Prosa aprisa
Una versión muy ojona para paloma
Arturo Reyes Isidoro
Está muy ojona para paloma, es
un viejo dicho ranchero mexicano. Una versión dice que viene de comparar un
búho o tecolote o una lechuza con una paloma. Los rancheros mejor que nadie,
observadores como son, saben muy bien que el ojo de la paloma es muy pequeño,
mientras que el de las otras aves rapaces son grandes, como que son aves de
presa.
El ingenio popular mexicano le
ha dado a estas características un sentido y un uso metafórico como cuando una
persona quiere cuentear a otra y entonces ésta, en lugar de decirle que está mintiendo
o exagerando, le responde sarcásticamente que su versión como que está muy
ojona para paloma.
Creo que fue el temor a la
crítica por lo ocurrido en el centro de reclusión La Toma, en el municipio de
Amatlán de los Reyes, lo que motivó el apresuramiento para salir a dar una
versión de los hechos, que dejó ocho muertos y setenta reos lesionados, en lo
que se ha convertido en el motín mas sangriento que ha tenido lugar en un penal
de Veracruz.
El miércoles, una nota del
corresponsal de El Universal en el
Estado, Édgar Ávila, dio a conocer que: “La Comisión Estatal de Derechos
Humanos de Veracruz (CEDHV) informó ayer que cuando los visitadores que envió
ingresaron al penal de La Toma, tras los hechos de violencia, encontraron a 70
reos heridos en la enfermería”.
Y que: “La presidenta del organismo. Namiko
Matzumoto Benítez, indicó que hasta el momento tiene 10 quejas en proceso de
integración que presentaron internos del penal por probable maltrato de las
autoridades penitenciarias”.
Namiko es una funcionaria muy
celosa de su deber y una experta en la materia, reconocida internacionalmente,
y ahora sabemos que no se quedó cruzada de brazos cuando se enteró de los
hechos y envió a personal a su cargo para ver por los derechos humanos de los
internos, a lo que se pudo haber sumado que la Comisión Nacional de los
Derechos Humanos (CNDH) le haya solicitado su apoyo.
Este reporte es el que pudo haber
servido de base a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito
en México (UNODC) y a la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) para que condenaran el hecho, aunque,
posiblemente por un error, en su comunicado oficial hablaron de 60 y no de 70
lesionados.
Cuando parecía que el asunto empezaba a perder interés mediático
luego de la detención del director y del subdirector de La Toma, ayer el portal
alcalorpolitico.com publicó un
comunicado oficial en el que la Fiscalía General del Estado contradice al
gobernador y echa por tierra la versión que dio el domingo pasado.
Ese día, hablando a nombre del Grupo Coordinación Veracruz, Miguel
Ángel Yunes Linares dijo que se había acordado “un operativo para trasladarlos
(a ‘cuatro reos de muy alta peligrosidad’) a un centro federal de alta
seguridad” y que: “Al ingresar al penal, seis de los elementos policiacos fueron
agredidos y encerrados en un espacio sin salida. Los internos prendieron fuego
y provocaron que con el humo se intoxicaran y perdieran la vida los seis
policías”.
Después se trató de justificar la acción sangrienta y hallar
culpables diciendo que todo se había debido a una filtración a los reos que
presuntamente iban a ser trasladados.
Pero en el comunicado de la Fiscalía, fechado el miércoles en la
ciudad de Córdoba, se da otra versión. Se dice que siete personas adscritas a
la Secretaría de Seguridad Pública, de las que sólo se ofrecen sus iniciales,
“realizaban una revisión al interior del centro penitenciario… originada por la
violencia que se registraba y debido a las quejas externadas por algunos
internos”.
Que: “La acción preventiva fue del conocimiento de los reos de
máxima peligrosidad identificados como (citan los nombres y sus alias), quienes
probablemente apoyados por el Director y Subdirector del reclusorio… se
amotinaron con la intención de hacerle daño a los policías que ingresaron,
derivando en la privación de la vida de
siete policías, quienes fueron asfixiados al ser quemada una de las áreas del
reclusorio”.
¡Chin!
¿Qué llevó al fiscal Jorge Winckler a enmendarle la plana a su
jefe el gobernador? ¿Acaso el temor de que tanto las Oficinas de la ONU como la
CNDH envíen visitadores y pongan al descubierto toda una cloaca que lo pueda
imputar por omisión? ¿La aplicación del dicho: de que lloren en mi casa a que
lloren en la tuya, que lloren en la tuya?
Cosa de recordar que los organismos de la ONU no sólo condenaron
los hechos sino que señalaron
que: “es imperativo que las autoridades desarrollen a la mayor brevedad posible
una investigación exhaustiva, independiente e imparcial que permita el
juzgamiento y sanción de los responsables de estos hechos”.
La UNODC y la ONU-DH
no son cualquier oficina a las que se les pueda amedrentar enviándoles un
citatorio para que comparezcan por haber dicho lo que dijeron, menos
contentándolas con el guiso de una paella.
La ONU demandó que
se juzgue y sancione a los responsables, y se tendrá que hacer si no se quiere
una condena mundial.
Aunque tímidamente,
la Fiscalía acepta que sí, que hubo un motín, que los policías que resultaron
muertos realizaban una “revisión”, pero en ningún momento habla de que se
hubiera tratado del traslado de “reos de muy alta peligrosidad”. El motín, se
dice ahora, fue “debido a las quejas externadas por algunos internos”, que
se supone que nunca fueron atendidas.
¿No hubiera sido
mejor decir desde un principio la verdad? ¿O en todo caso dar cuenta en forma
preliminar de lo sucedido con la aclaración de que se estaba investigando y que
el resultado se daría más tarde? ¿Se quería ocultar el verdadero número de lesionados?
¿Se buscaba proteger al verdadero responsable del desastre que prevalecía en La
Toma sobre lo que había advertido la CNDH y nunca se hizo nada? Creo que se
trató de ocultar que la violencia que azota a Veracruz alcanza los penales.
La primera versión
estaba muy ojona para paloma, sobre todo porque tan pronto se supo lo que
estaba ocurriendo, la prensa regional empezó a informar y de lo que iba dando
cuenta no cuadraba con lo que se trató de explicar después.
Este caso pone de
manifiesto el error de que el gobernador se asuma también como el vocero de su
administración, pues debió haber enviado al Coordinador de Comunicación Social
a que diera la versión de lo sucedido. Ante el sesgo que tomaron las cosas, hoy
bien lo pudo haber cesado y le hubiera echado la culpa diciendo que no lo había
consultado. De paso hubiera dejado a salvo su imagen y su credibilidad. Al
desgaste que sufre por la crítica mediática y en las redes, se sumará ahora el
que le acarreará el desmentido de Winckler, su subalterno y su protegido. No
fue cosa del PRI o de Morena.
Ahora se ha creado
un embrollo que tendrá que aclararse, pero es grave que la Fiscalía haya
exhibido y puesto en entredicho al gobernador. Se ha dañado a la institución. Las
consecuencias también se reflejarán en las urnas. No lo dude.

No hay comentarios:
Publicar un comentario