Prosa aprisa
Buganza, ayer
Arturo Reyes Isidoro
El pasado 24
de abril, en el festejo del Día del Policía en Boca del Río, el gobernador
Javier Duarte de Ochoa dijo que la integración de una buena policía, dejar
buenos policías será el legado de su administración.
Su deseo
seguramente lo sustenta en el tiempo, la dedicación y esfuerzo personal, así
como en la inversión económica que ha hecho para tratar de garantizarnos la
seguridad, que si la comparamos con la Michoacán, Tamaulipas o Guerrero, ahí la
lleva.
Pero creo que
también, si en lo que resta de su administración decide y ordena ir a fondo en
los casos de fraude de empresas, daño patrimonial al erario público y
corrupción de funcionarios y ex funcionarios, detectados, denunciados y hechos
públicos, si los combate con firmeza y determinación, pasará a la historia como
un gobernador que combatió con hechos la impunidad.
Las ocasiones
se le están presentando con una gran oportunidad, que si las aprovecha lo
catapultarán a los ojos del jefe político del país, Enrique Peña Nieto, quien
tiene en la cárcel a ex gobernadores (Granier, Reyna, Reynoso), a alcaldes, y a
dirigentes como Elba Esther Gordillo y va por el “minero” Napoleón Gómez
Urrutia, aunque falta Deschamps; mejor, lo lanzarán hacia arriba a ojos de los
veracruzanos con quienes es su compromiso directo.
Aparentemente,
Gerardo Buganza Salmerón no dijo ayer nada nuevo que no se supiera sobre el
proyecto de construcción del túnel sumergido del río Coatzacoalcos: que es un
desastre.
Para los
titulares de los medios queda el anuncio de que desde el pasado 9 de diciembre
hay una denuncia de hechos ante la Procuraduría General de Justicia del Estado
(PGJE) y de que la construcción se transparentará “caiga quien caiga”.
Pero su
testimonio en el Congreso local tiene el valor de ser la voz oficial que
precisa o confirma datos, fechas, montos, irregularidades y fija la posición
del Gobierno sobre el caso.
De lo que dijo
se deduce que, por ejemplo, le resulta cita al ex secretario de Comunicaciones,
Guillermo Herrera Mendoza, hoy flamante subdirector de Turismo, para que explique, por ejemplo, porqué un día
antes de concluir la anterior administración estatal, cuando él estaba al
frente de la dependencia, se hizo un reconocimiento de adeudo por mil 60
millones de pesos a favor de la concesionaria del túnel sumergido del río
Coatzacoalcos comprometiendo además desembolsos
a través de Programas Operativos Anuales de la entonces Secretaría a su
cargo por 150 millones en el 2011 y 203.7 millones en el 2012, así como mil 585
millones de pesos del 2% a la Nómina, contraviniendo lo dispuesto en el Código
Financiero del Estado.
Escuchando
atentamente la grabación de lo que Buganza expuso, se resume lo siguiente:
La revisión
técnica realizada por el Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS) detectó un
sobrecosto de 12 millones 650 mil 292 pesos por precios unitarios elevados por
conceptos extraordinarios, así como conceptos cobrados pero no ejecutados por
65 millones 40 mil 19 pesos, algo similar a los puentes que se cobraron y no se
construyeron o no se concluyeron.
Hay conceptos
sin dictamen y soporte que justifique su ejecución y control por 8 millones 291
mil 479 pesos, y otros carentes de soporte de volumetría y análisis de precios
extraordinarios por 132 millones 981 mil 32 pesos. Los costos indirectos de la
obra fueron de 43% y existe retraso en el programa de ejecución de los
trabajos.
En cuanto a la
auditoría financiera, se estableció que el proyecto original contemplaba una
inversión total de 2 mil 66 millones de pesos, y a la fecha alcanza ya los 4
mil 913 millones, de los cuales 73.2% son recursos públicos y del concesionario,
o sea privado, 26.8%, siendo de este último monto un capital de riesgo de 389
millones de pesos que representan 7.9%.
Actualmente la
parte de los créditos está siendo amortizada con recursos públicos procedentes
del Puente Coatzacoalcos I, o sea, con lo que pagan los usuarios.
El título de
concesión del Puente Coatzacoalcos I, otorgado el 27 de agosto de 2004,
establecía que cuando menos 70% de los ingresos se destinarían al túnel y el
30% restante para la operación y mantenimiento menor del puente. Sin embargo,
en un convenio de apoyo financiero de marzo de 2007 se modificó el porcentaje
para quedar 85%-15%, lo que actualmente ha representado 146.4 millones de pesos
más a la aportación de recursos públicos.
Además, se
detectaron probables irregularidades de tipo fiscal, principalmente
relacionadas al IVA, por parte de la Concesionaria Túnel de Coatzacoalcos, SA
de CV en la que participan las empresas CAABSA Construcciones, Concesiones
Viales, FCC Construcciones, Obras Portuarias de Coatzacoalcos y MATRIX
Concesiones, IVA que tuvo que pagar el Gobierno del estado debido a
observaciones del Orfis por un monto de 107 millones de pesos, dinero que pudo
ser invertido en la construcción, dinero que salió de los bolsillos de los
contribuyentes veracruzanos.
Tanto la
Auditoría Superior de la Federación (ASF) como el ORFIS realizaron auditorías
de los ejercicios 2008 y 2009 la primera, y de 2012 la segunda, y coinciden en
la existencia de diversas irregularidades financieras y técnicas; en
particular, la ASF determinó la existencia de un importante desfase temporal en
la ejecución de la obra y con base en ello consideró procedente imponer penas y
hacer efectivas las garantías correspondientes.
Del repaso que
Buganza Salmerón hizo de los antecedentes, concluyó que a casi diez años de que
se otorgó la concesión el túnel no se ha concluido, existe incumplimiento de la
concesionaria y el equilibro financiero se ha perdido.
Según dijo, el
pasado 9 de diciembre presentó la denuncia de hechos ante la PGJE, por lo que
se inició la averiguación previa 130 E/2013 que involucra principalmente al
consorcio Concesionaria Túnel de Coatzacoalcos, pero también, aunque no lo dijo
pero queda implícito, a funcionarios del sexenio pasado que permitieron y
participaron de las irregularidades.
El titular de
la actual SIOP expresó que presentó la denuncia para que se iniciara la
investigación correspondiente y se determine quién o quiénes son probables
responsables, a fin de que agotado el procedimiento de investigación la
Procuraduría local ejercite la acción penal que corresponda y se repare el daño
causado al erario público.
Pero además
sentenció: una vez que sea publicado el Acuerdo Delegatorio de Facultades que
le otorgue el gobernador Javier Duarte de Ochoa iniciará las acciones legales
que resulten procedentes con el propósito de que la obra se concluya y entre en
operación.
El cordobés
puntualizó que la conclusión inmediata es uno de los compromisos de Duarte,
aunque se entendería que eso será posible en la medida en que avance rápido la
investigación, se resuelva el proceso en el menor tiempo, se resarza el daño
económico y, si ello es posible, se castigue penalmente a los responsables.
Seguramente por eso no se atrevió a poner fecha.
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