Prosa aprisa
Yunismo y panismo validan su control del poder
Arturo Reyes Isidoro
En “Prosa
aprisa” del lunes 29 de mayo dije también que de entre las tres cosas que nos
darían certeza las elecciones del domingo pasado una
de ellas sería saber qué tanto el
electorado sigue apoyando al panismo ahora en el poder en el Estado; que
serviría de plebiscito
“La jornada del 4
de junio será también un parámetro para saber cómo están los bonos del PAN y
del gobierno que encabeza Miguel Ángel Yunes Linares”.
Apunté que no era
ningún secreto que la nueva administración no ha cumplido muchas ofertas de
campaña, una de las principales acabar con la violencia y la inseguridad y
devolver la tranquilidad a los veracruzanos.
La violencia está
desatada y no hay día que la prensa del Estado no informe sobre hechos
sangrientos, de pérdidas de vida, no obstante que operan en el Estado la propia
Gendarmería Nacional y la Policía Militar, además de elementos de la Marina, el
Ejército y la Policía Federal, agregué.
Pero –seguí
diciendo– también es elevado el nivel de desempleo, está paralizada la obra
pública o más bien no la hay y aunque ya están cayendo varios integrantes de la
red delictiva de Javier Duarte, no se ha podido rescatar gran cosa del dinero
que desviaron.
Señalé que Yunes
Linares triunfó en buena parte porque supo aprovechar el descontento popular
que había en contra del gobierno de Javier Duarte y ofreció expectativas de que
con él las cosas cambiarían y serían mejor.
“El próximo
domingo veremos qué piensan los veracruzanos al respecto y si el gobernador
mantiene la adherencia de ese electorado inconforme con Duarte, o bien, si se
le ha alejado”.
¿Ganó el PAN o
ganó Miguel Ángel Yunes Linares?
José de Jesús
“Pepe” Mancha Alarcón, el dirigente estatal del PAN, diría que su partido. No
se puede quitar mérito al Comité Estatal, pero, sin duda alguna, no hubiera
sido lo mismo sin el gobernador como el gran estratega que es.
Yunes Linares
declaró al día siguiente de las elecciones que por primera vez en la historia
el gobierno estatal no intervino ni para favorecer ni para afectar a algún
candidato o a algún partido.
Con ello quiso
deslindarse de cualquier señalamiento de que intervino para favorecer a su
partido y, creo además, para diferenciarse de sus antecesores Fidel Herrera
Beltrán y Javier Duarte, cuyas manos fueron más que evidentes en todos los
procesos electorales que se dieron durante sus mandatos, además de que el hoy
prisionero en Guatemala pecó de bocón y dijo incluso ante periodistas lo que
iba a hacer, olvidándose del sabio consejo político del exgobernador Miguel
Alemán Velasco de que sólo los pendejos dicen lo que van a hacer (y que veo que
muchos no lo escuchan ni lo aprenden).
¿Alguien duda de
la capacidad de operación política-electoral, utilizando todo tipo de
herramientas, buenas y malas, del actual gobernador de Veracruz, que se formó
en la misma escuela que Dante Delgado Rannauro, Fidel Herrera Beltrán y Flavino
Ríos Alvarado (para citar tres exgobernadores)?
Pero Yunes
Linares, a diferencia de muchos de sus excompañeros priistas, ha aprendido muy
bien el valor de una de las virtudes más valiosas de los buenos políticos, de
la que hoy casi todos se han olvidado: la de la discreción. ¿Alguien puede
decir que le platicó alguna vez lo que se proponía?, ¿o que le confió lo que
estaba haciendo?, ¿o que le haya revelado su forma de operar?
Incluso yo no sé
si hasta por eso cortó la relación con todos los periodistas y medios, incluso
con los que simpatizaron con él en su campaña, de tal forma que salvo que hoy apareciera
un video que demostrara lo contrario, nadie puede hacer un señalamiento
concreto de que operó la elección o que estuvo personalmente atrás de ella
(además de que se pensaría que él es el dueño de la compañía productora de
videos).
Pasó la elección
y hoy tenemos otra certeza: el PAN creció, junto con Morena ganó los
principales municipos del Estado, además del mayor número de ellos y obtuvo una
votación considerable, alcaldías y votos que pueden equivaler muy bien a haber
asegurado la mitad de la próxima gubernatura, que se definirá en escasos doce
meses.
Ganó los
municipios de Veracruz (609,964 habitantes), Córdoba (218,153), Tuxpan
(161,829), Papantla (161,097), Boca del Río (142,207), Martínez de la Torre
(110,549), Tierra Blanca (106,277), Tantoyuca (103,616), Pánuco (100,549) y
Acayucan (87,267), diez en los cuales gobernarán a una población ya casi
tirándole a los dos millones de veracruzanos, sólo en esos.
¿Mantiene el
gobernador la adherencia del electorado que votó a su favor no tanto por su
persona como por rechazo al PRI y a Javier Duarte por el desastre que causó en
el Estado?
Del único lugar
que sé que hubo voto de castigo directo en contra del PAN por las acciones de
su gobierno fue en Xalapa, donde hubo mucho activismo de los despedidos de su
trabajo a la llegada de los panistas al Gobierno del Estado, quienes estuvieron
convocando a familiares, amigos y conocidos a votar en contra de sus verdugos,
y cuidado que tuvieron éxito, como lo demuestra la altísima votación que obtuvo
el candidato de Morena.
Eso no quiere
decir que necesariamente en el resto del Estado el más del millón de
veracruzanos votó a favor del PAN y su aliado el PRD por estar contento con el gobierno de
Yunes Linares cuando los problemas persisten, pero es indudable que los
panistas mantuvieron su voto duro y suplieron la inconformidad y el alejamiento
de una parte del electorado con operación política-electoral, más cuando ya en
el poder han tenido mayor capacidad de maniobra.
Además, tiene que
resaltarse, porque tienen al gran general-operador, toda una chucha cuerera en
estas artes, que es Miguel Ángel Yunes Linares.
Los hechos saltan
a la vista y los números son duros y fríos: yunismo y panismo validaron el
control del poder que ahora tienen y serán un hueso muy duro de roer en 2018;
no será nada fácil arrebatarles la gubernatura y su proyecto puede ser de ocho
años, por lo pronto.
Con un detalle
que me llama mucho la atención: que en los seis meses que lleva en el poder, el
gobierno yunista no ha contado con el apoyo de la prensa como lo tuvieron Fidel
Herrera y Javier Duarte. Incluso una buena parte de la prensa, si no es que la
mayoría, endereza a diario críticas a su persona y a su gobierno luego de que
cortó todo trato con ella (al menos la del Estado porque parece que no es lo
mismo con la de la Ciudad de México) incluyendo convenios publicitarios o
acuerdos o arreglos personales.
Me ha dicho una
persona que tiene alguna relación con el grupo en el poder que en buena medida
porque no hay dinero, pero me pregunto si cuando lo haya, si es que lo llega a
haber en esta corta administración, le interesará al gobernador volver a la
vieja práctica cuando ya comprobó que le pueden decir todo lo que quieran y,
como decía Duarte, aquí no pasa nada.
Esto mismo
debiera servir a quienes ya en la carrera por la renovación de la gubernatura
han iniciado ataques en su contra, para que valoren si esa táctica les dará
frutos, pues el resultado de la elección del pasado domingo mostró que al
electorado no le impacta en forma considerable.
El panorama,
pues, está completo de cara a 2018: un PAN fuerte, un Morena en pleno
crecimiento y también con fuerza, y un PRI venido a menos en gran escala, con
la diferencia de que panistas y morenos tienen a un gran y a buen líder en las
personas de Miguel Ángel Yunes Linares y Andrés Manuel López Obrador, mientras
que el PRI carece de una figura que juegue ese papel, además de que arrancan
divididos con dos Yunes también como protagonistas.

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