Prosa aprisa
Fue un
operativo chambón el de La Toma
Arturo Reyes Isidoro
¡Pum! El asunto
escaló hasta la ONU.
Mediante un comunicado en su página oficial
(unodc.org), ayer tanto la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga
y el Delito en México (UNODC) y la Oficina en México del Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) condenaron hechos
ocurridos en La Toma, en el municipio de Amatlán de los Reyes.
Ante la falta de
claridad y precisión en la información oficial que se ha venido dando en
Veracruz, los organismos de la ONU dejan en claro que de los ocho muertos dos
eran policías estatales, dos municipales, un custodio, un elemento del IPAX y
dos internos, y que 60 personas “tendrían lesiones de distinta consideración” cuando
acá se llegó a hablar sólo de 15 lesionados y finalmente de 13.
O sea que el hecho,
cuya versión oficial suscita muchas dudas, se habría saldado con 68 víctimas
entre fallecidos y lesionados, algo verdaderamente grave y sin precedente
porque en el pasado ocurrieron fugas masivas de penales de Veracruz pero no
había tenido lugar un motín tan sangriento como el del sábado-domingo por la
noche.
“UNODC y ONU-DH
condenan los hechos ocurridos en el penal de Amatlán”, titularon el comunicado
y señalaron que “es imperativo que las autoridades desarrollen a la mayor
brevedad posible una investigación exhaustiva, independiente e imparcial que
permita el juzgamiento y sanción de los responsables de estos hechos”.
Agregaron que:
“Asimismo, las agencias de las Naciones Unidas firmantes recuerdan que como
parte de la obligación de garantizar los derechos humanos en lugares de
privación de la libertad, los traslados deben ser planeados y ejecutados con
miras a proteger tanto los derechos de las personas privadas de libertad como
la vida e integridad de las autoridades que en ellos participan”.
“UNODC y ONU-DH llaman
a las autoridades estatales a adoptar las medidas necesarias para garantizar la
no repetición de hechos trágicos como los ocurridos”, dijeron y ambas oficinas
expresaron “sus condolencias y solidaridad con los familiares de las víctimas
en estos difíciles momentos”.
La condena es un duro
golpe para la actual administración estatal por provenir de dos altos
organismos de la ONU, además especializados, que si se decidieran enviar
visitadores a investigar a lo mejor, ellos sí, nos cimbrarían con lo que
encontraran.
Queda claro que no se
trata de versiones de la prensa, a la que luego se acusa de exagerar lo que
sucede en Veracruz, y ni modos de echarle la culpa de lo que ocurrió a Javier
Duarte. La responsabilidad es toda y exclusiva de la actual administración, que
quién sabe qué tendrá que hacer para tratar de salir lo mejor librada ante la
condena internacional por un suceso violento que enlutó a varios hogares
veracruzanos.
El reporte oficial del Gobierno
del Estado horas después de sofocada la rebelión dijo que todo fue motivado por
el traslado a un penal federal de máxima seguridad de “cuatro reos de muy alta
peligrosidad… vinculados a homicidios, secuestros y otros delitos graves”.
Si se sabía de la peligrosidad de
esos delincuentes no se explica por qué entonces no se envió a un comando
especializado sino a un grupo improvisado, inexperto, compuesto por ¡un policía
auxiliar!, ¡un vigilante del DIF de Orizaba!, un joven cadete que todavía no
terminaba su preparación en el Centro de Estudios e Investigación en Seguridad
de El Lencero, un muy joven policía de sólo 22 años y un custodio.
El compañero Pablo Jair Ortega en
su “ColumnaSinNombre” documentó que Cirilo del Ángel Fernando, de 41 años, estaba asignado a
vigilar la entrada del DIF de Orizaba; que ya había terminado su guardia el
sábado y se encontraba en su domicilio cuando le pidieron que se reportara “y
llegó hasta las instalaciones de la Policía Municipal, conocidas como
Tugrablock, para trasladarlo a Amatlán (siendo que Córdoba está más cerca),
nomás para llevarlo al matadero”.
Por su parte, familiares del cadete
Francisco Sánchez Medina dijeron que ni siquiera sabía que formaría parte del
operativo, pues estaba
de guardia en una caseta cuando pasó por él un grupo de elementos para que
participara en la acción.
No estaban, pues, capacitados para la peligrosa misión y los
enviaron a una muerte segura. Eso da idea de que todo se hizo de forma
improvisada. Tiene razón el abogado Fidel Ordoñez Solana quien declaró y
denunció que es evidente que no se cumplió con el protocolo de seguridad para
estos casos. Con su experiencia, había declarado horas antes que seguramente el
visitador de la ONU ya debía de “haber tomado nota” y que habría consecuencias
y recomendaciones de las oficinas del organismo, como luego ocurrió.
¿Por qué no se pidió ayuda a la
Policía Militar, a la Policía Federal, a la Marina?
La detención y encarcelamiento del
director de La Toma, Valentín Hernández Santiago, así como del subdirector
Daniel Alejandro Moreno Trejo y del comandante de custodios en turno es
acertada por oportuna, pero no es suficiente para fincar responsabilidades.
¿Qué “estratega” policiaco diseñó
el “operativo” que resultó un trabajo chambón y mortal, carente de todo
profesionalismo? ¿Hubo o no motín, pues en el informe oficial del domingo se
evitó usar ese término? ¿Por qué se esperó a que hubiera muertos para proceder
contra el director cuando existía información de que los reos pedían su
sustitución por una serie de anomalías y hasta presunta vinculación con la
delincuencia?
Sin duda, existe responsabilidad
de quien no tuvo el cuidado de vigilar que fueran policías profesionales, con
experiencia, fuertes y capacitados los que se encargaran de la tarea. Quien
haya sido ¿quedará impune y ni siquiera se le impondrá una sanción
administrativa?
Lo ocurrido explica mucho porqué
la inseguridad y la violencia que privan en el Estado, pues como bien dijo
Margarita Zavala en su cuenta de Twitter la tarde del lunes pasado: “Si el Estado no
puede proteger a la población penitenciaria, ¿cómo va a proteger al resto de la
población?
La improvisación
policiaca que se ha evidenciado al conocerse detalles del caso refleja también por qué la
delincuencia sigue fuera de control y por qué pese a que se dice oficialmente
lo contrario los índices delictivos son altos.
Ya había alerta de la CNDH
Casi al mismo tiempo que las
oficinas de la ONU emitían su condena, el diario Reforma publicó que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH)
había alertado desde el año pasado que el penal de La Toma registraba problemas
para "prestar atención".
“De acuerdo con el
Diagnóstico Nacional de Situación Penitenciaria presentado el año pasado, el
organismo detectó en el Centro de Reinserción Social Número 1, ubicado en
Amatlán de los Reyes, insuficiencia de personal de seguridad y custodia, así
como proliferación de actividades ilícitas que ponían en riesgo las condiciones
de gobernabilidad”.
También advirtió que en
esa prisión había sobrepoblación, aunque mínima, ya que hasta 2016 albergaba
mil 9 internos entre hombres y mujeres, pero el centro sólo tenía capacidad
para mil 5.
“La
Comisión también observó insuficiencia en los procedimientos para la remisión
de quejas de probables violaciones a los derechos humanos, así como carencias
en las condiciones materiales, equipamiento e higiene de la cocina y comedores”.
La nota registra
que para el presidente de la CNDH, Luis Raúl González Pérez, el
motín en La Toma evidencia que los centros estatales siguen en condiciones
deplorables.
Téllez Marié, no sólo ser sino también parecer
Fue deplorable,
no se puede usar otro adjetivo, la imagen que ofreció el Secretario de
Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié, en el homenaje que se rindió a los dos
policías municipales de Orizaba muertos en el motín de La Toma, antes de ser
sepultados, pues se presentó en fachas.
Chamagoso, no se
puede usar otro adjetivo, con un pantalón de mezclilla deslustrado por el uso y
una playera blanca con rallas azules, como la que usaban aquellos famosos
“chicos malos” de la historia de Disney a mediados del siglo pasado, se
presentó al acto luctuoso, mientras los compañeros de los caídos iban vestidos
con sus uniformes, en forma decente.
¿Es que ni
siquiera el dolor de los familiares, amigos y compañeros de las víctimas le
merecieron que se vistiera apropiadamente para la ocasión? ¿Acto tan excepcional
no merecía que se pusiera el uniforme, que le hiciera sentir a la tropa su
solidaridad, que es uno de ellos y que viste también como ellos? Pero si no
tolera o soporta el uniforme (¿alguna vez alguien lo ha visto uniformado?),
¿por qué al menos no se puso la camisa blanca manga larga con las insignias de
la corporación, el pantalón oscuro y la gorra que portaban sus compañeros?
Ni para que diga
que siente la camiseta porque ni se la pone, o que no tiene dinero para
comprarse un uniforme de gala o ropa apropiada porque nadie se lo creería. Se
ve que no le aprende nada a su jefe el gobernador quien siempre se ha
distinguido por vestir bien, hasta en forma elegante y da idea de limpio. El
funcionario público debe ser pero también parecer.
En Papantla
sepultaron ayer a otra víctima, Eleazar Hernández Cortés, policía de 22 años, y
el gobierno dejó solos a los deudos. No asistió ningún representante ni ningún
funcionario de Seguridad Pública, y al panteón no lo acompañó siquiera una
patrulla de la corporación.

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