornar al poder, o bien para asegurar que se mantenga aliado al poder federal
en su combate contra Andrés Manuel López Obrador?
Que yo
advierta, el gobernador no le ha dado problemas al presidente Peña Nieto (como
los que tuvieron Felipe Calderón y Fidel Herrera), por los encuentros que han
tenido se ve que se llevan bien, y aunque no hay forma de probarlo, quedó la
percepción de que, en efecto, con el caso de Eva Cadena se ayudó a desacreditar
a AMLO y a Morena lo que en parte contribuyó a su derrota en el Estado de
México.
El
miércoles 31 de mayo, en su columna que publica en El Universal, Carlos Loret de Mola trajo a colación el asunto. Con
el encabezado: “La lista de 8”, recordó que el año pasado
el SAT reveló que varios gobernadores y ex gobernadores estaban bajo
investigación por fraudes fiscales. Preguntó: “¿Cuál es el estado de estos
expedientes?” Su propia respuesta fue: “Se desconoce”.
Dijo que primero corrió la historia de que eran cinco, pero
que “según fuentes muy confiables” en realidad se trataba de ocho “cuya (mala)
fama trasciende el ámbito de sus estados y se ha vuelto materia de observación
nacional”: Andrés Granier, de Tabasco; Javier Duarte, de Veracruz; Roberto
Borge, de Quintana Roo; Humberto Moreira, de Coahuila; Guillermo Padrés, de
Sonora; Rodrigo Medina, de Nuevo León; Ángel Aguirre, de Guerrero; y Miguel
Ángel Yunes, de Veracruz.
El párrafo más extenso fue el que le dedicó al gobernante
veracruzano.
“Miguel Ángel Yunes es un caso singular. El gobierno federal
lo empezó a investigar mientras competía por la gubernatura. Tras vencer en los
comicios, el asunto del expediente contra Yunes ha subido y bajado de nivel un
poco en función de los arreglos políticos y el tono del discurso del ya
mandatario veracruzano. El gobernador ya anda en otras: se ha vuelto un aliado
estratégico del gobierno federal en la pugna contra Andrés Manuel López Obrador
y, sin ir más lejos, las dirigencias estatales de PAN y PRD en Veracruz lo
destaparon ayer para la Presidencia en 2018”.
Apenas hace
unos días, un amigo director de un medio al que considero muy bien informado,
cuando platiqué con él sobre el comentario de Loret, me corrigió: aliado del
gobierno federal no, del presidente Enrique Peña Nieto.
Me llaman
la atención las últimas visitas a Veracruz del mismísimo Secretario de la
Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, aunque se supone que no se mete en
política y es institucional, así como la del Secretario de Gobernación, Miguel
Ángel Osorio Chong, este sí político político. Sus presencias no parecieran ser
indicio de que se quiera ir contra Yunes.
Con otro
detalle: a principios de mes, cuando se oficializó la petición formal al
gobierno de Guatemala para la extradición de Javier Duarte a México, no dejó de
llamarme poderosamente la atención el respaldo de la Procuraduría General de la
República (un órgano que depende del Poder Ejecutivo Federal, cuyo titular es
precisamente Peña Nieto) a Yunes, lo que me hizo recordar el comentario de
Loret.
Y es que en
la petición se incluyeron las dos órdenes de aprehensión del fuero común contra
el exgobernador, que fueron giradas por la Juez de Control del Distrito
Judicial de Xalapa, Alma Leida Sosa Jiménez, quien despacha en Pacho Viejo, con
base en las denuncias que presentó la Fiscalía General del Estado en
cumplimiento al ofrecimiento que hizo en su campaña Yunes Linares.
Entonces se informó que en un
expediente se instruyó la captura por abuso de autoridad, incumplimiento de un
deber legal, peculado, tráfico de influencias y coalición en agravio del
servicio público, y en el otro, por incumplimiento del deber legal y tráfico de
influencias, aparte de
otro de orden federal por delincuencia organizada y lavado de más de 439
millones de pesos.
Si nos atenemos al aspecto
estrictamente legal, el hecho se consideraría normal, pero resulta que en el
sistema político mexicano cuando se trata de personajes políticos importantes
como lo fue Duarte, que fue priista como lo es el presidente Peña Nieto, esa
decisión, la de atender una denuncia de un gobierno local de oposición, en este
caso del PAN, y respaldarla desde la instancia federal no se toma si no es con
el visto bueno del Tlatoani.
Me pregunto qué pensarán de
esto los priistas de Veracruz, que en lugar de que el gobierno federal hubiera
continuado adelante en la investigación que pidió Javier Duarte en contra de
Miguel Ángel, al contrario, la que atienden es la de éste.
¿Acaso es el pago a un
arreglo político para ayudar a debilitar a Andrés Manuel López Obrador y a su
partido Morena para que no ganaran en el Estado de México, de lo que formaron
parte los videos de Eva Cadena?
¿Si eso hubiera sido cierto,
continuarán de aliados para 2018?, porque en Xalapa he escuchado voces de
políticos que hablan de un posible arreglo, que en el caso de Veracruz
comprometería la gubernatura para que la siga reteniendo el PAN, esto es, que
Veracruz, su gobierno, apoye a Peña Nieto para que saque adelante a su
candidato presidencial (¿el doctor José Narro Robles?) y a cambio se le
facilite que gane la elección local.
Suena aventurado pero tiene
lógica, porque el mexiquense querrá salir por la puerta grande a cambio incluso
de dar más recursos al gobierno de Yunes Linares, además de que impedirían que
llegara al poder Andrés Manuel López Obrador, lo que verdaderamente les
preocupa por todos los privilegios que perderían. Incluso, que yo sepa, un
aspirante priista no descarta esa posibilidad y hasta estaría pensando no
participar si ve señales claras en ese sentido.
Por otro lado, el respaldo de
la PGR a la Fiscalía de Veracruz, al gobierno panista, podría hacer que Duarte
no sólo devolviera lo más que pudiera de lo que sustrajo, sino que se actuara
contra más funcionarios del sexenio pasado, lo cual no está fuera de ser
considerado.
El propio gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, una
vez pasada la elección, advirtió que en las próximas semanas continuarían los
procesos judiciales en contra de exservidores públicos de la administración de
Duarte.
Dijo que esperaba que pronto fuera extraditado y
se ejecutaran las órdenes de aprehensión para recuperar todo el dinero que
sustrajo. "Aquí en Veracruz continúan los procesos en contra de varios
servidores públicos de su administración, seguramente continuarán en las
próximas semanas y hay ya varios en la cárcel. Se han recuperado recursos
importantes, pero no la cantidad que se llevaron; se ha recuperado una cantidad
mínima", aceptó.
Consideró urgente que ya esté en México el
exgobernador para que responda por lo que hizo y devuelva lo que se robó,
porque no es posible que haya dejado a Veracruz en la bancarrota y que él y
muchos de sus protegidos sigan teniendo millones en sus cuentas de banco.
De todos, la pregunta es válida: ¿por qué, o para
qué atrajo la PGR el expediente contra Yunes Linares?

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