Prosa aprisa
El cuidado de las formas políticas
Arturo Reyes Isidoro
Me he estado preguntando si el
cambio de partido en el gobierno implica también el rompimiento forzoso de las
formas en la política.
Me pregunto si es que formado
en un sistema que cuidó algunas reglas de comportamiento me aferro a ellas y
pienso que deben seguirse respetando.
A esta inquietud me ha movido
un hecho que tuvo lugar el sábado pasado en el sur del Estado.
Ese día, dos futuras
Secretarias de Estado, la de Energía y la de Medio Ambiente y Recursos
Naturales, Rocío Nahle García y Josefa González Blanco Ortiz Mena, respectivamente,
estuvieron en el municipio de Minatitlán para visitar el enorme basurero a
cielo abierto que se formó hace veinte años en el lugar conocido como Las
Matas, a orillas de la carretera rumbo a Coatzacoalcos.
No puedo dejar de saludar la
iniciativa de la coatzacoalqueña adoptiva, ahora senadora electa Rocío Nahle,
de tratar de buscar una solución al que tambien es un gran foco de infección,
de 40 hectáreas, considerado como el más grande de América Latina.
Es lo menos que una legisladora
como Rocío (es diputada federal con licencia, senadora electa y recién
designada futura Secretaria de Energía en el gobierno de Andrés Manuel López
Obrador) puede hacer por la región que la adoptó (ella es oriunda de Zacatecas)
y que seguramente le quedará agradecida si es que logra acabar con el problema.
De la importancia de su preocupación
e interés por la situación habla el hecho de que gobiernos estatales y
municipales han ido y venido (priistas, panistas y morenistas) y nunca antes
una autoridad se interesó por buscar una solución, que la debe haber.
¿Qué es un problema menor un
basurero? Cualquier problema debe interesar a toda autoridad responsable, tanto
del Ejecutivo como del Legislativo, incluso ser una prioridad para buscarle una
solución.
Un alcalde, un diputado local o
federal, un senador y un gobernador deben velar por la seguridad de sus
representados, seguridad en sus distintas vertientes, una de ellas la de la
salud.
Ese día, una y otra futuras
funcionarias recibieron del alcalde minatitleco, Nicolás Reyes Álvarez, un
grueso expediente sobre el problema del tiradero de basura a cielo abierto.
Más tarde encabezaron una mesa
de trabajo en donde lo único concreto fue el acuerdo de realizar un estudio
para determinar posibles soluciones. Lo ideal es que tomen una y lo
esperanzador es que ya se dio un primer paso.
Un boletín de prensa de la
diputada federal con licencia, senadora electa y nombrada Secretaria de Estado
dijo que de esa manera se empezó a dar cumplimiento al compromiso del
presidente electo AMLO con los minatitlecos para acabar con el problema.
Hasta ahí, todo bien. Qué bueno
que Rocío se interese por un grave problema de contaminación. Se tiene que
saludar su iniciativa.
La forma es el fondo, decía don Jesús
Sin embargo, al menos eso creo,
mostró su condición de política irrespetuosa de las formas, a propósito o por
omisión, formas que según creo no se deben romper.
Será muy senadora y muy
cercana, o cercanísima, a Andrés Manuel López Obrador, acaso ahora una mujer
muy poderosa, pero no puede venir a hacer política (que lo que hizo eso es)
buscando resolver un problema sin tomar en cuenta a la autoridad estatal
constituida, que de una u otra forma es también parte de la solución.
Es obvio que aunque lo hubiera
invitado el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares no hubiera acudido (ha
amenazado con investigarlo y buscar que se le reabran denuncias en su contra en
la PGR), aunque en una de esas capaz y se hubiera animado.
Pero tampoco invitó al
gobernador electo de su mismo partido, Cuitláhuac García, que es a quien tocará
participar en la solución. A uno y a otro, o si a uno no pero sí al otro debió
haberle corrido la cortesía para que estuviera presente a fin de que se enterara
del intento de solución y pedirle unión de esfuerzos para sacar al buey de la
barranca.
Don Jesús Reyes Heroles dejó
para la posteridad aquella frase de que la forma es fondo. Tengo entendido que
hasta antes de que fuera candidato Cuitláhuac García políticamente atendía
lineamientos de ella, mujer de toda la confianza de AMLO.
Pero a partir del pasado 1 de
julio él es gobernador, ahora electo y próximamente constitucional, del Estado
y nadie podrá estar por encima de él. Su único mandante será el pueblo que lo
eligió. Ha dejado de ser subordinado de cualquiera. Es él y la institución que
representa. Y nadie, ningún funcionario puede venir al Estado e ignorarlo.
Grave será si dentro de su mismo
partido se intenta socavar su autoridad, si no se le da su lugar, si no se le
respeta. Las formas son las formas.
Pero grave también será para el
morenismo si por alguna diferencia que pudiera existir, o por algún celo, o por
una idea equivocada de mayor poder empieza a cundir la división que puede dar
pie a una grieta, a una cuarteadura que pueda llevar a un daño mayor a una
estructura política que apenas se acaba de levantar.
Aunque le cueste, eso creo,
doña Rocío deberá notificar de sus visitas institucionales al Estado y
coordinar su agenda con la del gobernador. ¿Por qué ella no ha de hacerlo si
cuando el propio AMLO viene al Estado se hace acompañar de Cuitláhuac?
Pero ay de estos nuevos
encumbrados políticos si no cuidan y cubren las formas porque en el pecado
llevarán la penitencia, ya que sus enemigos políticos estarán al acecho para capitalizar
cualquier error que cometan.
Fue una visita muy mal organizada
Por lo demás, algunos
compañeros que cubrieron la visita al sur me narraron que estuvo tan mal
organizada que por momentos la visitante Josefa González dio muestras de estar
aterrorizada por algún atropello que pudiera sufrir por parte de la turbamulta
que se armó entre los militantes de Morena.
Criticaron la falta de
sensibilidad de Rocío Nahle de llevarla a un basurero en medio de un calor de
50 grados que hacía del tiradero un sitio altamente tóxico, que primero afectó
a la visitante y luego a la misma anfitriona, quienes no llevaban alguna
mascarrilla para proteger nariz y boca por lo que tuvieron que salir huyendo
ante los ataques de tos y ahogamiento que empezaban a darles.
Luego vendría el desorden en
Minatitlán donde incluso la prensa sufrió agresiones.
Doña Rocío tiene que cuidar las
formas, pero también la organización de sus visitas. El poder que tiene, o que
siente que tiene, no la exenta de ello.

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