Prosa aprisa
Túnel:
Contraloría exoneró a funcionarios
Arturo Reyes Isidoro
El pasado 7 de
mayo, al comparecer ante el Congreso local para informar sobre el proyecto y
desarrollo de construcción del túnel sumergido del río Coatzacoalcos, el
secretario de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), Gerardo Buganza
Salmerón, entre tantas cosas que dijo, dio a conocer que tanto la Auditoría
Superior de la Federación (ASF) como el Órgano de Fiscalización Superior del
Estado de Veracruz (ORFIS) realizaron auditorías de los ejercicios 2008, 2009 y
2012, y coincidieron en la existencia de diversas irregularidades financieras y
técnicas; que en particular, la ASF determinó la existencia de un importante
desfase temporal en la ejecución de la obra y con base en ello consideró
procedente imponer penas y hacer efectivas las garantías correspondientes.
El titular de
la SIOP hizo un sucinto recuento a partir del 26 de agosto de 2002, cuando
mediante oficio 119/2002 el Gobierno del Estado solicitó a la Secretaría de Comunicaciones
y Transportes (SCT) la concesión para operar, explotar, conservar y mantener el
Puente Coatzacoalcos I, con objeto de aplicar los excedentes de su explotación
para el desarrollo del túnel sumergido. Dio detalles de las irregularidades que
se comenzaron a dar a partir de 2005, en el sexenio anterior, tanto por lo que
hace a la obra del túnel como a la operación del Puente.
Casi al final
de su exposición, Buganza reveló que desde el pasado 9 de diciembre de 2013
presentó una denuncia de hechos ante la Procuraduría General de Justicia del Estado
a efecto de que se iniciara la investigación correspondiente, se determinara
quién o quiénes son probables responsables y, agotado el procedimiento de
investigación, ejercitara la acción penal correspondiente y se reparara el daño
causado al erario público. Ya vamos para seis meses y no se sabe qué ha hecho
la Procuraduría al respecto o en qué fase del proceso se encuentra el asunto.
No sería raro que termine el sexenio y no se haga nada y no se castigue a nadie
y menos se recupere el dinero desviado, defraudado, dinero de los causantes
veracruzanos.
Por lo pronto,
según reveló una nota informativa del diario Reforma ayer, la Contraloría General del Estado (en el sexenio
pasado bajo la responsabilidad de Clara Luz Prieto Villegas) sobreseyó el
expediente “al no haberse acreditado probable responsabilidad administrativa en
el resultado”, no obstante que la Auditoría Superior de la Federación (ASF)
determinó que funcionarios estatales adjudicaron directamente, sin justificación
legal (algo que detalló Gerardo Buganza Salmerón) tres contratos en el Puente
Coatzacoalcos I por un monto total de 87.4 millones de pesos.
El encabezado
de la nota resume todo: “Solapan estados a corruptos”. Bajo la firma del
reportero Jorge Arturo Hidalgo, se dice que los estados solapan con un sin
número de razones la impunidad de sus funcionarios al exculparlos de los
castigos que promueve la Auditoría Superior de la Federación, y que nueve de
cada 10 expedientes que la ASF envió a las contralorías estatales para aplicar
sanciones administrativas contra funcionarios quedaron en la impunidad.
Qué
argumentaron para ello: evidencias insuficientes, que no se encontraron
anomalías, que era improcedente la petición de la Auditoría, que si había irregularidades
pero que ya había prescrito el plazo legal para sancionar, que se habían
reintegrado los recursos aunque sin especificar de dónde los habían obtenido
(algo similar a lo que está por suceder con respeto al ex secretario de
Comunicaciones, Raúl Zarrabal Ferat), y que hubo incumplimiento a la ley aunque
no dolo ni mala fe.
De acuerdo a
la información periodística, en un extenso reporte de 2 mil 591 páginas enviado
a los diputados de la Comisión de Vigilancia de la ASF, la Auditoría detalla
caso por caso las respuestas que dan los estados a las promociones de
Responsabilidad Administrativa Sancionatoria para quienes cometen
irregularidades en el manejo de fondos federales, “o sea, el dinero de los
mexicanos”.
Será
interesante saber cuál fue la respuesta completa que se dio en el caso del
túnel sumergido, si reabrirán los expedientes y si el presidente Enrique Peña
Nieto ordenó la acción para echar abajo la “resolución definitiva” que
determinaron las contralorías locales y para castigar a los responsables como
parte de su lucha contra la impunidad.
En el
ciudadano la desconfianza es enorme y la incredulidad también y en abono de
ello cabría esperar que para el caso de los funcionarios involucrados en el
escándalo del túnel no pasará nada, pues si incluso ya se les exoneró
administrativamente y se les declaró blancas palomas, no se cree que procederá
alguna responsabilidad penal, que la Procuraduría General de Justicia del
Estado no se atreverá a ir más allá y por lo tanto no castigará a nadie.
La nota de Reforma dice que solapan estados a
corruptos, pero creo que también se podría decir lo mismo de autoridades
federales, pues ahí está el caso de los fraudes al erario público por los
puentes inconclusos o que ni siquiera se comenzaron pero que se cobraron en su
totalidad, y no obstante que el mismo secretario Buganza presentó denuncias
penales ante los dos agentes del Ministerio Público Federal de Xalapa adscritos
a la Procuraduría General de la República, tampoco no se sabe que nadie haya
sido molestado y se guarda un sospechoso silencio que apunta a la impunidad. Es
el mismo caso de la Procuraduría estatal que recibió denuncias por el mismo
motivo.
Ahora queda
claro que para la Contraloría General del Estado, en el caso del túnel, ningún
funcionario es responsable de que no se haya vigilado que se cumpliera con la
normatividad administrativa y legal y que no se denunciaran a tiempo las
anomalías ante las instancias correspondientes; por el contrario, solapó y
encubrió a los malos funcionarios públicos comenzando por sus mismos
contralores internos.
¿Alguien
pensará en serio que se va a proceder contra algún involucrado en las anomalías
que detectó y denunció el ORFIS sobre la cuenta pública de 2012, o al menos
contra los peces gordos? A ver si no terminan, como dijera el taxista, metiendo
a la cárcel a los ex presidentes municipales de los municipio pequeños, “puro
pendejo que no sabe leer ni escribir”.
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