Prosa aprisa
Es ahora o nunca
Arturo Reyes Isidoro
Lo resumió el
martes pasado el diario Milenio: en
lo que va del gobierno de Enrique Peña Nieto –casi año y medio– se ha ordenado
la aprehensión y auto de formal prisión de siete funcionarios y ex funcionarios públicos, tres
exgobernadores y cuatro alcaldes, por delitos como vínculos con el crimen
organizado, secuestro, extorsión y enriquecimiento ilícito.
Nombres: Andrés Granier
Melo, priista exgobernador de Tabasco; Jesús Reyna García, priista exgobernador
interino y secretario de Gobierno de Michoacán; Luis Armando Reynoso Femat,
expanista y exgobernador de Aguascalientes; Arquímedes Oseguera Solorio, perredista
alcalde de Lázaro Cárdenas, Michoacán; Uriel Chávez Mendoza, priista alcalde de
Apatzingán, Michoacán; Noé Octavio Aburto Inclán, panista alcalde de Tacámbaro,
Michoacán; y Feliciano Álvarez Mesino, perredista exalcalde de Cuetzala del
Progreso, Guerrero.
Eso sin contar que mandó a
prisión a Elba Esther Gordillo, exdueña del SNTE, corrupta dirigente sindical;
que hay orden de aprehensión contra el corrupto dirigente minero Napoleón Gómez
Urrutia, viviendo y disfrutando de la gran vida en Canadá; que también se busca
al exgobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, del PRI, por nexos con el
crimen organizado; que ordenó enjuiciar al ahora exdirigente del PRI en el
Distrito Federal, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, peligroso abusador sexual;
y que en el primer año no le tembló el pulso para ordenar el cese de su asesor
en el Estado de México, su maestro, Humberto Benítez Treviño, procurador
Federal del Consumidor, cuya hija, Lady Profeco, protagonizó un escándalo por
influyentismo y abuso de poder.
Yo soy de los que piensa
que tan pronto se concluya la reforma energética y se le quite todo el control
al Sindicato Petrolero en la dirección de Pemex, también a Carlos Romero
Deschamps lo meterán al tambo.
El pasado 7 de abril, el
Director de Excelsior, Pascal Beltrán
del Río, hechura del maestro Julio Scherer García y de Proceso, escribió un artículo (“Política y simbolismo”) que me
llamó mucho la atención.
Refiriéndose concretamente
a los casos de Jesús Reyna García y de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre,
Pascal, quien por lo demás escribe columna de lunes a viernes y continúa
haciendo entrevistas, esto es, que es un Director periodista periodista, apuntó
que en esos dos casos el oficialismo, es decir, el priismo, ha mostrado una
capacidad de control de daños “que evidentemente no conocen en la oposición”.
Planteó: “Sin duda, muchos podrán alegar que, con
la remoción de Gutiérrez y el arraigo de Reyna,
el PRI y el gobierno sólo están creando la impresión de que se procura justicia
cuando lo que se busca en el fondo es evitar un daño mayor. Pero ¿alguien podrá
decir que eso que hace el oficialismo es menos o es peor que lo que han hecho
el PRD y el PAN en situaciones similares?”
Contrastó con el escándalo Oceanografía
“¿Cuál fue la respuesta del PAN ante señalamientos
concretos con nombres y apellidos? Negar los hechos, afirmar que el partido
blanquiazul era víctima de una campaña de denuesto y chantajear con no ser
parte de la negociación de las leyes secundarias de la Reforma Energética del
año pasado hasta que se limpiara su nombre”.
Abundó: “No puede decirse que hayan
sido probadas fehacientemente las diversas acusaciones contra personajes como
los hermanos Manuel y Jorge Alberto Bribiesca Sahagún,
el fallecido secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño,
el exdirector del IMSS Juan Molinar y el diputado federal Luis Alberto Villarreal.
Sin embargo, lo innegable es que en todos esos casos, y otros, el PAN se ha
limitado a desestimar los señalamientos o denunciar que los motiva la lucha
política”.
La otra oposición “¿Y del PRD qué se puede decir? Lo
mismo. El PRD no solamente toleró las acusaciones de abuso sexual contra el
delegado en Tláhuac, Rubén Escamilla —quien,
como se probó con un video, intercambiaba plantas laborales por felaciones—
sino que aceptó hacerlo diputado en la Asamblea Legislativa”.
Otro ejemplo: “El PRD también es el
partido que metió a escondidas a San Lázaro a un diputado federal electo, Julio
César Godoy, señalado de estar relacionado con el crimen
organizado, para que pudiera rendir protesta y tener la protección del fuero”.
Concluyó con algunas preguntas harto interesantes: “Los
ejemplos anteriores ¿quieren decir que el PRI es el único partido que va en
serio contra el influyentismo, la corrupción, el abuso de poder y la relación
entre la política y el crimen organizado? Entre el oficialismo que al menos
guarda las apariencias (más allá de sus intenciones finales) y la oposición que
tapa las trapacerías que ocurren en sus filas, ¿quién trabaja mejor su imagen
ante la opinión pública, quién entiende mejor la fuerza de lo simbólico?”
Aterrizo en el plano local: ¿Se habrán dado cuenta ya
donde se deben dar cuenta de la importancia política y de imagen de aprovechar
el momento y la circunstancia que se da, cuando hay señalamientos contra
funcionarios y exfuncionarios de Gobierno, contra exalcaldes, contra
constructores y empresarios amigos y cómplices o socios, contra tanto pillo que
ha causado daño patrimonial al erario público, para proceder legalmente contra
ellos, enviarlos a prisión y hacer que devuelvan todo lo que se robaron?
Puntual y oportunamente, Javier Salas Hernández, de alcalorpolitico.com, informó ayer que de
acuerdo al Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS), del presunto daño
patrimonial de la cuenta pública del año 2012 por 409 millones 346 mil 68
pesos, no se pudieron recuperar 328 millones 543 mil 169 pesos, de 20 entidades;
que sólo 28 solventaron 80 millones 802 mil 899 pesos.
Peña Nieto está poniendo el ejemplo de cómo se debe
actuar en estos casos. Por el número de detenidos y su nivel, sin precedente en
la historia del país, ya se ve que no se trata de una moda sino de responder al
reclamo ciudadano cansado de tanta impunidad y que ya no cree en el
gobierno. Y no sólo ha buscado chivos
expiatorios o ha querido cubrir las apariencias con peces chicos, sino que, él
sí, ha ido sobre peces grandes, se trate de quién se trate, lo mismo del PAN
que del PRD, pero también del PRI.
En Veracruz desde ahora el PRI apuntalaría sin reservas
su triunfo electoral para 2015 y 2016 si su gobierno actúa sin vacilación en
los casos que están hoy en el centro del escándalo y de la atención pública; se
pondría en provincia como el mejor ejemplo de apoyo al presidente Peña Nieto en
su lucha contra la corrupción y la impunidad; proyectaría su imagen a planos
inimaginables, y recibiría el aplauso ciudadano y con ello su confianza.
Es ahora o nunca. El momento es más que oportuno. La
ocasión, inmejorable. La cuestión es decidirse, sin vacilación, con firmeza,
sin contemplación, trátese de quién se trate. Quizá ya no se presente otra
oportunidad; quizá la próxima vez sea la Federación la que tome la iniciativa.
Mientras, los ciudadanos estamos a la espera.
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