Prosa aprisa
Baños de polvo y de pueblo
Arturo Reyes Isidoro
Un viejazo –en el mejor concepto– como
lo fue Agustín Acosta Lagunes, gobernador con el que también tuve la
oportunidad de trabajar muy de cerca, con la sabiduría del ranchero que era,
como político aconsejaba que de vez en cuando era necesario que todo gobernante
se diera baños de polvo… y de pueblo, lo que, por supuesto, llevaba a la
práctica.
Era ranchero de origen, pero fue un
hombre que se educó en México y en el extranjero, fue un gran economista e
igual o mejor administrador, políglota, un hombre muy culto que tenía en su
despacho todos los días, sin faltar, The
Wall Street Journal, The Washington Post, The New York Times, The Daily
Telegraph (que le traían de la Ciudad de México) y Notiver, y que llegó a ser gobernador sólo porque era amigo del
entonces presidente José López Portillo.
Aunque era cascarrabias hasta el exceso
(“Don Disgustín”, le decíamos, y su entonces secretario particular, Felipe
Capitaine Rivera, que fue después alcalde de Nautla, decía que lo regañaba,
pero en serio lo que se llama regañar, cagar decía él, unas quince veces al
día, “pero para desquitarme, cada vez que me regaña le chingo mil pesos –de
aquellos– de la caja chica”); aunque era cascarrabias hasta el exceso sabía
acercarse a la gente, porque además era un actorazo.
Nunca se me olvida que un buen día,
casi al inicio de su gestión, prácticamente sin avisar a nadie, ¡machete en
mano se fue a cortar caña de madrugada a un cañaveral de Carlos A. Carrillo al
estilo de Fidel Castro! Lo acompañó sólo entonces, o se hizo acompañar sólo por
el periodista Froylán Flores Cancela y por el fotógrafo Saúl Sánchez, que en
paz descanse. El testimonio de aquello está en la hemeroteca del semanario Punto y Aparte. Claro que aquello
impactó.
Eran otros tiempos, o bien tenía la
virtud de ser, él sí, ácido con la prensa sin que ésta se sintiera ofendida,
pero los reporteros y fotógrafos y camarógrafos de entonces en lugar de
enojarse se divertían con él y con lo que les decía, porque les decía la
verdad: les hacía ver su bajo nivel de preparación (bueno, casi de la mayoría),
les preguntaba que de dónde les salía tanta capacidad para decir tantas
“pendejadas” a diario y en tanto espacio, y los “picaba” diciéndoles que podía
ser mejor reportero que ellos “Tachín” un famoso mesero de “La Parroquia” de
Veracruz (en Xalapa hubo alguna vez una compañera reportera, que en paz
descanse, que salía a trabajar todos los días y al primero que veía de traje y
corbata le ponía la grabadora, casi se la metía en la boca y le sorrajaba:
“¡Dígame lo que quiera!” Ya cuando aquél paraba de hablar le preguntaba: “¿Su
nombre y su cargo?”).
Nunca más, ni antes ni después, vi que
un gobernador atrajera tanto a la prensa, que lo seguía como un enjambre de
abejas a un panal. Sin duda, sabía comunicar y comunicarse. Se daba sus baños
de polvo, sin duda, y con la prensa, a veces, también sus baños de pueblo.
Y todo esto me lo hizo recordar ayer
Javier Duarte de Ochoa al ver unas fotos con una parte de los reporteros que cubren
su fuente en un conocido y popular café del centro de Xalapa, al término de su
segunda conferencia de prensa de inicio de semana. Las imágenes me recordaron mis
tiempos, ¿viejos tiempos ya?: sí, de reportero, que por supuesto añoro.
El Gobernador, que estaba con su esposa
Karime, se veía relajado, sonriente, participativo sosteniendo un micrófono como
un reportero más. ¿Por qué se resistió tanto tiempo a hacerlo? ¿Qué o quién se
lo impedía? Cuando quiere, no se le dificulta nada convivir con la prensa (lo
reconfirmé el viernes durante una comida en la Casa Veracruz). Para salud del
mejor clima para que los periodistas realicen a plenitud su trabajo en el
estado, ojalá y la de ayer haya sido la ocasión para el inicio de una verdadera
nueva relación Gobierno-prensa, de respeto al quehacer de cada quien y de
entendimiento, sin caer en la complicidad, claro está. Que sea para bien de la
salud del estado y para beneficio de los
veracruzanos.
¿Bermúdez y Bravo si jalarán parejo?
Que
la sesión extraordinaria de esta mañana en la LXIII Legislatura será de mero
trámite para ratificar a Luis Ángel Bravo Contreras como nuevo Procurador
General de Justicia del estado, a
propuesta del gobernador Javier Duarte de Ochoa.
A propósito, una lectora, según se
consignó en el pie (texto) de foto, envió el viernes pasado al portal alcalorpolitico.com una fotografía en la
que se ven corriendo juntos, en el bulevar del puerto de Veracruz, al
secretario de Seguridad Pública Arturo Bermúdez Zurita y a Bravo Contreras.
Se ve que van a paso parejo, calzando
tenis, en shorts y sudando la playera; pareciera que van sonriendo (la imagen
no tiene buena nitidez porque tal vez la tomaron con la cámara de algún
teléfono celular) y si así es cabría preguntar de qué o de quién. ¿Salieron
juntos y se hicieron tomar la foto a propósito como para decirle al Gobernador,
mira, para que veas que te hicimos caso con eso de que dijiste el jueves de que
no hay espacio para la división?
Para nadie era un secreto que entre
Bermúdez y el anterior procurador, Felipe Amadeo Flores Espinosa, no había
buena relación, o de plano no había relación. Ahora, a ver si así como se ven
en la foto, Bermúdez y Bravo Contreras llevan igual de parejo el paso, a ver si
sudan igual la camiseta duartista pero en la consecución de una buena y
efectiva seguridad pública y de una eficaz procuración de justicia.
Me
informa su oficina de Prensa que el diputado local Tonatiuh Pola Estrada sí fue
invitado a la rendición de protesta de Mario Zepahua Valencia como delegado
distrital del PRI en Veracruz, pero que no pudo asistir porque se encontraba
participando en el Curso Taller de Comunicación de la prestigiosa Georgetown
University, de Washington, curso que esta vez se ofreció en Cancun y en el que
participaron personalidades como Scott Goodstein, jefe de redes sociales ni más
ni menos que del presidente Barack Obama, así como la secretaria general del
CEN de su partido, Ivonne Ortega Pacheco. Que sí, que no sólo quiere ser un
buen representante popular sino también el mejor “activo” político del distrito
electoral XXI, que representa. Que sea para bien de sus representados.
Sinceramente, yo todavía lo extraño como conductor del noticiario matutino de
Telever.
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