Prosa
aprisa
Se va Namiko Matzumoto
Arturo Reyes Isidoro
(A Marijose Gamboa, un abrazo de
compañeros, con el deseo de que supere pronto la difícil situación personal que
vive.)
Inicia semana de periodo
vacacional. Cuando concluya este lapso de descanso habrá transcurrido julio, el
séptimo mes del año.
Acaso lector –te advierto con
toda sinceridad– refleje en lo que escribo el letargo que me quiere empezar a
invadir.
Tres años y medio después de que
salí de la función pública, donde tener dos días libres era muchísimo tiempo
(en casi 30 años no supe lo que eran unas verdaderas vacaciones, porque siempre
me dejaban de guardia, pero la necesidad era mucha), todavía no acabo de
asimilar bien que, de vuelta como académico en la Universidad Veracruzana,
¡tengo tres semanas de vacaciones!
(¡Chin! Cuando trabajaba en el
Gobierno a lo mejor ahorrando me podía alcanzar para un viaje decente, pero no
tenía tiempo; ahora tengo tiempo pero mi actual sueldo no me permite hacer
grandes planes, aunque, eso sí, al menos me alcanza para sobrevivir bien, lo
que ya es una bendición.)
No decido aún hasta cuando
publicaré en esta etapa antes de dejarlos descansar; los lectores merecen un
buen descanso; desintoxicarse de tantas cosas con las que les llenamos la
cabeza todos los días. Las vacaciones mentales son buenas para todos.
Cuando regresemos del periodo
vacacional, ya instalados en agosto, nos ubicaremos a sólo cuatro meses de que
termine el año, a tres del cuarto Informe de Gobierno, que es un acto de
referencia que nos sirve para medir ciclos políticos.
Seguramente entonces, cuando lo
dé a conocer, el gobernador Javier Duarte de Ochoa nos dirá sus planes para
concluir su mandato. No hay quinto malo, dicen. A ver qué dice él.
En el siglo pasado, en la regla
no escrita de la política, el quinto año de gobierno se consideraba ya
prácticamente el último, porque el sexto se tomaba como uno de transición entre
el gobernante que se iba y el que llegaba y la atención la acaparaba primero el
destape formal del candidato a gobernador, luego el desarrollo de la campaña
electoral, más tarde la elección y su resultado –siempre a favor del PRI– y a
continuación la especulación sobre a quiénes nombraría en su gabinete.
Prácticamente el nuevo sol ya
comenzaba a refulgir mientras que la sombra mediática comenzaba a caer sobre el
que concluía; incluso lo común para éste era que prácticamente salvo sus pocos
leales y cercanos ya nadie lo pelaba –para usar una expresión del lenguaje
común–, todos lo dejaban solo para irse a la cargada con el que venía, y nadie
se alteraba. Era la normalidad.
Los tiempos han cambiado, aunque
en política, y en especial en política priista, de nuevo de vuelta en el poder
presidencial, el PRI como partido y el PRI hecho gobierno está reviviendo
muchas prácticas.
Aquí he narrado que no recuerdo
quinto año –último año de verdadero gobierno– más cargado de poder que el del
gobernador Rafael Hernández Ochoa.
Era yo muy joven reportero del Diario de Xalapa y fui testigo y registré
el cierre apoteósico que tuvo con motivo de la rendición de su quinto Informe
en el Estadio Xalapeño, cuando todos los autobuses de pasajeros que corrían por
todo Veracruz no alcanzaron para acarrear a miles y miles de “agradecidos”
veracruzanos que vinieron a vitorear a su casi dios entonces, por lo que
tuvieron que contratar más unidades en Puebla y en el Estado de México.
Dos fuertes políticos de
entonces, hoy buenos compañeros comensales, Carlos Brito Gómez y Gonzalo
Morgado Huesca, fueron los artífices de toda aquella movilización que nunca más
se volvió a repetir.
Era el mejor reflejo de lo que
simbolizaba el quinto año de Gobierno, que en la práctica era el último. Pronto
entraremos ya en él en la época actual.
Javier Duarte inicia esta semana,
hoy lunes, y este periodo vacacional con actividades en la zona conurbada
Veracruz-Boca del Río acompañado de la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz
Massieu .
Podría ser que en este periodo se
nombrara al nuevo secretario de Finanzas y Planeación.
Ya se busca sucesora para la
presidenta de la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas,
Namiko Matzumoto Benítez, para lo cual se le ha hecho la invitación a sucederla
a una periodista del sur.
A esa Comisión habían considerado
desaparecerla, pero algo frenó la intención. Acaso existirá sólo lo que resta
del actual sexenio. No se le ve mayor utilidad.
De Alberto Silva Ramos, quien
está apretando el acelerador en su actual cargo, la insistencia es que será
postulado por su partido como candidato a diputado federal por Tuxpan y anda ya
por ahí una corriente para buscar que lo suceda Sergio González Levet.
Elízabeth Morales García,
dirigente estatal del PRI dijo ayer, mediante boletín de prensa, que su partido está
unido, fuerte y decidido a seguir siendo la principal fuerza política en la
entidad; y unido en torno a Javier Duarte.
Acaso lo
que dijo podría tomarse como una respuesta indirecta al acto de unidad que
mostraron los panistas al finalizar la semana.
El
martes pasado, antes de que eso ocurriera, la dirigente política me había dicho
que será a finales de año cuando su partido determinará quiénes serán sus
candidatos a diputados federales en 2015, pero que para la nominación será
determinante que las encuestas, los sondeos, los estudios, los informes digan
que tienen posibilidades reales de ganar porque tienen aceptación ciudadana
(ella de antemano se autodescarta).
El
viernes, la columna “Templo Mayor” del diario Reforma publicó que el panorama electoral no pinta nada bien para
la llamada elección intermedia en el estado, según la percepción del centro.
La
afirmación de Elízabeth y el señalamiento del diario capitalino pueden
determinar que finalmente no se postule a quienes se considera viables por su
cercanía con el poder y que se opte por otros priistas que pudieran estar mejor
posesionados en la preferencia ciudadana.
Podría
ser que este periodo vacacional ocupe el tiempo de quienes toman las decisiones
de poder político para hacer una revisión y acaso un replanteamiento de nombres
de hombres y mujeres que sean competitivos, porque los de enfrente van a dar la
pelea.
Por el
lado del PAN, será el próximo jueves cuando José de Jesús “Pepe” Mancha Alarcón
con su unidad a cuestas arranque motores en su campaña para alcanzar la
presidencia de su partido, un formalismo porque todos lo apoyan, aunque en
realidad va a calentar la plaza y alebrestar a sus militantes y simpatizantes,
a pintarles la cara en señal de guerra para lo que viene.
Mientras,
lectores, hay que disfrutar las vacaciones. El poder es una enfermedad viral y
por eso los políticos no paran. Allá ellos.
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