Prosa
aprisa
¿Quién fue?
Arturo
Reyes Isidoro
¿De qué tamaño es el enemigo político que desde dentro le ha
surgido y tiene enfrente Javier Duarte de Ochoa? ¿Quién es o puede ser?
Porque la conozco y he tratado con ella, me resisto a creer
que Elizabeth Morales García sea tan ignorante como para que se le hubiera
escapado un error tan elemental, de primaria política, como no saber cómo se
escribe el nombre de Luis Donaldo Colosio.
Hay cosas que no encajan, que no embonan en una posible
explicación racional de la colocación de una especie de diploma ante el busto
de Luis Donaldo Colosio en un sitio público de Xalapa, pero llamándolo “Luis
Don Aldo Colosio”, aprovechando el error en una invitación, hoy hace una
semana, para recordar el 64 aniversario del natalicio del sacrificado político
sonorense.
He consultado con integrantes de la dirigencia estatal
totalmente dignos de crédito y me dan varias explicaciones:
La invitación sí tuvo un error, porque el confiado joven del equipo de prensa al que le encargaron
notificar a los medios del acto que tendría lugar horas más tarde, por la
premura del tiempo no tuvo cuidado de revisar que al escribir Donaldo su
teléfono celular, desde el que envió el mensaje, autocorrigió el nombre y le
puso Don Aldo (esa versión me dieron).
Me invitaron revisar cualquier bandeja de entrada de
periodistas o direcciones de correo electrónico de medios a los que se invitó,
para comprobar que, advertido el error, con la sola diferencia de un minuto se
envió un nuevo texto ya corregido. En efecto, en mi bandeja tengo las dos
versiones.
El acto a celebrarse era en el mismo edificio de la sede
estatal y no ante el busto del político de Magdalena de Kino, porque se trataba
de recordar el natalicio, no del recordatorio luctuoso anual que se hace el 23
de marzo, fecha de su muerte, cuando sí se monta una guardia y se coloca una
ofrenda floral ante la escultura situada a un costado de la calle Bremont.
No obstante que el acto convocado se celebró la mañana del
lunes 10, no fue sino hasta el miércoles por la noche cuando se hizo circular
una imagen con la especie de diploma colocado ya en el busto, sin firma de
Elizabeth pero sí con la leyenda “Dirigenta”, cuando ella se pone “Presidenta”.
El jueves y viernes y todavía el sábado la imagen escaló a
nivel nacional en los medios, como si fuera algo intencional, me dicen, pero
niegan rotundamente que el “diploma” a manera de placa haya sido obra de la
dirigencia estatal.
“La invitación sí, ni hablar, fue un error de la persona de
prensa por no revisar el texto que enviaba, aunque lo corrigió de inmediato, y
no quedaba más que apechugar”. Pero aseguran que lo otro lo hizo alguien
deliberadamente, ajeno totalmente a la dirigencia que encabeza la ex alcaldesa
de Xalapa.
El error en la invitación fue aprovechado de inmediato por
los cibernautas para tundirle en las redes sociales, Facebook en especial, y
ahí hubiera quedado todo si no fue porque alguien en especial vio la ocasión
propicia para golpear no sólo a la dirigenta sino también, de paso y con un efecto
bien calculado, a su jefe, el responsable político priista del estado, Javier
Duarte de Ochoa.
Así, el error lo magnificó alguien que no quiere a Elizabeth
ni a Duarte, que los quiso exhibir –a ella como ignorante y a él como
responsable–, a lo mejor alguien que quedó resentido porque no obtuvo la
dirigencia tricolor y con ello el control de toda la estructura en el estado,
que es una verdadera maquinaria de votos; alguien que le quiso reprochar de esa
manera al cordobés que la haya llevado a la dirigencia.
Conociendo las malas artes de los políticos de la aldea, la factura
del “trabajo” pareciera tener el sello de la casa, alguien del mismo sistema
tricolor, no de la oposición del PAN ni de
Miguel Ángel Yunes Linares –los mencionó porque no faltó quien insinuara su
posible autoría (aunque también, quién sabe)–, en el caso de este último porque
dice y hace las cosas de frente.
¿Quién entonces? Extraña que Elizabeth no haya salido –por
algo será– a dar una explicación y a defenderse, pero seguramente lo sucedido
la hará extremar el cuidado en los documentos que se manejan en su parcela de
poder y a no confiar ni en su sombra.
Javier Duarte de Ochoa debe tener claro ahora que el enemigo
no lo tiene en la prensa, o en la oposición, o en el adversario, sino adentro,
en el mismo sistema del que forma parte; alguien que desea que fracase o que dé
la idea de que sus decisiones no son acertadas, que su equipo no es el mejor.
¿Pero quién? ¿Su aparato de espionaje e inteligencia será capaz de dar con el
autor?
Si de veras sus principales colaboradores le son leales,
deberán cerrar filas con él. Esto es apenas el primer síntoma de los que les
espera en el último tramo de la administración. Todas las fallas, errores,
omisiones, sus propios malquerientes de adentro las querrán capitalizar. Vienen,
les esperan tiempos más difíciles porque se las tendrán que ver con los
externos, pero también con los internos. El fuego amigo no se ha hecho esperar.
Acaba de detonar el primer barril de pólvora. Habrá que esperar para saber si
también en su camino le han sembrado cartuchos de dinamita, de TNT.
Epílogo del “don aldogate”: A Aldo (qué ironía que él se
llama así), el responsable directo del error, lo despidieron de inmediato no
obstante que venía trabajando con Elizabeth desde el Ayuntamiento de Xalapa, y
se apresuraron a nombrar a la coordinadora de prensa, Evelyn Hernández,
importada de Poza Rica (al parecer, en Xalapa no hallaron a alguien capaz),
periodista oriunda de Monterrey, con un currículo que da cuenta de su paso por
periódicos, agencias noticiosas y noticieros por cable (sus compañeros de Poza
Rica dicen que es un ego en persona, que le echa mucha crema a sus tacos),
quien deberá cuidar más sus boletines (sintaxis, errores elementales de
puntuación, entre otros) y quien no se ha ocupado de actualizar la página web
pues tiene directorio ¡desde finales de 2012!, además de que no suben al día la
información de Elizabeth (el último boletín que aparece es el del 10 de
febrero, cuando la presidenta tuvo acto con los jóvenes el sábado 15).
Mientras, me dicen, al grito de trabajo mata grilla, Eli se
va de gira a partir de hoy y hasta el 28, fin de mes, para renovar la
estructura partidaria y para instalar a los delegados para las elecciones
extraordinarias de presidentes municipales: hoy estará en Pánuco, Tantoyuca,
Tuxpan y Tepetzintla; mañana en Poza Rica, Papantla y Chumatlán, y el jueves en
Las Choapas, Cosoleacaque, Minatitlán y Coatzacoalcos. A ver si no le salen
apaches en el camino.
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