Prosa aprisa
Cuitláhuac,
ahora sí dio una
Arturo Reyes Isidoro
Muy pocas veces el
gobernador Cuitláhuac García Jiménez ha actuado políticamente en forma correcta
en los once meses de su mandato como el domingo pasado cuando expresó su
respaldo al presidente Andrés Manuel López Obrador luego de que este manejó un
día antes la versión de un intento de “golpe de Estado”, se supone que en su
contra así como de su gobierno.
Al margen de cómo
se califique la actitud de AMLO y de que se cuestione con cuántos, con quiénes
y con qué “pueblo heroico” de Veracruz contaría el gobernador cuando en la
encuesta de Arias Consultores del mes de octubre sale con una aprobación de
apenas 12.7 por ciento de los veracruzanos mientras que lo desaprueba el 74.2
por ciento, hizo lo que le correspondía hacer.
Institucionalmente,
aun cuando el tabasqueño proclamó alguna vez que al diablo con las
instituciones, el gobernador tenía que respaldar a la institución Presidente y
todo lo que con ello conlleva, se llame como se llame el titular, como parte
del Pacto Federal al que pertenece Veracruz, sobre todo cuando de por medio
estaba en peligro la estabilidad del país si se le cree a lo que publicó en sus
redes López Obrador.
Pero Cuitláhuac
estaba doblemente obligado a respaldar a su jefe político porque llevan el
mismo ADN de Morena y porque a todas luces el presidente estuvo viniendo a
darle aire para que tratara de agarrar vuelo por si solo hasta agosto pasado;
lo vino a apuntalar cuando se dio cuenta de que no tenía la experiencia ni el
oficio que se requieren para capitanear un trasatlántico como lo es Veracruz y
además que la tripulación que lo acompaña apenas y si se había subido a una
lanchita turística de Catemaco o a la panga para atravesar el Papaloapan para
llegar a Otatitlán.
Políticamente,
pues, por sí o porque alguien lo asesoró bien, ahora sí dio una.
Cliente de las
redes sociales, sin embargo, con una que otra excepción que lo secundó, fueron
más las críticas a su tuit del domingo. En el terreno práctico, de acuerdo a
las encuestas, en realidad necesita que primero lo apoyen a él. Pero además de
liderazgo para comprometer un apoyo como el que ofreció hace tres días necesita
también personalidad, prestancia, autoridad, lo que no tiene cuando rebaja su
investidura a un “catrín” del Día de Muertos, lo que le resta autoridad
política y moral.
Ya en otro terreno,
la historia nos enseña que el veracruzano no necesita de ningún gobernante ni
de ninguna autoridad para tomar la iniciativa y actuar por cuenta propia en
defensa de la Patria, que ciertamente no es lo mismo que en defensa de un
presidente, aunque un atentado en su contra implica dañar los intereses de la
nación, y, decía, entonces sí lo respalda como lo hizo con Juárez y como en su
momento cobijó a Carranza.
En 1914, ante la
invasión norteamericana, el pueblo del puerto jarocho salió en defensa del
suelo patrio sin necesidad de la arenga de ningún político gobernante o mando
militar, apoyado por los cadetes de la Heroica Escuela Naval, colegio que
primero estuvo en la ciudad de Veracruz y luego cambió su sede a Antón Lizardo.
En esa ocasión el comandante militar de la plaza, general Gustavo A. Maass,
ordenó el retiro de sus fuerzas de la plaza por orden superior y dejó sola a la
población, que se la rifó heroicamente.
En la historia del
Estado solo hay un antecedente del apoyo de un gobernador de Veracruz al
presidente de México ante una medida histórica: cuando Miguel Alemán Valdés
lideró, ese sí verdaderamente, a los gobernadores de todo el país (no solo de
un partido político) para respaldar la Expropiación Petrolera que decretó
Lázaro Cárdenas en 1938. Alemán Valdés, padre que fue del también exgobernador
Miguel Alemán Velasco, llegó a ser presidente en 1946.
¿Cuántos puntos a
su favor le valdrá a Cuitláhuac García este gesto que acaba de tener con su
jefe político? ¿Se lo valorará el presidente y qué tanto?
Pero lo que
políticamente fue correcto con el presidente quién sabe cómo lo tomaron los
militares, a quienes nadita les gustó que AMLO pusiera en duda su lealtad a las
instituciones de México; esto, se podría entender que el gobernador, al
ofrecerle su respaldo, avaló la postura presidencial.
Carambolazo de Eric Cisneros
Otro que agarró
bien el taco y ejecutó un buen carambolazo político sobre la mesa de la LXV
Legislatura fue el secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, quien ayer
tomó el control de la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de
Diputados del Congreso local en la persona del diputado Rubén Ríos Uribe.
En vano resultaron
los intentos de los diputados José Manuel Pozos Castro, Rosalinda Galindo Silva
y Margarita Corro Mendoza, el primero para repetir en la presidencia y las
segundas para sustituirlo, pues finalmente se impuso la voluntad del Palacio de
Gobierno.
Previamente hubo
una reunión interna de los diputados de Morena para sondear si debía continuar
Pozos, pero para sorpresa de este solo dos de sus compañeros estuvieron de
acuerdo y los demás lo rechazaron; lo mismo pasó con Galindo quien, igual, solo
tuvo dos vistos buenos, y Corro también recibió el rechazo de sus pares.
Estonces vino el
intercambio de mensajes con el Palacio y la línea: había que apoyar a Rubén
Ríos Uribe, de Morena, del distrito de Córdoba, amigo del gobernador y del
secretario de Gobierno.
En el carambolazo,
Cisneros aprovechó para hacer talco a Pozos y sepultar sus pretensiones o bien
de sustituirlo en la Secretaría de Gobierno o de tomar el control de la Junta
de Coordinación Política (Jucopo), como pretendía. Su osadía la pagó cara: ya
sin la presidencia de la Mesa Directiva el presidente de la Jucopo, Juan Javier
Gómez Cazarín, le ordenó que de inmediato entregara la oficina, los equipos, la
camioneta, todo.
La diputada Galindo
Silva parece que también sigue pagando caro haberse intentado rebelar y enfrentar
al gobernador Cuitláhuac García Jiménez como cuando en meses pasados en un acto
en Villa Rica, de cara al Golfo de México, se molestó porque no la dejaron
subir a un presidium con el mandatario estatal, hizo todo un berrinche con
pataleo incluido y se retiró faltando al respeto a quien se supone que es su
jefe político,
Lo que queda claro
también es que contrario a lo que se vino manejando de que se iba y se iba y se
iba casi al grado de jonrón de la Secretaría de Gobierno, Eric Cisneros se
fortalece, y que los morenos afines al primer círculo del poder siguen tomando
todo el control político y legislativo.
Los morenos
siguieron cobrándosela al todavía coordinador de la bancada del PAN, Sergio
Hernández, quien durante el bienio del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares
despojó de la presidencia de la Jucopo a los pupilos de Andrés Manuel López
Obrador cuando les correspondía asumirla y también excluyó de la directiva a
cualquier diputado del partido de Cuitláhuac García. Ayer al PAN lo dejaron sin
cargo en la Mesa Directiva. Por eso la nueva dirigencia panista está a horas de
quitarle la representación de su bancada (lo sustituirá el diputado Omar
Miranda Romero). Mientras pagan parejo.
Y el más calladito
y que repite como secretario en la directiva es el priista Jorge Moreno
Salinas, un diputado con experiencia, muy mesurado pero bien preparado y capaz
para la responsabilidad que tiene. Como vicepresidenta queda Brianda Kristel Hernández Topete, del PRD.

No hay comentarios:
Publicar un comentario