Prosa aprisa
Fiscal Winckler, temporada 2
Arturo Reyes Isidoro
El pasado fin de
semana-puente escuché decir a algunos reporteros: no hay nada, está todo muy
muerto.
Se referían a que escasearon
las noticias luego del traca traca entre fuerzas de seguridad y delincuentes de
un cartel entre el jueves y el sábado.
En efecto, domingo, lunes y
todavía el martes el Estado entró como en un relax bastante extraño y
desconcertante por los días violentos que habíamos tenido antes.
No que hubieran cesado los
hechos delictuosos, que se dieron en distintos puntos, pero al menos no
tuvieron la intensidad de los de Tierra Blanca y sus alrededores.
Terminó, así, el invierno y
entró la primavera y con ello volvió de nuevo al escenario el secretario de
Gobierno, Eric Cisneros Burgos, quien abrió la segunda temporada de la serie
“Me canso ganso que vamos de nuevo contra el fiscal Jorge Winckler”.
La primera temporada, fuimos
testigos, duró desde diciembre hasta febrero luego de que en este último mes
hubo un receso histórico en el Congreso de ¡25 días! para tratar de obtener
votos que permitieran llevar a juicio y echar del cargo al abogado oaxaqueño.
El fracaso fue rotundo.
Winckler no solo la libró sino que su caso motivó que la otrora mayoritaria
bancada de Morena se dividiera y quedara disminuida y surgiera una bancada fuerte,
de mayoría, de dulce, de mole, de chile, de queso con rajas, de verduras, de
pipián y de elote, esto es, con diputados de todos los partidos, que se
constituyeron en un contrapeso real, ejercieron su poder e hicieron morder el
polvo al inexperto presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Javier
Gómez Cazarín, a su diputación, y atrás de él a Cisneros Burgos.
No haber sabido operar
políticamente cuando en un principio eran mayoría los de Morena tuvo un
altísimo costo para el actual grupo político en el poder pues mostró una de sus
debilidades: su inexperiencia y su incapacidad en el Poder Legislativo para
afrontar retos de grueso calibre. Los mostró vulnerables.
Hoy, los diputados de
oposición, incluidos algunos de Morena, saben que pueden agruparse y poner en
aprietos a la administración estatal, y seguramente lo harán siempre que
quieran. Ya se demostraron, ahora sí, que sí se puede.
Ayer me pareció destacable
que el gobernador Cuitláhuac García no rehuyera ni buscara pretextos para no
responder a las alertas del gobierno francés y de una firma farmaceútica a sus
connacionales y a su personal para viajar al Estado por la inseguridad que
prevalece, a lo que el mandatario respondió que se atenderán y que buscarán mejorar
las condiciones para que no haya más.
En gobiernos anteriores o se
negaba que hubiera inseguridad o se rehuía para dar una respuesta. Ahora, es un
buen principio de solución que el propio gobernador reconozca el problema.
Pero eso se quedó chiquito y
de hecho se perdió porque el secretario Cisneros acaparó espacios en los medios
reabriendo fuego de nuevo contra Winckler y lo reposicionó en el escaparate
mediático, el primer capítulo de la segunda temporada que quién sabe hasta
cuándo terminará y con qué resultados.
La experiencia nos enseña que
hay una tendencia en la opinión pública a estar con el más débil cuando se
enfrenta en una pelea a un grandote, y aquí está muy claro quién es uno y quién
el otro. Tanta insistencia, de meses, ha terminado por victimizar al Fiscal,
con lo que se ha logrado un resultado adverso a lo que busca el aparato
oficial.
Me pregunto por qué no en
lugar de recurrir a las denuncias mediáticas a través de conferencias de prensa
o en declaraciones a los medios, mejor no se presenta una denuncia formal de lo
que se le acusa, con pruebas, para que se proceda si hay lugar a ello.
De otra forma, todo hace
pensar que nos espera más ruido mediático, distractor incluso de los graves
problemas que aquejan al Estado, y que nuevamente se gastará tiempo en una
guerra en la que otra vez el gobierno estatal corre el riesgo de salir
perdiendo, tiempo que, en cambio, se podría aprovechar mejor, incluso negociar
para dirimir sus diferencias en tribunales y mientras coordinarse
institucionalmente para combatir y enfrentar a la delincuencia, es decir, para
velar por la seguridad y la integridad de los veracruzanos.
Lo que pretenden es que
renuncie el Fiscal al cargo. Ya se vio que por iniciativa propia no lo va a
hacer. Ayer se aprovechó que la Corte le ordenó que desbloquee de sus redes
sociales a periodistas y ciudadanos, una medida legal pero de corto alcance, no
como para forzar su salida, así como también un señalamiento de la diputada
Carmen Medel, de Morena, de que revictimizaba a su hija Valeria Cruz, asesinada
en noviembre pasado, señalamiento en su cuenta de Twitter que, sin embargo,
luego modificó concretándose a exigir “una investigación eficaz y profesional”.
¿Por qué lo hizo? ¿Y si
resultara que el Fiscal prueba que Cisneros se precipitó en los señalamientos
que le hace? ¿Y si resulta que la diputada Medel dio marcha atrás porque
recibió información y explicación que si no la convenció al menos le dejó la
duda de que las cosas no eran como le habían dicho o pensaba?
Creo que hubiera sido mejor
que entrara en acción otro personero del gobierno, alguien no desgastado y que
no dé idea de haber caído en una obsesión, un funcionario con capacidad de
negociación que incluso se sentara con Winckler a aclarar paradas e intentar
una salida sin tanto estruendo, alguien con capacidad de convencimiento.
Por lo que vimos en el pasado
reciente, está claro que a sombrerazos mediáticos no van a echar del cargo al
Fiscal. Ya se vio su capacidad y su habilidad para defenderse, e incluso la
asesoría que seguramente tiene, todo mejor que los de enfrente a los que ya
derrotó.
¿Por qué hemos de creer que
ahora sí van a lograr su propósito si cuando tuvieron todo para proceder no
supieron cómo? Esto es, preparémonos para otra batalla en los medios, pero que
no nos distraiga de exigir atención a los graves problemas de Veracruz.
En todo caso, en aras del
interés de los veracruzanos, ¿por qué no aplican aquello de si no puedes con el
enemigo sumátele, aunque modificado: si no puede con el enemigo súmalo, y se
ponen a trabajar juntos a reserva de lo que dictaminen los tribunales cuando
haya denuncias formales?

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