Prosa
aprisa
La lección
del gremio periodístico
Arturo
Reyes Isidoro
Interesante. En momentos álgidos
por los que atraviesa el Gobierno del estado a causa de la muerte del reportero
Gregorio Jiménez de la Cruz, pareciera que el Gobierno federal ha decidido
salir a respaldar a la administración de Javier Duarte de Ochoa.
No de otra manera se puede leer
el anuncio hecho ayer por el propio presidente Enrique Peña Nieto de que se
ampliará y modernizará el aeropuerto de El Lencero, en el municipio de Emiliano
Zapata, muy cerca de Xalapa, cuando todavía no se apagan los efectos por la
confirmación de la muerte violenta del periodista de Coatzacoalcos.
Aquí recordé en su oportunidad
que el pasado 6 de enero cuando el mexiquense vino a encabezar el tradicional
acto agrario en Boca del Río, no aludió para nada a ninguno de los 16
compromisos que contrajo en su campaña con los veracruzanos, lo del aeropuerto
uno de ellos, y por eso llama la atención que muy lejos de Veracruz, en
Palenque, Chiapas, haya hecho el anuncio, que implica una inversión cercana a
los mil millones de pesos.
Creo que deben tomarse en cuenta
dos elementos como posibles concurrentes en la decisión presidencial: que esta
vez la investigación del caso del reportero victimado ha tenido resultados, así
uno sea fatal, con detenciones, y que por su importancia Veracruz necesita todo
el respaldo federal para evitar una michoacanización ante asomos de grupos
inconformes que si no se atienden podrían derivar en autodefensas al estilo
michoacano.
Aunque oficialmente por parte del
Gobierno del estado se ha negado y rechazado que existan grupos de autodefensa
en diversos lugares del estado, como han surgido versiones tanto en las redes
sociales como en algunos medios, también quedó testimoniado en espacios periodísticos
que el Ejército llegó a Zongolica para dialogar con los inconformes, que
aceptan no ser autodefensas constituidas como en Michoacán, pero que estarían
en vías de serlo si no los atienden, los que se niegan a entregar sus armas
que, dicen, son de bajo calibre, casi de caza.
En el caso del reportero
asesinado, creo que esta vez con buen juicio y resultado de las malas
experiencias pasadas, en el Gobierno del estado se maneja la versión, como
causa principal de la muerte violenta del periodista, que fue por un conflicto
derivado de relaciones de pareja entre miembros de las familias de la víctima y
de la presunta autora intelectual, pero se precisa muy bien que la
investigación está abierta y no se descarta tampoco ningún posible nexo con el
ejercicio de su profesión.
Mucho tiempo sin tener
comunicación con ella, meses, acaso años, busqué ayer a la coordinadora general
de Comunicación Social y vocera del Gobierno del estado, Gina Domínguez Colío,
para tener una versión directa de la posición oficial, y además de que me
ofreció toda la información de que disponen y me reiteró la versión del
problema entre familias, también no descartó que pudiera haber factores
relacionados con su desempeño profesional, línea de investigación que, me
insistió, está abierta.
No obstante mi línea editorial, a
veces de crítica y señalamiento, no sin que dejara de hacer alusión a ella,
creo en justicia decir que la encontré receptiva, como una funcionaria
respetuosa, atenta, dispuesta a ventilar abiertamente el caso. Habrá que
esperar para ver qué surge cuando detengan a otros cuatro prófugos que
participaron en el plagio y asesinato.
Es bueno, ante la ola de críticas
y suspicacias que rodean el asunto, en especial en las redes sociales y en
medios del Distrito Federal, que el Gobierno no se cierre a ninguna línea de
investigación y que se informe no sólo puntualmente de lo que vaya surgiendo,
sino de los elementos duros de prueba con que se cuenten. Sólo así podrán
convencernos.
Por el lado del gremio, algo que
no debe perderse de vista y que no debiera diluirse con el paso de los días y
el correr del tiempo, se resuelva satisfactoriamente para el interés público y
periodísticamente o no el caso, es el espíritu y la capacidad de inconformidad,
de duda y de movilización de los compañeros de los medios.
Aun cuando creo que Xalapa y la
ciudad de Veracruz tienen los grupos más numerosos y hasta cierto punto
representativos de reporteros por la importancia de sus medios, no se debe ni
se puede desestimar el ejemplo de unidad, coraje y determinación de los
compañeros de Coatzacoalcos, que por encima de sus diferencias hicieron causa
común para el esclarecimiento del caso y la solidaridad con la familia en
desgracia.
Los reporteros de Coatzacoalcos
no sólo se enfrentaron resueltamente cara a cara con los funcionarios del
Gobierno estatal y cuestionaron y pusieron en duda sus versiones, sino también
enfrentaron el riesgo de que algún directivo tomara medidas contra ellos por
algún interés de congraciarse con el aparato oficial, pero no, debe reconocerse
que tampoco los editores, directores y concesionarios de medios coartaron o
trataron de coartar el movimiento de sus chicos, por lo que todos deben merecer
el más amplio reconocimiento.
No digo lo anterior con el
espíritu de enfrentamiento y encono con el Gobierno del estado o alguna otra
autoridad, sino con el de la defensa de los derechos del ejercicio profesional,
de la libertad de expresión y manifestación, y de la fuerza de que debe hacer
gala el periodista, pues él tiene otro
poder, el llamado cuarto poder, que debe usar en defensa de las causas justas,
y no hay nada más justo que reclamar por la suerte de un compañero plagiado,
luego victimado mortalmente, y ahora porque su muerte quede plenamente
esclarecida y se aplique estricta y severamente la ley a los culpables.
No recuerdo en mi ejercicio
profesional de más de 40 años una movilización del gremio periodístico como el
que se dio ahora tanto en el estado como en otras partes del país en
solidaridad con un compañero. Es una gran lección y buen ejemplo para las
nuevas generaciones de periodistas. Y es un llamado de atención también para
los poderes constituidos de que los viejos tiempos del sometimiento quedaron
atrás.
Pero es posible, creo yo, con
respeto, salvar cualquier diferencia con la prensa si se le informa con apego a
los hechos y si se tiene tacto, sensibilidad y decisión política para tratar
con ella. Ese es mi punto de vista personal. En eso creo.
De Javier Duarte, ojalá y
aproveche para bien del estado el respaldo presidencial que se le da. Un día
antes del anuncio de Peña Nieto, los delegados lo reconocieron. Ahora se
entiende mejor por qué. Esperemos.
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