Prosa aprisa
El
manotazo, ayer, de Duarte
Arturo Reyes Isidoro
El de ayer, del gobernador Javier
Duarte de Ochoa, era un mensaje necesario, definitorio para lo que resta de su
administración, urgente para sus colaboradores, de quienes necesita ahora más
que nunca que, como les dijo, no pierdan de vista que el único proyecto
político se llama Veracruz, y yo le agregaría que el proyecto que comanda
Javier Duarte de Ochoa.
Fue el suyo el equivalente a un
manotazo sobre el escritorio como el que dio Miguel Ángel Osorio Chong,
secretario de Gobernación, cuando les dijo el mes pasado a sus colaboradores
que le valía madre su futuro político, que lo que le interesaba era resolver la
crisis de Michoacán (“Prosa aprisa” del 23 de enero “El ‘me vale madre el
2018’”).
A Duarte le debe valer madre ahora si
en el futuro le espera otra posición política y sobre todo si algún colaborador
suyo tiene aspiraciones políticas. Ahora la tarea es recomponer lo que haya que
recomponer, mejorar la imagen de su gobierno, cumplir con la tarea pendiente y,
en general, que los veracruzanos estén seguros que sus intenciones son
sinceras, las mejores, para que la prosperidad, eslogan inicial de su gobierno,
alcance a la mayoría.
Además de que tiene que superar la
etapa de las crisis casi recurrentes que ha tenido desde que inició su gestión,
el gobernador tiene un reto mayor, fundamental: empezar a preparar su salida,
que es la etapa más difícil de todo gobierno y de todo gobernador, y cuidado
que Duarte ha tenido y ha sorteado etapas difíciles. Mucho tendrá que ver cómo
se conduzcan sus colaboradores en el cumplimiento de sus funciones y en su
trato con los veracruzanos
Al encabezar ayer la rendición de
protesta de los funcionarios que ocuparán nuevas responsabilidades en su
administración, en realidad enroques porque sólo cambiaron de posición, hizo
bien el cordobés en reclamarles entrega y decirles que no es tiempo de
mezquindades y, forzoso y necesario, que no hay espacio (que no debe haber
espacio, agrego) para la división ni para el incumplimiento, no si quieren
llegar a buen puerto.
Múltiples lecturas tienen sus
palabras sobre que “no caben personalismos, ni intereses ajenos a los de los
veracruzanos, ni proyectos personales, tampoco ineficiencia en los resultados”.
¿Qué quiso decir en esas líneas,
sobre todo que no caben proyectos personales? Para no variar el lenguaje
inicial, que se dejen de madres (bueno, esa es una interpretación libre mía) en
sus sueños guajiros de que van a ser el próximo gobernador (claro, para quienes
tienen ese sueño) y que se pongan a trabajar en serio, que lo ayuden a
cumplirle a los veracruzanos, a superar la crítica situación por la que se
atraviesa, sobre todo en materia económica, que al final es lo que todos
queremos.
Interesante resulta también, y en eso
coincido plenamente, en que lo relevante no es el cambio de personas, sino de
actitud, para mejorar; que los ajustes son necesarios para cumplir de la mejor
manera con la agenda que interesa a los veracruzanos.
Habrá que observar y ver si sus
colaboradores entienden y, sobre todo, si acatan el mensaje. Habrá que observar
y ver quienes, de los que se mencionan con futuro político, pliegan banderas y
ayudan a su amigo y protector a gobernar bien.
Javier Duarte de Ochoa y con él
Veracruz y los veracruzanos merecen lo mejor. Todo es posible con trabajo,
responsabilidad, disciplina, entrega, honradez y, sobre todo, para su caso, con
lealtad.
¿Paz? ¡Solamente en los
sepulcros!
¡Carajo mi General! Ahora sí se voló
usted la barda. Permítame (y permítanme mis siempre generosos y respetables
lectores) decirlo como se diría entre la tropa: no se anduvo usted con madres
cuando al surgir la pregunta de entre su respetable auditorio de ¿cuándo
podremos tener paz los ciudadanos? fue usted directo, contundente y realista: Paz
solamente en los sepulcros.
Mi General Badillo, qué encuerada le
puso usted a nuestros gobernantes, a nuestros diputados y senadores, a nuestros
políticos y sesudos analistas, que cantan las glorias del desarrollo
(“desarrollo estabilizador” en tiempos de López Mateos, de Díaz Ordaz, todavía
de Echeverría), del progreso, que vieron en el Tratado de Libre Comercio
(México-Estados Unidos-Canadá) la panacea para todos nuestros males
ancestrales.
“La delincuencia
organizada se debe a 30 años de falta de desarrollo, 30 años en que México no
ha crecido; un país sin crecimiento no puede darle beneficios a su población,
hay un millón 400 mil mexicanos buscando trabajo fuera de México y
universitarios, antes se iban obreros y campesinos pero en estos últimos 12 años
son jóvenes”.
Vengan esos cinco, mi
General. Usted como buen militar no se anda por las ramas. Llama al pan pan y
al vino vino. Mire que sus palabras me destaparon los oídos, porque estaba
aturdido de tanto escuchar discursos oficiales, cifras, que nos hablan de un
México que sólo existe en la imaginación de algunos, porque acá abajo no lo
vemos ni lo vivimos. Y ni modo de acusarlo de que habla usted así porque es de
la oposición, de alguna ONG, porque es usted del PRI e incluso fue diputado
federal por ese partido.
De modo que, según su
parecer, su punto de vista, el de un hombre que fue comandante militar en el
Distrito Federal, en Chihuahua, en Coahuila, en Tamaulipas, en Veracruz
(Xalapa), en Sinaloa, en Guerrero, en Oaxaca, en Tlaxcala, que conoce la
verdadera realidad de país, que con sus pesadas botas hace tierra, que estuvo
incluso en servicios de Inteligencia de la Secretaría de la Defensa Nacional,
paz, la tan esperada paz que nos ofrecen, que proclaman, que nos anuncian con
trompetas como las mencionadas en el libro de Apocalipsis capítulos 8 y 9, ¡la
debemos esperar sólo en los sepulcros! ¡Alabado sea el Señor y que nos agarre
confesados!
(Qué bueno que incluso
antes de escuchar opinión tan autorizada yo ya había comprado mi lotecito en un
panteón xalapeño. Ahora iré por la caja, por lo que será mi cómodo reposet a
disfrutar la paz bajo tierra, porque acá, a decir de mi General, nanay.)
(El General Retirado
Roberto Badillo Martínez dictó la conferencia “El Ejército Mexicano en la
sociedad contemporánea” la tarde-noche del miércoles en el Casino Jalapeño.
Fuente: nota de Alicia Aguilar Guevara, del portal informativo alcalorpolitico.com.)
Informe
del delegado del ISSSTE
Rindió ayer su primer
informe de labores el delegado del ISSSTE Gonzalo Morgado Huesca. Amén de su
buen trabajo al frente de la dependencia, que está pasando todas las pruebas de
control, vigilancia y fiscalización de las oficinas centrales, y que está
ofreciendo resultados, el ex alcalde de Martínez de la Torre es además uno de los
mejores y más leales aliados del gobernador Duarte de Ochoa, a quien no deja de
agradecerle su nombramiento. Sin embargo, creo que por encima de todo eso, lo
mejor es que procura la mejor atención para los derechohabientes.
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