Prosa aprisa
Con las vacaciones habrá noticias
Arturo Reyes
Isidoro
Lector, vuelvo con mi estilo desenfadado. Se me ha
hecho tarde. Escribo por las tardes-noche pero a veces me gana el tiempo por
otras ocupaciones que tengo y entonces sí escribo mi prosa aprisa. No me gusta
mucho así, me gusta reposar más, madurar lo que escribo porque creo que el
lector merece lectura de calidad. Pero qué le hago.
Ya es de noche en Xalapa y llueve desde la tarde.
En mi pequeño estudio-biblioteca (es lo único de valor que poseo) en el que
trabajo escucho el goteo intermitente del agua que cae sobre una lámina de
plástico contigua a donde trabajo. Tac, tac, tac. Y aquí me tienes, tecleando.
Este clima de la capital del estado, que en el
siglo pasado hizo famoso a Xalapa porque se decía entonces que en un mismo día
teníamos los cuatro climas del año, parece que ha vuelto. Para envidia de los
paisanos de casi el resto del estado que viven en el infierno por el calor
sofocante, acá prácticamente estamos en el paraíso climático.
Ayer martes el Ayuntamiento avisó mediante boletín
de prensa que ya, que ya se acabó el tandeo de agua, mediante el cual nos
empezaron a racionar el líquido en abril. Fueron tres meses que se fueron,
ahora sí, como agua. Ni lo sentimos. Nunca llegó a hacer verdaderamente calor
como el que se siente en el puerto de Veracruz y ya ni se diga en Poza Rica,
Coatzacoalcos o ¡Tierra Blanca!, lugar éste que si lo hubiera conocido Dante
ahí hubiera ambientado el Infierno de su Divina Comedia. Es un verdadero
infierno.
Pienso cómo la naturaleza jugó –y ayudó– a favor
del alcalde Américo Zúñiga Martínez. Al menos por problema de escasez de agua
no tuvo protestas o presiones como en otras administraciones. La temperatura
osciló en un promedio de 24 grados. Faltan, claro, julio y agosto, el mes de la
canícula, pero las lluvias atenúan el calor.
Sólo ésta y la próxima semana serán laborables.
Vienen las vacaciones. En plenas vacaciones, si no es que antes, habrá una
noticia inesperada y por lo mismo sorpresiva, entendible, acaso una noticia
bomba.
Por el momento ha cesado la polémica por el tema de
la gubernatura de dos, cinco, seis u ocho años. El gobernador Javier Duarte ha
reiterado que no hay prisa por legislar al respecto y se basa en que, legalmente, hay un colchón de un año
para determinar finalmente en qué va a quedar la cosa.
Todo puede suceder, porque en política la única
lógica es que no hay lógica, o casi
todo, porque sí, podría ser que sí, que hubiera una gubernatura de transición
de dos años, o que no se moviera la de seis, o que se extendiera una a ocho,
menos que hubiera un gobernador designado por la Legislatura y que no fuera
elegido, porque hay impedimento legal para ello.
Hasta este medio tiempo en que las partes
interesadas se han ido a la banca, hay claramente dos bandos definidos: los que
están y promueven la gubernatura de dos años y los que se oponen. Igual, hay
dos versiones, una que asegura, jura y perjura y baila una danza apache para
que se le crea de que el presidente Peña Nieto le dio al gobernador Javier
Duarte de Ochoa su visto bueno para la gubernatura de dos, y otra que dice que
al menos hasta ahora el inquilino de Los Pinos no ha dicho que sí.
Cualquier de las dos versiones puede ser creíble. A
mí me han pedido que apueste por la primera y que incluso dé tronchado. Otra
fuente directa me aseguró que perdería si lo hago, porque tiene otra versión de
Los Pinos.
Pero creo que el gobernador Duarte ha hecho bien
cuando ha relegado el asunto por el momento pues es claro que el presidente
Peña Nieto otras prioridades, como lo refleja la reunión que tuvo lugar el
martes en Toluca donde los supersecretarios Miguel Ángel Osorio Chong, de
Gobernación, y Luis Videgaray Caso, de Hacienda y Crédito Público, se reunieron
con todos los gobernadores del país.
Es obvio que no se trató de una reunión de
Gobierno, institucional, sino que fue más partidista, priista, pues estuvo
también el dirigente nacional del PRI, César Camacho Quiroz, y, por si fuera
necesario remarcar que era por encargo del Presidente, también estuvo Aurelio
Nuño Mayer, jefe de la Oficina de la Presidencia.
“De acuerdo con el Gobierno mexiquense, durante la sesión
de trabajo, se abordaron temas relacionados con seguridad pública y el Programa
Nacional de Infraestructura, así como las perspectivas de desarrollo regional y
nacional que se tienen con la aprobación de las reformas educativa, laboral,
social, de competencia económica, financiera, energética y de
telecomunicaciones”, publicó el diario Reforma.
Dos cosas deben preocupar al presidente Peña Nieto:
su baja aceptación entre los ciudadanos y las elecciones de 2015. Aparte los
demás estados, Veracruz preocupa. El mexiquense sale bajo en las encuestas y se
ve complicada, desde el altiplano, la elección federal del próximo año. Sin duda,
el resultado que se obtenga en las urnas será determinante para decidir por una
gubernatura de cuántos años será la próxima.
Una versión dice que, llegado el momento, el
Presidente hará subir su buena imagen y popularidad como la espuma cuando
ordene ejecutar una orden de aprehensión, que ya habría girado la PGR, contra
un exfuncionario acusado de malos manejos de recursos públicos, lo que, creen,
aplaudirán todos los veracruzanos.
Pero acaso por esa preocupación presidencial, según
comentarios de adentro, el gobernador Duarte va a jugar a la segura y por eso
Alberto Silva Ramos ya no iría a la Secretaría de Gobierno sino a la diputación
federal por Tuxpan, que porque es el único que garantiza el triunfo, y entonces
Gerardo Buganza Salmerón regresaría y sustituiría a Erick Lagos Hernández,
quien se iría como candidato por Acayucan.
Por lo pronto, ayer mismo ya se vio otra reacción a
esa preocupación: la dirigente estatal del PRI, Elízabeth Morales García, dijo
mediante boletín de prensa que “Para que le vaya bien al país, los mexicanos y las
mexicanas deben respaldar las acciones que hoy toma el presidente de la
República, Enrique Peña Nieto, para beneficio de las generaciones futuras” y
que “es un presidente con altura de miras que no se detiene a ver los costos
políticos que tendrás sus decisiones, sino que piensa en el beneficio social que
éstas traerán en un futuro”. Se trata de levantar la imagen presidencial.
Por
ahora, lo primero. Y primero es 2015 y luego será 2016, y de aquí a entonces
pueden pasar, habrán de pasar muchas cosas. Acá la dejo por ahora. La lluvia
amaina. Pero, eso sí, seguro, habrá de venir una tormenta, una fuerte tormenta,
tempestuosa, política. Los grupos se van a destrozar, los grupos priistas; los
del PAN y del PRD rojo ya han tomado bando y se están prestando a una parte del
juego. Habrá que esperar y ver el desenlace de todo.
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